Luego de robarle a los chicos del campamento, Hank comenzó a vivir a la intemperie en una tienda de campaña, de vez en cuando robaba comida, agua y otros recursos a los campistas, otras veces se las arreglaba por su cuenta, dormía en tiendas de campaña y se bañaba en el lago, varias veces intentó salir del bosque, pero nunca pudo hacerlo.
Pasaron varios meses y en todo ese tiempo Hank estuvo vagando por el bosque y manteniendo su vida como vagabundo, aunque la mayor parte del tiempo dormía en su tienda de campaña, pero Hank no se limitó a estar en una parte del bosque, él exploró los alrededores y encontró varias cabañas, la mayoría eran residencias, pero otras eran hogares vacacionales. Cuando nadie las alquilaba, se metía dentro de ellas y vivía ahí durante un tiempo, al menos hasta que escuchara a personas llegar.
Claramente los actos de Hank no pasaron desapercibidos, ni que merodeara por ahí, ni sus robos a los campistas y mucho menos sus allanamientos, muchas veces fue visto por la gente, algunos corrían, otros le tomaban fotos y varios hasta lo perseguían, todo esto hizo que se ganara cierta fama, pero no de la buena, en muchas estaciones de radio se escuchaban testimonios y reportajes sobre Hank, o mejor dicho "Buster: el ermitaño del bosque". La gente aseguraba que Buster (Hank) era peligroso, pues no era normal que un adulto abarbado, sucio y con prendas extrañas vagara por el bosque, robara y asustara a las personas. Los habitantes del bosque y sus cercanías exigían a la policía y guardabosques su captura, temían que se metiera en sus casas y les hiciera daño a ellos o sus hijos. Hank estaba al tanto de todo eso, pues, en una de sus travesías robó una radio y casi a diario hablaban de él. A Hank le parecía gracioso que la gente lo llamara de tal manera, que creyeran que era peligroso o incluso que él le haría algo a personas inocentes, entendía sus motivos y nunca intentó justificarse o decir que lo que hacía era lo correcto, estaba mal, sí, pero tenía que sobrevivir de alguna manera.
Hank se convencía a sí mismo de que estaba viviendo bien, pero lo único que había mejorado en su vida fue la ausencia de su estrés postraumático, en realidad él extrañaba todo de su antigua vida, hacer música, su mejor amigo, la chica que amaba. Hank se convenció a sí mismo de que así estaba bien, después de todo era lo que merecía por no haber ayudado a las personas del avión, o por ni haber dado la cara después, o por usar de mala manera la ayuda de Kenneth, o casi provocar un incendio... Eso daba igual, el punto es que cada día que se despertaba, Hank comenzaba a derrumbarse, era un hombre solitario y sin amor, no importaba cuánto tratara de engañarse creyendo que así estaba bien, lo cierto es que todas las noches se iba a dormir esperando no despertar más, y cada día que volvía a levantarse era una tortura más.
Esa era la vida de Hank, para poder olvidarse de todo solía ir a pescar en el lago, y ahí se encontraba como en muchas ocasiones, estaba perdido en sus pensamientos, preguntándose si ese día quizás podría dormir en una cabaña, no lo sabía pero tampoco le importaba.
Hank estaba sentado en la orilla del lago, sabía que no pescaría nada pero quería relajarse un rato, estaba escuchando la radio, otro reportaje sobre "Los avistamientos de Buster", esperaba que fuera otra señora loca hablando sobre lo peligroso que era y que la policía debía proteger a sus hijos, pero no, las suposiciones burlonas de Hank fueron calladas cuando el locutor comenzó a hablar.
—Gracias a las más recientes fotos de Buster en donde lo vemos sin barba finalmente alguien se hizo presente sobre su verdadera identidad.
—¿Tanto tardaron en saberlo? —Preguntó Hank con sarcasmo.
—El nombre real de Buster en realidad es: Hank Hawkings Harrison, un joven de 25 años, quien estuvo internado en un hospital psiquiátrico no muy lejos del bosque donde actualmente "vive". Al parecer Hank era un prometedor compositor y productor, pero terminó enloqueciendo debido a un accidente de avión, en el cual, él fue el único sobreviviente.
—No enloquecí, solo me volví mentalmente inestable —Refutó Hank molesto.
—Hank Hawkings escapó una noche del hospital, no sin antes desatar un peligroso incendio que menos mal pudo ser controlado y esa noche huyó al bosque, se lo daba por muerto pero hoy 2 personas fueron muy amables y confirmaron su identidad, se tratan de James Isaac, el doctor que le dio terapia a Hawkings, y un amigo cercano de él: Kenneth Trialy. Quienes se han negado a dar sus testimonios, pero le dejaron un mensaje a Buster.
—¿Kenneth? —Hank soltó la caña de pescar y sujetó la radio para subirle el volumen.
—Buster, si estás oyendo esto el doctor James te pide que vuelvas, que necesitas continuar con tu terapia, él incluso podría ayudarte con los problemas legales que ahora afrontas. No quiere verte recibiendo terapia de electrochoques en una celda.
—Tampoco es que mantenerme sedado y con una camisa de fuerza sea mejor. —Dijo Hank, molesto.
—Por otro lado, tu amigo... Kenneth, te dejó un mensaje en esta nota, que dice: "Mi ladrillo sigue siendo casi el mismo, excepto que ahora termina con las torres gemelas".
—¿Eso qué signific...? —Hank entendió el mensaje enseguida—, Oh... ¡Qué idiota eres Kenneth!.
—Algo confuso, pero en fin, ya lo saben residentes cercanos: si ven a Buster no se le acerquen, llamen a la policía y ellos se harán cargo. Y ahora continuemos con las canciones del momento, nada como los clásicos de CREEDENCE CLEARWATHER REVIVAL para darle la bienvenida a este frío otoño.
Hank apagó la radio, pero las palabras de Kenneth se quedaron en su cabeza: "Mi ladrillo sigue siendo casi el mismo, excepto que ahora termina en las torres gemelas".
Hank tomó su caña de pescar, guardó su tienda de campaña y se fue del lugar, se dirigió a una de las cabañas de la zona, los dueños se encontraban de viaje así que podría usarla esa noche. Se metió desde la entrada del sótano y así llegó hasta la sala de la casa, encendió las luces pues no le preocupaba que supieran que estaba ahí, la residencia más cercana estaba a medio kilometro de distancia, podría estar a solas tranquilamente. Tomó un baño y se afeitó la barba, bajó a la sala de estar y encendió la televisión, trató de distraer su mente pero no pudo hacerlo.
Dio vueltas en la sala un rato pensando en el mensaje que le dejó Kenneth, entendió a que se refería su amigo pero no sabía si estaba listo para dar el siguiente paso, si había llegado el momento en el que enfrentaría una parte de su pasado, algo que durante 4 largos años no se atrevió a hacer, lo que su amigo le pidió en ese mensaje tan extraño, tomó el teléfono y se dispuso a marcar pero... no sabía muy bien si podría hacerlo ¡Pero no iba a huir! el momento de hablar con Kenneth había llegado.
ESTÁS LEYENDO
AMOR POS BIPOLAR
RomanceHank Hawkings Harrison, es un productor y compositor musical de 21 años, es bastante joven pero ya lleva a cabo su sueño de dedicarse a la música. Después de sobrevivir a un accidente de avión desarrolló Trastorno de Estrés Postraumático (T.E.P.T) y...
