CAPITULO 28.

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Michael.

Aquí estaba ella, esperando respuesta ante la pregunta que me había hecho, había venido a reclamarme, a alzarme la voz a estas alturas, cuando yo podría dejar todo por ella, pero ella simplemente no dejaba a lo más importante, Jorge, y aunque me duela, era lo mejor para nosotros, cortarlo desde ahora, y no después, cuando ya estuviera más enamorado de ella. Vi que asintió con la cabeza al no obtener respuesta de mi parte.

- Dejaré de dar clases en su casa, y descuide que le pagaré hasta el último centavo que ha dado usted por ayudarme.

- ¿Es enserio Valentina?

- Si, yo no quiero ocasionarle problemas con su novia, y que le sea incómodo vernos, al final, solo somos alumna y profesor. - Asentí sabiendo lo que esas palabras dolían.

- Solo eso Valentina. - Asintió y se fue hacia la puerta, la detuve cuando hablé.- Han sido decisiones tuyas Valentina, llegar hasta este punto.

- ¿Y que tenía que hacer? Al final tuve razón, fui un gusto para ti, un pasatiempo que ya pasó, y ahora estás de lo más feliz, ¿o no? Sabía que pasaría Michael, que solo era un juguete nuevo para ti.

- No me haz dejado de gustar Valentina, no sé quién te habló de Sophi, pero... - Me detuvo como si le hubiera dicho lo peor del mundo.

- Soph... - Bufó. - No importa quién me haya dicho, si tienes algo con ella es porque te gusta.

- Es bonita... - Me miró y su mirada se volvió a una más enojada (si es que se podía) - Pero la estoy conociendo, mi vida tiene que seguir al no tenerte, ¿no?

- Si.

- ¿Por qué tanto drama?

- ¡No es drama!

- Claro... ¿Sabes? Ojalá me hubieras dicho lo que quería escuchar.

- ¿Cambiaría de algo eso?

- ¡Claro que sí Valentina! ¿Aún no te haz dado cuenta? - Me miró confundida.- Yo dejaría a cualquiera por ti, mandaría a la mierda todo Valentina, ¡todo! Si tan solo tú decidieras darme una oportunidad, pero al contrario, me restriegas a tu novio en la cara, y sinceramente me cansé, me cansé de siempre ser yo el que te deje claro que me gustas, de siempre ser yo quien te pida una oportunidad, de ser yo el que tenga que aguantar como besas a alguien más, así que si, creo que será mejor que des clases en otro lugar, y que lo nuestro siga como hasta ahora, alumna y maestro. Lamento haberte presionado para que te acostaras conmigo, y haberte presionado tantas veces, lo siento de verdad.- Dije sinceramente, ella solo me miraba sin decir nada.- Y descuida, que en unos meses yo me iré de aquí, y dejarás de verme, así todo será más fácil. - Me dirigí a la puerta dispuesto a salirme del salón, pero me detuve para decirle algo.- No estaré en casa de dos a seis de la tarde, por si tienes algo que hacer, ahí estará Fátima.- Sin más, salí del salón dejándola sola, me recargue en el barandal y suspire, había sido una completa mierda todo esto, la había dejado ir sin siquiera tenerla, y se había sentido tan real, y tan jodido, que pareciera que hubiéramos estado juntos desde hace años.

- ¿Que tal fue todo? - Karol se puso a lado mío. - Si que estaba enojada, la conozco.

- Ya da igual Karol, es tarde.

- ¿De verdad?

- Si... entendí que él quiere al cabello rizado, y al final, podría traernos problemas.

- Pensé que no le importaba eso.- Me reí, era cierto, no me importaba, porque cada minuto a su lado, valía la pena.

- No... de hecho es lo que menos me importa. Pero ya está, Ruggero llega hoy.

Jugando Con FuegoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora