Estética de un instante

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El viento soplaba con violencia alrededor del lugar destruido.

La enorme aura rojiza que envolvía a Omar hacía vibrar el aire mismo.

Las piedras del suelo comenzaban a elevarse lentamente mientras una presión aterradora cubría el campo de batalla.

Deidara observó aquello con los ojos muy abiertos.

El sudor recorrió su rostro.

(¿Pero qué es eso?) —se pregunto Deidara viendo la aura rojiza del Son.

Kakashi mantenía el Sharingan fijo sobre el azabache.

Conocía perfectamente aquella técnica.

(Eso es el Kaio-ken. Aumenta su poder por dos) —pensó Kakashi.

La sonrisa de Omar comenzó a deformarse lentamente.

Ya no parecía él.

Había algo oscuro en su expresión.

Algo perturbador.

—Cambie de opinión. ¡Acabaré contigo ahora! Uno menos será fabuloso para el mundo. Jejeje —diría el azabache o mejor dicho Kakaroto con una sonrisa maquiavélica.

Deidara sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

(¿Ese es el poder de Son Omar? No me sorprende que sus golpes sean de tanto impacto) —pensaba Deidara.

El saiyajin levantó lentamente la mano.

La energía rojiza comenzó a concentrarse en su palma.

—Un, dos, tres... ¡Por ti! —diría el azabache mirando el lugar donde estaba Deidara.

Naruto abrió los ojos alarmado.

La intención asesina de Omar era demasiado evidente.

—Tranquilo, amigo —diría Naruto.

Los ojos del saiyajin se clavaron directamente en el escondite del Akatsuki.

—Ahí estás —diría el saiyajin con la palma extendida.

Deidara apretó los dientes.

(Ya me vio) —pensó el rubio.

La esfera de energía terminó de formarse.

Su brillo iluminó completamente el lugar.

—Toma —diría Omar lanzando una esfera de energía.

—No —diría Naruto moviendo la mano del Son haciendo que dispare al cielo.

La explosión estremeció las nubes.

El cielo se iluminó violentamente.

Omar giró el rostro lentamente hacia Naruto.

Sus ojos estaban completamente descontrolados.

—Muévete, maldito mocoso —diría el azabache.

Naruto respiró hondo.

No retrocedió.

—No deben ser así las cosas, debes calmarte. No dejaré que mates a nadie —diría Naruto.

—No interfieras con esto —diría el pelinegro.

En un instante desapareció de la vista de todos.

Naruto apenas alcanzó a reaccionar.

Omar reapareció frente a él y conectó un brutal golpe en su estómago.

El rubio cayó al suelo tosiendo.

Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora