Guardián de la prisión de hierro

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La pesada puerta de acero cayó al suelo con un estruendo metálico que resonó por toda la guarida. El eco de los golpes recorrió los oscuros pasillos subterráneos, haciendo que varios de los prisioneros levantaran la vista alarmados.

El sonido de unas cadenas agitándose rompió el silencio.

—¿Puedo preguntarte algo? —dijo Suigetsu mientras avanzaban por el corredor.

Sasuke ni siquiera volteó a verlo.

—¿Qué cosa? —preguntó con indiferencia.

Suigetsu apoyó ambas manos detrás de la cabeza y suspiró.

—¿Por qué estás reuniendo compañeros?

Los pasos del Uchiha continuaron firmes y tranquilos.

—Tengo una meta —respondió—, y tengo una mayor probabilidad de conseguirla con un equipo pequeño. Desde que me acerqué a Orochimaru, este momento es en todo lo que he pensado. Durante todo este tiempo he estado preseleccionando shinobis altamente habilidosos.

Suigetsu soltó una pequeña risa nasal.

—Pero ¿por qué elegirías a Karin? A diferencia de mí, ella sí era una seguidora leal de Orochimaru. Era la encargada de la guarida del sur, donde mantenía encerrados a sus sujetos de prueba. Y después de afirmar una y otra vez que actuaba bajo las órdenes de Orochimaru... se dedicó a jugar con mi cuerpo incontables veces.

El espadachín frunció el ceño con evidente fastidio.

—Además, su personalidad me desagrada.

—Es cierto —admitió Sasuke—. Había otros shinobis a los que pude influenciar. Pero ella posee una habilidad especial que nadie más tiene.

Suigetsu sonrió de lado.

—Bueno... en eso estoy de acuerdo.

En ese instante, una voz femenina resonó desde el fondo del corredor.

—Un buen aroma... y un mal olor.

Suigetsu arqueó una ceja.

—Casi no hay seguridad en esta guarida. Al menos deberían construir una cerca.

—Ella tiene este lugar bajo control —respondió Sasuke—. No es necesaria.

El silencio volvió a envolver el pasillo mientras seguían caminando entre las sombras. Apenas podían escucharse algunas gotas cayendo desde el techo de piedra.

—Aun así, es demasiado silencioso —comentó Suigetsu—. Uno pensaría que los rumores sobre la muerte de Orochimaru ya habrían llegado hasta aquí.

Finalmente llegaron frente a una enorme puerta reforzada. Sasuke se detuvo y miró de reojo a Suigetsu.

El espadachín lo observó confundido durante unos segundos… hasta que entendió sus intenciones.

—Tú también tienes una —dijo, señalando la espada de Sasuke.

—Esa es más adecuada —contestó el Uchiha con calma.

Suigetsu chasqueó la lengua con molestia.

—Tch… qué problemático.

Aun así, tomó su enorme espada y dio un paso al frente.

—¡Ábrete, sésamo!

Con varios cortes veloces, la hoja despedazó la puerta de metal. El estruendo hizo temblar las paredes y levantó una nube de polvo.

Dentro de una de las celdas, dos hombres jugaban distraídamente con unos dados.

—Oye, he estado pensando… Tal vez ese rumor sea cierto… —murmuró uno de ellos.

Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora