Michael.
Salimos de casa juntos, y la acompañé a pegar los folletos por las áreas más concurridas del fraccionamiento, también en las calles por fuera, de ahí fuimos por una pizza y regresamos a mi casa, pusimos juntos la mesa y nos sentamos a comer en silencio, me llegó un mensaje de Fátima.
Fáti
¿Cómo va todo? ¿Le dirás que te gusta? ¿O serás un cobarde?
Que se joda, así como era buena escuchando y dando consejos, es buena para ser una ladilla.
Vi a Valentina recoger su plato y llevarlo a la cocina, la seguí en silencio con mi plato vacío en mano.
- Si sabes que para eso está el lavavajillas ¿no?
-No queda igual, no es lo mismo.- Rodeé los ojos.
- Solo deja ahí, quiero hablar contigo Valentina. -Ella se volteo después de terminar de lavar ambos platos, para variar.
- ¿Sobre qué, Michael?
- Se que no te soy indiferente, lo cual debería ser preocupante para ti porque tienes novio.
- Lo tuyo ya se te pasará, y lo mío también.
- No me ofenderé por lo que acabas de decir. Mira Valentina, me gustas.
- ¿Quieres que sea sincera contigo? - Asentí. -Empieza a serlo tu. - La miré confundido. - Cuéntame sobre tu divorcio. - Me puse serio ante sus palabras.
Mi divorcio...
¿Qué podría yo decirle sobre eso? La verdad
Suspiré, ambos queríamos verdades, y la razón por la que me cuesta tanto aceptar que debo seguir con mi vida, es que no suelto el pasado. Por eso me cuesta verme con alguien más, sea quien sea.
Suspiré.
- Raquel, mi... mi futura ex esposa me fue infiel, me dejó plantado en el altar, literalmente. La conocí en la universidad, es una mujer... guapa, de clase, familia importante, su padre un gran abogado, inversionista, y con una familia ejemplar.- Me reí irónicamente.- Nos hicimos novios en el segundo año de carrera, en Harvard, fue una relación muy linda, nos amábamos, supongo; al menos de mi parte era así, Raquel me pidió exclusividad, me pidió que no hubiera nadie más, así que eso hice, las fiestas, los acostones, salir y emborracharme, pasaron a último plano, tres años después le pedí matrimonio, un año después de graduarnos, yo comencé a trabajar con su padre, debo darle créditos por enseñarme todo lo que se, a ser un buen abogado, a invertir, conseguir buenos socios, estábamos bien, así que casarnos no nos era problema, vivíamos en un pequeño apartamento, nuestra boda civil fue linda, nuestros padres pensaron que nos casábamos porque la embaracé, pero nos casamos enamorados, aún cuando ni siquiera teníamos claro cuál sería nuestro futuro, hijos, ideas, nada... fue un año muy lindo, jamás le exigí nada, ella no trabajaba, se dedicaba a ser una esposa privilegiada, sin ningún tipo de responsabilidad, después de ese año, decidimos casarnos por la iglesia; no era mi ilusión, ya estábamos casados, ante un juez, un papel con ambas firmas, fotos en una que otra revista, noticias, para mí ya era más que suficiente, pero dijo que tenía una gran ilusión por llegar al altar de blanco, y todas esas cursilerías, así que mi respuesta fue si, solo le puse una condición. Venirnos a México, quería hacer mi vida lejos de nuestros padres, que opinaban de nuestro matrimonio como si fuera de ellos, quería hacer mi propio despacho, tenía ya todo destinado, ella me dijo que si, solo quería la boda de sus sueños, así que accedí, no me era la gran cosa, ella se encargaría de todo y yo solo tenía que estar ahí, esperándola.
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Jugando Con Fuego
FanfictionValentina Zenere tenía una vida casi perfecta... o al menos eso parecía antes de que la muerte de su padre la derrumbara por completo. Sus calificaciones se desplomaron, su beca peligra y cada día en la escuela se siente como una cuenta regresiva ha...
