El interior de la Oficina de Recaudación permanecía en completo desorden. Varias mesas estaban volcadas y algunos papeles cubrían el suelo húmedo. Uno de los encargados del lugar se encontraba suspendido en el aire, sujetado del cuello por Raido.
El hombre forcejeaba desesperadamente mientras intentaba respirar.
—No lo sé… Si lo supiera, tampoco te lo diría… —balbuceó con dificultad.
Raido lo observó con frialdad.
—Es lo que dice. ¿Lo matamos?
—Dejemos que Ibiki lo torture —respondió uno de los ninjas de Konoha.
Raido soltó al sujeto, que cayó al suelo tosiendo violentamente.
Choji miró alrededor del lugar con preocupación.
—Después de todo… no hay señales de los Akatsuki.
—Lo mismo digo —añadió Ino—. Parece que acá no ha estado nadie durante días. Creo que de verdad no han estado aquí.
Aoba permanecía agachado examinando unas marcas cerca de la entrada secreta.
—¿Cuál es el plan, Aoba? —preguntó Raido.
—No ha habido solicitudes de apoyo de otras unidades en los Centros de Recolección —respondió el ninja mientras se incorporaba.
Raido frunció el ceño.
—Eso significa que aún no ha habido contacto con los Akatsuki, ¿no?
—Bueno… eso no lo sé. Quizá ya estén en medio de una pelea.
Las palabras hicieron que el ambiente se volviera pesado por un instante.
Sin embargo, Raido soltó una pequeña sonrisa.
—No se preocupen. Será reconfortante si el grupo de Asuma contacta a los Akatsuki. Conocen su fuerza mejor que nadie, ¿cierto?
—Así es —respondió Ino con seguridad.
—Y Shikamaru también está con él —añadió Choji.
Aoba asintió.
—¡Muy bien! Vayamos a trabajar en otra estrategia. ¡Vámonos!
Los ninjas de Konoha desaparecieron uno tras otro en medio del bosque, mientras el silencio volvía lentamente a apoderarse de la lúgubre Oficina de Recaudación.
Minutos después, los shinobi de la Hoja se reunieron dentro del Centro de Recolección abandonado. El aire era pesado y olía a humedad, sangre seca y cuerpos en descomposición. Aoba extendió varios mapas sobre una mesa mientras todos observaban con atención.
—Ordenemos toda la información que tenemos. Los Akatsuki se dirigen a uno de los cinco Centros de Recolección. Los otros cuatro no han pedido apoyo… y aún no llegan a este Centro de Recolección —dijo Aoba.
—Eso quiere decir… —murmuró Choji.
—Cabe la posibilidad de que vengan hacia acá —concluyó Raido.
Aoba asintió lentamente.
—Entonces los esperaremos y los atraparemos.
Uno de los ninjas desplegó un pergamino con las posiciones asignadas.
—Estos son los posibles patrones de acción del enemigo. ¡Tomen sus posiciones y esperemos como acordamos!
—¡Sí, señor! —respondieron los shinobi al unísono.
El silencio volvió a dominar el lugar.
—¿A dónde se fueron los Akatsuki? —preguntó uno de los ninjas mientras observaba la entrada.
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Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)
Fiksi PenggemarCuando Naruto regresa a La Aldea Escondida entre las Hojas, tras haber estado dos años y medio entrenando con uno de los tres legendarios ninja: Jiraiya. Se reecontrará con sus viejos amigos y se darán cuenta de que ahora son unos ninjas aún más pod...
