La determinación de la abuela retirada

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—Así que ahí están… —murmuró Pakkun mientras observaba a la distancia la enorme formación rocosa—. Si me acerco más, podrían detectarme.

El pequeño perro ninja dio media vuelta inmediatamente y desapareció entre las piedras del desierto.

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Dentro de la Aldea de la Arena, la abuela Chiyo terminaba de guardar dos antiguos pergaminos en su túnica.

Ebizo la observó en silencio.

—Hermana… ¿piensas llevarte esos contigo?

Chiyo levantó apenas la mirada.

—Nuestro encuentro estará bañado de fatalidad. Si voy a verlos otra vez… necesitaré esto.

Su voz sonó pesada. Antigua.

—Ya viví todo lo que tenía que vivir.

Ebizo no respondió.

Por primera vez en mucho tiempo, pudo notar algo distinto en los ojos de su hermana.

Determinación.

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A la mañana siguiente, el sol comenzaba a elevarse sobre el desierto cuando Kakashi escuchó el ruido de pequeñas patas acercándose rápidamente.

Pakkun apareció saltando sobre una roca.

—¿Estás seguro de que es su escondite? —preguntó Kakashi.

—Casi completamente. El aroma de Gaara venía de ahí también —respondió el sabueso.

Kakashi asintió lentamente.

—Ya veo… Quiero pedirte un favor.

—¿Qué cosa? —preguntó Pakkun inclinando la cabeza.

En ese momento, la puerta se abrió.

—Hola, perdón por interrumpirlos —dijo Omar mientras entraba a la habitación.

Pakkun giró inmediatamente hacia él.

—Ah, eres tú.

—Bien, mejor vete de una vez, Pakkun —dijo Kakashi.

—Luego te veo, Omar —se despidió el perro ninja antes de desaparecer en una nube de humo.

El saiyajin se acercó tranquilamente.

—Así que ya encontraron a los Akatsuki.

—Así es. Ve a preparar a los demás —respondió Kakashi.

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—¿Qué? ¿Gaara? ¿No te equivocas? —preguntó Temari alarmada.

—No, señorita. Los ninja de la Hoja ya localizaron el escondite enemigo. Se preparan para partir ahora mismo —informó el shinobi de la Arena.

La rubia apretó los puños.

—También nosotros. Formen un escuadrón de persecución. Rápido.

—¡Sí! —respondió el ninja antes de salir corriendo.

—¿Temari…? —se escuchó una voz débil detrás de ella.

La chica volteó rápidamente.

—¡Kankuro! ¿Qué haces levantado? Se supone que debes descansar.

Kankuro soltó una pequeña sonrisa cansada.

—Ya estoy mejor. Esa cosa que me dieron me devolvió todas mis fuerzas.

Temari suspiró con preocupación.

—Aun así debes quedarte aquí. Te prometo que traeré de vuelta a Gaara.

Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora