Misión cumplida

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En la Aldea Oculta de la Hoja, el ambiente dentro del pequeño restaurante de ramen seguía tan tranquilo como siempre, ajeno a cualquier preocupación del mundo exterior. El aroma del caldo caliente llenaba el lugar, envolviendo a los clientes en una sensación de calma casi familiar.

Omar soltó un suspiro largo mientras se recargaba en la mesa, llevándose una mano al estómago.

—Ay… comí demasiado. Extrañaba el ramen —dijo con satisfacción.

La campanilla de la entrada sonó con suavidad.

—Tenía la sospecha de que estarías aquí, Omar —dijo Iruka al entrar.

Omar levantó la mirada y sonrió.

—Iruka sensei…

El maestro lo observó unos segundos, notando el cambio evidente en él.

—Vaya… es verdad que cambiaste bastante.

—Sí, me lo han dicho casi todos en la aldea —respondió Omar con naturalidad.

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Muy lejos de allí, en la Aldea Oculta de la Arena, el cielo se había convertido en un campo de batalla.

Una explosión gigantesca iluminó el desierto entero, sacudiendo la arena como si el mundo estuviera siendo desgarrado. Sin embargo, una enorme defensa de arena se alzó de inmediato, cubriendo toda la aldea.

Gaara sostenía la barrera con absoluta concentración.

—¡Es la arena de Lord Kazekage! —gritó un ninja—. ¡Ha protegido toda la aldea!

—No esperaba menos de él —dijo Baki con firmeza.

—¡Increíble…! —murmuró Kankuro.

En el aire, Deidara observaba con una calma casi artística.

—Ahora sí… estás en el rango —dijo con una leve sonrisa.

Un ave de arcilla cruzó el cielo y explotó cerca de Gaara, pero la defensa resistió.

—¡Gaara! —gritó Kankuro.

—La defensa del Kazekage es impenetrable —afirmó Baki—. ¡No caerá tan fácilmente!

Deidara entrecerró los ojos.

—Qué interesante… tu arena es más resistente de lo que esperaba.

Pero su expresión cambió.

—Sin embargo… eso es exactamente lo que necesitaba.

Dentro de la barrera, Gaara sintió algo extraño. La arena comenzaba a perder estabilidad en varios puntos. Al observar con atención, descubrió pequeñas figuras de arcilla ocultas entre ella.

—Tal vez aplastaste mi mano izquierda… pero aproveché la oportunidad para infiltrarme en tu defensa —dijo Deidara—. Mezclé mi arcilla con tu arena.

El silencio se volvió tenso.

—En el momento en que usaste esa arena… te condenaste.

Gaara abrió los ojos.

—¡No…!

Deidara levantó su mano.

—El verdadero arte…

Su voz se volvió firme.

—¡es explosivo!

La detonación interna destruyó la estructura desde dentro, provocando una explosión masiva que sacudió toda la Aldea de la Arena.

Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora