"Han pasado varios meses desde el accidente, las pesadillas son cada vez más constantes. ¡Carajo! Esto no es una bendición, ¡es un maldito infierno! La culpa no deja de consumirme, de haber sabido que esto me pasaría... me hubiera quedado quieto para morir en ese lugar".
Eran los pensamientos de Hank, hablaba consigo mismo mientras estaba recostado en la cama de un hospital donde lo habían internado, era otra noche sin poder dormir. Después de ser rescatado, Hank fue llevado de emergencia al hospital, milagrosamente no tenía heridas graves más allá de varias fracturas y la perforación en su costado derecho. Se podría decir que le ocurrió un milagro, pero lo cierto es que, muy en el fondo, Hank no podía dejar de sentirse culpable por lo que hizo, él dejó morir a personas que lo necesitaban, pero también era consciente de que, si los ayudaba, era su vida la que corría peligro. En el fondo sabía que no había nada más que pudiera hacer, pero no podía dejar de sentirse tan culpable.
En poco tiempo, Hank fue dado de alta y volvió a su ciudad natal; a su hogar. Ahí fue recibido por su novia Christine, y su mejor amigo Kenneth (Hank tenía a su madre y 2 hermanos, pero casi nunca hablaba con ellos), ambos estaban agradecidos de que él haya salido con vida de tan horrible situación.
No pasaron ni 2 días cuando la prensa atacó a Hank, pidiéndole que contara su experiencia, pero él no quería hacerlo, pues seguía sintiéndose culpable. Transcurrieron unas cuantas semanas y Hank seguía negándose a hablar del tema, no quería recordarlo, solo deseaba olvidarse de todo y dejarlo atrás, pero Christine le decía que lo mejor sería que se desahogara, pues no podía vivir huyendo de ello, así que, bajo la recomendación de su novia, Hank por fin aceptó dar declaraciones del accidente. Lo llamaron para una entrevista en televisión nacional y fue la primera que aceptó, declarando que también sería la única.
—Y con ustedes, tenemos al milagroso sobreviviente del accidente de avión de hace un par de meses: Hank Hawkings Harrison —dijo el anfitrión del programa, dándole paso a Hank para entrar a escena.
Hank estaba en el típico lugar donde los presentadores de televisión entrevistan a personas famosas o "del momento", era una habitación con elegantes sofás, un fondo falso de la ciudad en la parte trasera, y en la zona delantera había varias cámaras, los reflectores y el público invitado.
El presentador le dio su mano a Hank y lo invitó a tomar asiento.
—Dinos, Hank, ¿qué se siente ser el único sobreviviente? —el presentador inició la entrevista con una pregunta muy directa.
—La verdad, estoy feliz, es como una segunda oportunidad de vida, creo que tuve suerte, soy bastante afortunado —dijo Hank viendo a la cámara y tratando de sonreír, disimulando sus nervios.
—Debes serlo —lo consoló—. Digo, se necesita mucha suerte para ser el único sobreviviente de un accidente en donde iban 185 personas.
—¿Qué? ¿185? —Hank se sorprendió—. ¿Había 185 personas en el avión?
—¿Acaso no lo sabías? —preguntó el entrevistador, muy confundido.
—Es la primera vez que sé algo sobre el accidente —estaba nervioso—. He tratado de aislarme un poco sobre ese tema, y-y-yo la verdad preferiría olvidarlo.
—Déjame ver si entendí —el entrevistador ahora hablaba de manera asertiva—, ¿dices que te importó tan poco las demás personas que murieron en el accidente en el que tú estuviste, que ni siquiera te tomaste la molestia de averiguar cuántas vidas se perdieron? —al oír eso, Hank recordó las voces que suplicaron por su ayuda, pero ignoró por salvar su insignificante pellejo.
—N-n-no, no... Es que estuve internado en un hospital —Hank trataba de defenderse, pero no sabía qué decir—. Yo no sabía nada de...
—¡Maldito! ¡Tú debiste morir en el accidente! —gritó una voz entre el público. Hank volteó y vio a una mujer que estaba de pie entre los demás espectadores.
—¿Cómo te atreves a sentirte afortunado, feliz y con "suerte" después de tan trágico accidente? Mi hija estaba en ese vuelo, mi Karoline tenía solo 18 años, ella iba a estudiar leyes para ser una excelente abogada, tenía una beca, un sueño, una vida por delante. ¿Cómo puedes sentirte afortunado? La vida de mi hija vale más que la tuya, músico de porquería —Hank estaba inmóvil, no sabía qué decir ni cómo actuar, pero algo que dijo la mujer llamó su atención.
—¿Cómo sabe que soy músico? —preguntó Hank—. Hasta ahora yo no he dado declaraciones de mi vida privada, y nadie cercano a mí lo ha hecho —todos en la habitación se quedaron callados, hubo un silencio total, Hank se armó de valor y repitió su pregunta mucho más fuerte.
—¡¿Cómo mierda sabe que soy músico?! —le reclamó—. ¡¿Me ha estado siguiendo, maldita acosadora?!
—Claro que lo hice —le gritó la mujer.
—¿Para qué? ¡Maldita mujer enferma! —Hank tenía miedo, y ese miedo le hizo olvidar que estaba siendo grabado para televisión nacional.
—¿Cómo que para qué? Para saber el porqué —dijo la mujer comenzando a llorar—. Es extraño que solo tú sobrevivieras, de seguro hiciste un pacto con el diablo, eres un maldito, ¡un maldito demonio!
—¡Escuche lo que está diciendo, señora! —le gritó Hank—. Está hablando estupideces, no dice nada más que incoherencias.
—La única estupidez e incoherencia aquí es que tú sigas vivo —la mujer caminó y se puso frente a Hank—. ¡Deberías haber muerto!
La habitación se quedó en silencio, el presentador le pidió al camarógrafo ir a comerciales. Hank estaba callado, miraba al suelo con la cabeza baja, en un impulso levantó su mirada y vio a la mujer a la cara.
—Sí, es estúpido que yo siga vivo, pero no importa cuánto me lo recuerde o maldiga mi nombre, señora, eso no va a revivir a su hija —contraatacó Hank.
Parecía que el tiempo se había detenido, nada ni nadie en el lugar se movía, hasta el presentador dejó de pedir ir a comerciales, cuando la mujer soltó un par de lágrimas, Hank se dio cuenta de que lo que dijo fue demasiado imprudente y cruel, pensó en callarse, pero tenía que decir lo que pensaba.
—Lamento mucho la pérdida de su hija, pero debe aceptarlo —la abrazó—. No me culpe por eso —soltó a la mujer, miró al presentador, luego al público y finalmente a la cámara—. Yo mentí, no me siento afortunado, ni bendecido ni con suerte, desde ese día no importa cuánto intente ignorarlo, sigo repitiendo el maldito accidente una y otra vez en mi mente. Esto no es una bendición, es un maldito infierno. Es todo lo que puedo decir, me largo.
Hank salió del estudio de televisión, trató de mantenerse en pie, pero le faltaba la respiración, con cada paso que daba, menos podía moverse, sintió como si estuviera anestesiado, el tiempo se movía lento, los ruidos se escuchaban distantes por muy cerca que estuvieran. Hank tuvo que apoyarse en una pared hasta que esa horrible sensación se detuviera, cuando finalmente se recuperó, pidió un taxi y se fue a casa, pensó que se trataba de la euforia que sintió hace poco en el estudio, no imaginaba que el motivo era algo muchísimo peor.
ESTÁS LEYENDO
AMOR POS BIPOLAR
RomantizmHank Hawkings Harrison, es un productor y compositor musical de 21 años, es bastante joven pero ya lleva a cabo su sueño de dedicarse a la música. Después de sobrevivir a un accidente de avión desarrolló Trastorno de Estrés Postraumático (T.E.P.T) y...
