—¿Quiénes son ellos? —preguntó un hombre.
—La abuela Chiyo y su hermano, el señor Ebizo —respondió otro.
—Creí que se habían retirado hace años —comentó un tercero.
—Los estábamos esperando. Pasen, por favor —dijo Baki—. Seguro conocen a nuestros visitantes: la señora Chiyo y el señor Ebizo.
Los médicos inclinaron la cabeza en señal de respeto.
—Bienvenidos.
Ebizo observó al herido con atención.
—Ese chico se parece a…
—Es Kankuro, el hermano mayor del Kazekage —respondió Baki.
—Ah… entonces tenía razón —murmuró Ebizo.
Chiyo avanzó sin prisa hasta quedar frente al paciente.
—¿Ya examinaron su sangre? —preguntó con frialdad.
—Sí. Aquí tiene —respondió un médico, entregándole una tableta con los resultados.
Chiyo los revisó con detenimiento.
—Fascinante… nunca había visto esto —murmuró.
—Podría tratarse de un nuevo tipo de veneno —añadió el médico.
—¿Han intentado algún antídoto? —preguntó Chiyo.
—Hemos probado todo lo imaginable, pero no hemos obtenido resultados —respondió el médico.
Chiyo cerró los ojos un instante, como si confirmara lo inevitable.
—Eso explica su estado —dijo finalmente—. En lugar de matarlo rápidamente, el veneno está diseñado para prolongar la agonía. Hacer sufrir así a alguien… es típico de Sasori.
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En el desierto, dos figuras avanzaban sin prisa bajo el sol.
—Se siente bien dejar la arena atrás —comentó Deidara.
—Cállate y camina. No me gusta hacer esperar a la gente —respondió Sasori sin mirarlo.
—Claro… y eres tú el que habla de esperar —replicó el rubio—. ¿Quién fue el que nos retrasó tanto?
—Ambos somos responsables —dijo Sasori con calma.
—Bueno, supongo que es cierto —admitió Deidara encogiéndose de hombros.
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De vuelta en la Aldea de la Arena, Chiyo dejó caer una gota de su preparación sobre un pergamino. El papel reaccionó de inmediato con una pequeña explosión de fuego.
—Tch… tampoco funcionó —murmuró con molestia.
—¿Qué otros métodos han intentado? —preguntó Ebizo.
—Solicitamos apoyo de un especialista médico de la Aldea de la Hoja —respondió Baki—. Tal vez debamos esperar su llegada.
—¿Depender de la Hoja? —dijo Chiyo con desdén—. Esa dependencia es lo que ha debilitado a nuestra aldea.
—No dependemos de ellos —replicó Baki con firmeza—. Nunca lo haríamos.
Ebizo suspiró con calma.
—Kankuro fue demasiado lejos al enfrentarlos solo. Fue un error.
—En lugar de depender de la Hoja para que nos rescaten —continuó Chiyo—, deberíamos fortalecer nuestras propias fuerzas. Esa alianza es un sueño imposible. Ellos son ellos… y nosotros somos nosotros.
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Mi Nueva Vida Parte ll - (Remake)
Fiksi PenggemarCuando Naruto regresa a La Aldea Escondida entre las Hojas, tras haber estado dos años y medio entrenando con uno de los tres legendarios ninja: Jiraiya. Se reecontrará con sus viejos amigos y se darán cuenta de que ahora son unos ninjas aún más pod...
