La plegaria del monje anciano

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Uno de los shinobi agachados cerca del suelo examinó cuidadosamente las marcas dejadas entre la tierra húmeda.

Luego negó con la cabeza.

—No… estas huellas no son de ellos.

El otro ninja suspiró con fastidio antes de levantarse.

—Muy bien… ¡sigamos buscando!

Ambos desaparecieron rápidamente entre los árboles.

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No muy lejos de allí, Ino y Chōji avanzaban junto al resto del grupo cuando, de repente, dos figuras ancianas saltaron desde unos arbustos.

—¡Sinvergüenzas! —gritó uno de ellos mientras lanzaba un ataque improvisado contra los jóvenes.

Ino retrocedió sorprendida.

—¿Qué…?

Raido apareció rápidamente frente a ellos para detener la situación.

—Tenemos un problema, ancianos.

El jōnin bajó ligeramente la espada.

—Debieron haber recibido el comunicado de la Tierra del Fuego sobre el toque de queda.

Uno de los ancianos cruzó los brazos con orgullo.

—Pensamos que podríamos ayudar de alguna forma.

—¡No vamos a quedarnos atrás solo porque somos viejos! —exclamó el otro.

Ino soltó el aire lentamente.

—Eso sí me sorprendió…

Chōji asintió todavía nervioso.

—Sí…

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Mientras tanto, en la oficina Hokage, Shizune organizaba varios mapas extendidos sobre una enorme mesa.

—Con los veinte pelotones desplegados, estamos formando una red de vigilancia con un radio de ciento cincuenta kilómetros alrededor del Templo del Fuego.

La asistente levantó la mirada hacia Tsunade.

—Ni una hormiga podría escapar.

En ese momento, varios shinobi entraron apresuradamente a la oficina.

—Con permiso. ¡Recibimos un reporte del Pelotón Tres!

Otro ninja abrió un pergamino rápidamente.

—No hay señales de Akatsuki en las fronteras de las áreas C y E.

Tsunade frunció el ceño.

—¿No hay señales…?

Antes de que pudiera pensar más en ello, otro mensajero apareció.

—¡Reportándome! ¡Las áreas F y G también están despejadas! ¡No se ha encontrado rastro de Akatsuki!

El silencio llenó brevemente la oficina.

Tsunade apoyó ambas manos sobre el escritorio.

—Entonces… ¿por qué nadie logra encontrarlos?

Shizune revisó rápidamente los informes.

—¿Qué hay del Equipo Asuma? ¿Ya enviaron noticias desde el Templo del Fuego?

La asistente negó lentamente.

—Todavía no se han reportado…

El Templo del Fuego había quedado reducido a ruinas.

Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora