HyungWon es un chico que siempre tuvo todo servido en bandeja de plata. Hasta que su padre decidió que debía ponerse a trabajar.
Corporaciones Pharma, es una de las compañías farmaceúticas más importantes de Corea del Sur y es donde HyungWon va empe...
—Pobre señor Shin —dijo Minhyuk preocupado cuando HyungWon le contó lo que había pasado en el ascensor—. No sabía que tenía ansiedad —a HyungWon lo había tomado por sorpresa.
—No, yo tampoco. Casi me cago en los pantalones. No sabía qué hacer. Improvisé.
—Fue una suerte que estuvieras ahí, imagina si le hubiera pasado estando solo.
—Fue extraño. Lo tenía jadeando, con el pecho al descubierto en mis brazos...
MinHyuk lo fulminó con la mirada.
—Eres un cerdo. El tipo estaba semi muerto y tú pensando en eso...
Si. Estaba mal de la cabeza.
—Pues soy un humano de carne y hueso. Aparte tú solo hablas porque quieres creerte esa imagen de chico recto como una flecha... Pero yo te escuché gemir con Joo. Así que, a papá mono con bananas verdes, no.
MinHyuk miró hacia atrás y al ver que no había nadie cerca, le dio un puñetazo en el hombro.
—Cállate. Yo... Fue distinto. Estaba algo achispado esa noche. Y además, ¿tengo que recordarte que el señor Shin es nuestro jefe y tiene pareja? Si el señor Kang se entera de que quieres cabalgar el trasero de su novio te partirá a la mitad y no de la forma en que te gustaría. Pervertido.
HyungWon se rio.
—Le salvé la vida. Creo que merezco un premio. ¿No crees?
—Vas a lograr que despidan tu trasero.
HyungWon revoleó los ojos y se metió un caramelo que había en un recipiente de vidrio a la boca.
—Te recuerdo que soy el hijo del jefe. Aunque me echen, todo esto será mío algún día. Así que... Hazme un café, empleado. —Se echó a reír y se ganó otro golpe.
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Estaba mortificado. Hoseok suspiró y se dejó caer sobre su escritorio agarrándose la cabeza. Jamás en su vida se había sentido tan avergonzado. ¡Había tenido un ataque de ansiedad frente al hijo de su jefe! ¿Cómo iba a mirarlo a la cara de ahora en adelante? Todavía sentía el perfume de HyungWon en su nariz. La voz de BaekHo en el teléfono lo hizo volver a la realidad.
—¿Cómo te sientes?
—Ahora mejor. Pero no sé que hubiera pasado si HyungWon no hubiese estado ahí. Sentí que se me iba el aire.
—Es una suerte entonces. Debes hacerle una atención al chico —sugirió su novio.
—¿Una atención?
—Si, Seokie, el chico te asistió en un momento de angustia. Deberías hacerle un regalo o invitarlo a cenar.
Hoseok frunció el ceño.
—¿A cenar? ¿No te parece que eso sería demasiado?
—No. No lo creo. Eres su jefe. Aparte no te estoy pidiendo que te acuestes con él. —Dijo riendo pero a Hoseok no le causó gracia. HyungWon lo ponía algo nervioso. Aunque aún no sabía qué nombre ponerle a esa sensación.