El puente Tenchi

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El viento soplaba con suavidad alrededor del Puente Tenchi. El río corría bajo la enorme estructura de madera mientras el ambiente permanecía inquietantemente silencioso. No había señales de enemigos ni de movimiento alguno en los alrededores.

—Aún no hay nadie en los alrededores del Puente Tenchi —comentó Sai, observando atentamente el área.

Yamato mantuvo la mirada fija al frente, analizando cada detalle con serenidad.

—Pero algo está muy claro… esto no es una trampa de los Akatsuki. Bien, procederemos de acuerdo con el plan.

—Claro —respondió Naruto, tronándose los dedos con impaciencia.

Entonces Yamato sacó una fotografía y se la entregó al rubio.

—Naruto, sostén esto frente a mí, por favor.

Naruto tomó la imagen y la levantó frente al capitán. En la fotografía aparecía la marioneta Hiruko, utilizada anteriormente por Sasori.

—Sí, así está bien… ¡Transformación!

En cuestión de segundos, el cuerpo de Yamato fue cubierto por madera. Las fibras se acomodaron sobre él hasta adoptar la forma exacta de la marioneta.

—Vaya… —murmuró Omar con sorpresa.

Sakura observó detenidamente la transformación.

—Dime, ¿se parece? —preguntó Yamato.

—Sí. Esa marioneta es exactamente igual a Hiruko —respondió Sakura con seguridad.

—Excelente. Ahora debo igualar su voz. Avísame cuando suene igual a la de Sasori.

—¡Sí, señor! —contestó Sakura de inmediato.

Yamato comenzó a emitir distintos tonos y sonidos ásperos. Algunos resultaban exagerados, otros demasiado graves. Después de varios intentos, Sakura abrió los ojos de golpe.

—¡Esa! ¡Esa es! ¡Esa es la voz de Sasori!

—Maravilloso… entonces estamos listos para comenzar la operación.

Sakura ladeó un poco la cabeza.

—Aunque… suena demasiado educado. No sé… debería sonar más agresivo.

Yamato suspiró antes de corregir el tono de su voz.

—Supongo que debo parecer más irritable… y actuar como si odiara hacer esperar a la gente. Bien… ¡comencemos la operación ahora!

La diferencia fue inmediata.

—Lo logró —comentó Omar con una pequeña sonrisa—. Así sonaba el Conejo Blas dentro de esa marioneta.

Naruto soltó una risa breve, aunque Yamato prefirió ignorarlo.

—El enemigo estará alerta, así que nos dividiremos. Debemos trabajar en equipo. Especialmente tú, Naruto. Nadie se moverá hasta que dé la señal. ¿Entendido?

—¡Sí! —respondieron todos.

Sin perder más tiempo, el grupo comenzó a dispersarse entre los alrededores del puente, ocultándose entre árboles, rocas y sombras para preparar la emboscada.

Yamato, transformado en Hiruko, avanzó lentamente hasta el punto acordado.

—Bien… aquí es.

Sakura observó el cielo por un instante.

(Ya casi es mediodía…), pensó con cierta tensión.

Naruto, escondido detrás de unas rocas, comenzaba a desesperarse.

Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora