CAPITULO 33.

197 19 4
                                        

Valentina.

Quería matarlo, golpearlo siquiera, él sabía que yo no quería que mi madre supiera nada de las amenazas, y ni siquiera habló conmigo, para prepararme para esto, odiaba que tuviera secretos, aún cuando es de su trabajo, se trataba sobre mi, y él prefería callarse. Idiota.

Él se fue unos minutos después, y yo me quedé sola con mi madre, nadie hablaba y resultaba ser un silencio incómodo, bebí de mi limonada y la miré.

— ¿Por qué no me dijiste?

— Haz tenido muchos problemas, no quería ocasionarte otro. Lo siento. — Dije sinceramente.

— No más secretos Valu, por favor, yo me muero si te pasa algo.— La abracé cuando vi que sus ojos se llenaban de lágrimas. — Yo te quiero lo más lejos posible de todo esto, por favor. — Asentí.

— Está bien mamá, se hará como tú digas.— Ella me sonrió y me dio un beso en la mejilla.

Salimos al centro comercial y fuimos a comer y por un helado, era agradable pasar un tiempo con ella después de todos los problemas, nos habíamos despejado un rato, tenía mucho tiempo que no salíamos, regresamos al hotel y estaba ahí Jorge con Gastón platicando, él llevaba unos lentes de sol puestos y pareció no verme, así que lo agradecí. Me hice la tonta y pasé por otro lado para evitarlo, mi madre no dijo nada y fue la primera en apretar el botón del ascensor, le agradecí con la mirada y nos metimos.

— ¿Que pasó entre ustedes?

— Nada, solo me di cuenta que no quiero estar con el, y ayer fue a casa de Karol a buscarme, pero no he hablado con él y no quiero aún. — Asintió.

— Es un gran chico.

— Si lo es, pero sentía que estaba con él por agradecimiento de todo lo que ha hecho, y no me criaron para eso mamá.

— No, yo solo quiero que seas feliz Valen, nada más.— Le sonreí. — El lunes tengo audiencia, para que sepas.

— ¿Puedo acompañarte? — Negó.

— Por favor mamá.

— No Valen, tú a lo tuyo y yo a lo nuestro. ¿De acuerdo? — Asentí de malas.

[...]

Desayuné con mi mamá quien me acompañó a la escuela al ver que Jorge había llegado por mi, así que no nos quedó de otra más que tomar el autobús y caminar un poco, ella se despidió de mí y saludó a Karol y a Malen, la última mencionada le regresó el saludo, pero apenas y me miró, fue Karol la que se quedó conmigo, le sonreí.

— ¿Todo bien?

— No, Jorge fue por mí al hotel, Malú no me habla, y mi madre tiene audiencia hoy, Michael no viene...

— Vamos por un café me deprimes.— La miré con una sonrisa y fuimos a la cafetería. — Todo va a salir bien ya lo verás, y en menos de lo que crees, estarás de nuevo en tu casa. — Le agradecí por los ánimos, eso quisiera creer, que iba a estar en mi casa muy pronto, porque ya no quiero seguir topándome con Jorge todos los días, literalmente, Karol pagó los cafés y me dio mi latte, quería acostumbrarme al café solo, pero aún no caía en ese marketing, nos sentamos en una banca y nos dispusimos a tomarnos el café.

— ¿Y qué pasó con el profesor? Cuéntamelo.

— Me quedé en su casa, y la pasamos bien, sabes, no me sentía presionada, o con el sentir que tenía que fingir algo, podía sentirme yo. — Ella sonrió. — Solo hay algo que... no se Karol, siento que el quisiera algo más.

Jugando Con FuegoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora