-¡Desgraciado!-rugió el azabache mientras se lanzaba de nuevo al combate.
El viento silbaba con violencia alrededor del campo de batalla. El suelo estaba cubierto de grietas ardientes y ríos de lava que iluminaban el lugar con un resplandor infernal. Frente a aquella monstruosa bestia de múltiples cabezas, Omar continuaba luchando sin retroceder un solo instante.
El Son esquivaba con gran maestría cada uno de los ataques que la criatura desataba contra él. Sus movimientos eran rápidos y precisos; parecía deslizarse entre las sombras y el fuego como si pudiera anticipar cada embestida.
Sin embargo, un pequeño descuido bastó.
Una de las enormes cabezas impactó de lleno contra su cuerpo y lo lanzó con brutalidad hacia el suelo. La tierra se resquebrajó bajo él mientras una nube de polvo y cenizas cubría el ambiente.
Por un momento, todo quedó en silencio.
Entonces, lentamente, Omar volvió a levantarse.
La sangre resbalaba por su rostro y sus músculos temblaban por el agotamiento, pero en sus ojos aún ardía aquella voluntad indomable que jamás abandonaba a un verdadero guerrero.
-¡Yo no moriré!... ¡Kaio-ken!-
Un aura rojiza explotó alrededor de su cuerpo.
La presión liberada por aquella técnica hizo temblar el suelo y levantó violentas corrientes de aire. Sin perder tiempo, el Son se lanzó nuevamente hacia la bestia, golpeando con una fuerza devastadora. Sus puños impactaban una y otra vez mientras esquivaba colmillos, garras y llamaradas.
Una de las cabezas trató de devorarlo de un mordisco, pero Omar la sujetó con ambas manos y utilizó el impulso de la criatura para impulsarse sobre ella, usándola como transporte mientras avanzaba entre el caos.
Fue entonces cuando notó algo extraño.
La lava.
Debajo de la superficie ardiente parecía haber algo moviéndose... algo enorme.
Aquella breve distracción fue suficiente.
Los ojos del monstruo brillaron con ferocidad y, en un instante, una gigantesca extremidad atravesó el torso de Omar.
El impacto detuvo todo.
La sangre brotó lentamente de la herida, cayendo sobre el rostro del azabache mientras sus ojos se abrían con sorpresa. El aura del Kaio-ken comenzó a desvanecerse poco a poco.
-¡Omar!-gritó una voz femenina a la distancia.
El tiempo pareció detenerse.
El cuerpo del Son cayó lentamente al vacío mientras el fuego iluminaba la escena como el final de una tragedia.
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Aldea Oculta de la Hoja
El cielo estaba cubierto por densas nubes grises el día del funeral.
El cuerpo de Omar descansaba frente a todos, rodeado de flores y acompañado por el símbolo de la aldea. Shinobis, civiles y compañeros observaban en completo silencio mientras el sonido del viento recorría el cementerio.
Había sido enterrado como un verdadero héroe.
Muchos lloraban su muerte.
Algunos bajaban la mirada con tristeza; otros simplemente no podían aceptar que aquel joven que siempre avanzaba sin rendirse hubiera desaparecido para siempre.
Las chicas que habían sentido afecto por él eran quienes más sufrían. Varias lágrimas caían silenciosamente por sus mejillas mientras observaban la tumba recién colocada.
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Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)
Fiksi PenggemarCuando Naruto regresa a La Aldea Escondida entre las Hojas, tras haber estado dos años y medio entrenando con uno de los tres legendarios ninja: Jiraiya. Se reecontrará con sus viejos amigos y se darán cuenta de que ahora son unos ninjas aún más pod...
