El precio del poder

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—Eso fue sorprendente. Lo hiciste como un verdadero saiyajin —dijo Kakaroto, cruzándose de brazos mientras observaba a Omar con una expresión severa.

Omar respiraba con dificultad. Su cuerpo seguía resentido por el esfuerzo extremo que había realizado, pero aun así logró mantenerse de pie.

—No tenía otra opción. Sacrifiqué mi cuerpo para poder proteger a mis amigos —respondió con firmeza.

Kakaroto soltó un bufido y desvió la mirada por un instante, como si intentara ocultar lo que realmente pensaba.

—Nada mal, niño. Te estás convirtiendo en un saiyajin de verdad. Te felicito por el gran trabajo que hiciste derrotando a ese idiota.

Las palabras sorprendieron a Omar más de lo que esperaba. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro cansado.

—Muchas gracias, Kakaroto. ¿Sabes? Quizá no eres tan malo después de todo.

La expresión del saiyajin cambió de inmediato.

—¡Cállate, idiota! Ahora lárgate de mi espacio.

Omar soltó una ligera risa.

—Compartimos la misma mente, ¿recuerdas?

Kakaroto chasqueó la lengua con molestia antes de darle la espalda.

—Vete.

A pesar del tono agresivo, Omar pudo notar algo diferente en él. Tal vez Kakaroto jamás admitiría abiertamente que estaba orgulloso, pero por primera vez sus palabras habían sonado sinceras.

—Oye, Omar sigue en el piso —advirtió Naruto de pronto, señalando al saiyajin tendido sobre la tierra destruida.

—¡Omar! —gritó Choji alarmado.

Ambos corrieron hacia él de inmediato. Ino ya se encontraba a su lado, sosteniéndolo con cuidado mientras observaba el rostro del azabache con una pequeña sonrisa de alivio.

El campo de batalla aún estaba cubierto por humo y restos de roca pulverizada. El lugar donde Kakuzu había estado segundos antes no era más que un enorme cráter ennegrecido. Ni siquiera quedaban rastros de su cuerpo; el último Kamehameha de Omar lo había desintegrado por completo.

Naruto se arrodilló frente a su amigo.

—Omar, ¿estás bien?

—Está bien —respondió Ino antes de que él hablara—. Solo está agotado.

—Vamos, te ayudo a levantarte —dijo Choji mientras tomaba los brazos del joven.

Sin embargo, apenas intentó incorporarlo, un grito de dolor salió de los labios de Omar.

—¿Qué te pasa? ¿Estás bien? —preguntó Naruto con preocupación.

Omar soltó una pequeña risa cansada antes de responder entre respiraciones pesadas.

—No... no se preocupen. Es solo que el Kaio-ken me fracturó algunos huesos. En mi estado no habría podido derrotar a Kakuzu normalmente... así que tuve que arriesgar mi cuerpo para desintegrarlo por completo.

Las palabras dejaron a todos en silencio por unos segundos. Incluso Yamato observó al muchacho con cierta sorpresa.

Naruto y Choji intercambiaron miradas.

—No te preocupes —dijo Naruto—. Te levantaremos con cuidado.

—Quédate quieto —ordenó Ino mientras colocaba ambas manos sobre la espalda del saiyajin—. No tenemos una de tus famosas semillas, así que solo puedo darte primeros auxilios.

Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora