CAPITULO 12.

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Michael.

Volví a mi casa después de dejar a Valentina en el hotel, básicamente me había mandado a la mierda, después de haberla ayudado tanto, al parecer no le era de importancia, llegue a mi casa y entre azotando la puerta, tenia un problema mas grande que Valentina, y ese era Raquel, mi esposa, quien se nagaba a darme el divorcio, me talle la cara en forma de frustración, me deje caer en el mueble, mientras miraba el techo, una punzaba en el pecho se hizo presente al recordar que Valentina se había enterado de esa forma, y la culpa se hizo presente, por otro lado, estaba Laura, con quien había follado, mientras imaginaba que era Valentina, y debía admitirlo, ella no salía de mi cabeza, sonreí al recordar las veces que la había follado, como gemía y como hacía que llegáramos a un orgasmo, pero también recordaba su cara en la mañana cuándo se entero que estaba casado, y la sonrisa desaparecía de mi rostro, le mande un par de mensajes, pero no respondió ninguno, suspire pesadamente y subí a ducharme, llene el jacuzzi con agua caliente, me dirigí al estante del baño, y saque las burbujas, pude ver la ropa de Valentina, la tome y la puse en el cesto, metí mi cuerpo a la bañera y deje que el agua caliente hiciera efecto en mi cuerpo, puse música en tono bajo, y suspire. Mi divorcio era algo que me urgía, pero ahorita, hacer que Valentina tuviera su casa había pasado a ser mi prioridad.

Valentina, Valentina. Tenía que sacarla de mi maldita cabeza, era una niña, con quien no tenía ni siquiera un vinculo, pero debía admitir que cada vez que pensaba en ella, o la recordaba, una sensación sé hacía presente, una que conocía bien, que sabía lo que empezaba a significar, y me negaba rotundamente a aceptar, pues estas sensaciones era mas grande y con mas intensidad que la ultima vez que yo sentí eso por una mujer.

Salí de la bañera después de unos largos minutos ahí, tome mí toalla y me puse un boxer solamente, el reloj marcaba las 8:22 pm, deje que el agua abandonara el jacuzzi, y fui a la cocina directamente a prepararme un sandwich, para posteriormente ir a mi cama y revisar una vez mas mi demanda de divorcio, la leí una y otra vez, y no encontraba el porque había sido negada, yo era un gran abogado, lo sabía, y aquella demanda era de las mejores que he detractado en mi jodida existencia, y aun así, el fallo no había sido a mi favor, púdrete Raquel. Deje de lado mi MacBook, y decidí acostarme completamente, mañana será un nuevo día, una nueva oportunidad.

***

Terminé mi desayuno con la mirada de Fátima encima, mientras que yo trataba de ignorarla, pero era imposible, parecía que sus ojos penetraba mi piel.

-Bien Fátima, ¿Que quieres?

- Quiero saber que paso ayer después de irme. -Suspire mientras llevaba mi vaso de jugo a mi boca.

- Pues tengo una esposa loca que no me quiere dar el divorcio, y Valentina me ha dicho que no quiere tener nada que ver conmigo.- Susurré.

- Michael... ¿Te gusta la niña? -Dijo mirándome fijamente, esquive su mirada y bebí el ultimo sorbo de jugo que quedaba en mi vaso, me levante de la silla y subí a lavarme los dientes, mi vista se dirigió a la ropa sucia de Valentina, y sus labios pegados a los míos vinieron en forma de flashback, enjuague mi boca y salí de la casa, para dirigirme a la escuela, al llegar fui directamente a la oficina de la directora para justificarme ante mi falta de ayer, solo para que me dijera que tenia que reponer esas clases, si claro, me despedí de ella con una sonrisa forzada y salí de la oficina, choque con su pequeño cuerpo que reconocería a varios metros de distancia.

- Vine a justificar mi falta de ayer. -Me moví para darle paso.- Hoy haré mis exámenes extraordinarios...

-Por mi no hay el mínimo problema señorita. Pídele a tu novio o a tus amigas que te pasen las actividades, cuídate Valentina. - La deje ahí parada y yo me fui al salón para comenzar mi clase, vi a Laura pasar por el pasillo, ella volteo a verme y me sonrió, le sonreí de vuelta, y me puse a dar mi clase.

Jugando Con FuegoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora