¡Invadiendo la Aldea de la Lluvia!

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La lluvia caía incesantemente sobre las enormes estructuras metálicas de la Aldea Oculta de la Lluvia. Las gotas golpeaban los tejados, las tuberías y los estrechos callejones, creando una sinfonía constante que envolvía toda la ciudad.

Jiraiya avanzaba entre las calles con paso tranquilo, ocultando perfectamente su presencia.

-Infiltración exitosa. Eso fue ciertamente muy fácil. Bien, veamos...

Sus ojos recorrieron las edificaciones que se alzaban por todas partes. A simple vista, todo parecía normal.

Muy lejos de allí, en la torre más alta de la aldea, una figura de cabello naranja permanecía inmóvil mientras observaba la lluvia a través de una ventana.

-¿Qué sucede? -preguntó Konan.

Pain levantó ligeramente la mirada.

-Alguien está perturbando mi lluvia.

La mujer volvió su atención hacia él.

-¿Un intruso?

-La sensación de este chakra... indica que es alguien habilidoso.

La lluvia seguía cayendo sobre la aldea.

Cada gota era un ojo.

Cada gota era un sensor.

Y Pain podía sentirlo todo.

Mientras tanto, Jiraiya caminaba despreocupadamente por una concurrida calle comercial.

(A ver... ¿por dónde debería empezar a buscar?)

Su atención fue captada por un puesto de comida del que escapaba un delicioso aroma.

Se acercó sonriente.

-Anciana, tomaré uno de estos.

La mujer le entregó el panecillo después de recibir el dinero.

-Cuando quiera. Nunca antes he visto su cara por aquí. ¿No es de esta zona?

Jiraiya mordió el panecillo.

Sus ojos se iluminaron de inmediato.

-Bueno, en realidad soy escritor. Viajo mucho para una revista en la que escribo acerca de especialidades regionales.

La anciana sonrió con orgullo.

-Oh, ya veo. ¿Y qué opina de mis panecillos de cerdo?

-Están muy sabrosos. Tal como dicen los rumores, estos panecillos son bastante increíbles.

La mujer soltó una carcajada.

-¿Verdad? ¿Verdad?

-Me encantaría presentarlos en nuestra revista. ¿Le parece bien?

-¿En una revista?

Jiraiya se inclinó ligeramente y susurró junto a su oído.

-Sí. Y una vez que escriba sobre ellos, le lloverán los clientes. Ni siquiera tendrá tiempo para descansar.

La anciana abrió los ojos con sorpresa.

-¿E-en serio? Eso sería un problema, ¿no?

Jiraiya sonrió mientras continuaba caminando.

-Vaya que es tranquilo por aquí.

-Sí. Esta aldea ya no sufre. Todo gracias a Lord Pain. Todos le rezan.

Jiraiya se detuvo.

-¿Pain?

-Sí. Lord Pain.

El sabio permaneció unos segundos en silencio.

Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora