CAPITULO 04

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Michael.

Todo el fin de semana había pensado en lo que sería follar a aquella ojiazul, como seria su cuerpo desnudo, follándola; me despedí de los chicos, quienes estaban por abordar su vuelo. Habían sido buena compañía este fin de semana, y que mejor, que gracias a ellos ahora tenía una fantasía nueva, Valentina; llegue a la escuela, deje mis cosas en mi salón, y aproveche a que no tenía clase aun y fui hasta donde estaba su grupo, sabía que dándole la opción de mejorar sus calificaciones no se iba a poder negar, estaba decidido, podía ver su cara de total shock, no reaccionaba, no decía nada, y yo solo esperaba que ella accediera, si no, tendría que cambiar de estrategia, tomo el post it y lo guardo, yo me enfoque en dar mis clases hasta que la hora de mi salida llego.

Fay estaba en la cocina, terminando de hacer la comida, la salude y me acerque a ella, quien me sonrió.

-Hoy seré buen jefe y te dejaré ir temprano. -Ella me miro dudosa.

- ¿A que se debe esto?

- Quiero descansar. -Dije sin mirarla.

-No me mientas Mike, nos conocemos desde pequeños. -Sentí su mirada, sabía que estaba buscando en mi la respuesta, es como si me quisiera leer la mente. - Has invitado a alguien ¿Cierto?

-No digas estupideces Fay.

-Mike no tiene nada de malo, estas en todo tu derecho. - Rodee los ojos, la ignore y subí a bañarme para ponerme algo más cómodo, mire la hora, 3:47, la hora se acercaba, y solo esperaba a que llegara a tocar a mi puerta, baje rápido las escaleras y ahí estaba Fay, me acerque a ella. - Ya me voy, solo quería dejarte todo listo. - Le sonreí angelicalmente. - ¿Te estas enamorando?

- Fátima, es sexo casual, ya déjate de idioteces. - La acompañe a la salida, le abrí la puerta y mis ojos se conectaron con aquellos ojos azules, sentí la mirada de Fátima, la mire de reojo y solo negó con la cabeza y salió de la casa, deje pasar a la rubia, quien estuvo inspeccionando todo, la mire de arriba abajo, ese short le quedaba bien, me acerque a ella, que aún estaba de espaldas.

- Si sabe que se puede meter en un gran problema ¿No? Aun no soy mayor de edad. - Se dio la vuelta, chocando con mi cuerpo, su cabeza llegaba un poco debajo de mis hombros, ella me miro y yo sonreí.

-Créame que lo se. ¿Quiere comer?

- De hecho, preferiría saltarme cualquier amabilidad. ¿Por qué no comenzamos a hacer lo que sea que quiera que hagamos?

- Señorita, si yo le dijera todo lo que quiero que hagamos, y que usted haga, la tarde no alcanzaría. - La vi tragar seco. -Puede poner su bolsa ahí, solo va a estorbar. - Dejo su pequeña bolsa en el sillón, haciendo notoria la distancia entre nosotros. - Empecemos con que usted me baila.

- No se me da bailar.

- Yo vi otra cosa. - Vi sus mejillas con un color rojizo.

- Eso lo hizo el alcohol. ¿Por qué no solo vamos a lo que he venido? -La dirigí a las escaleras, y la llevé a mi habitación.

- Esta aquí porque usted quiere, y si no está segura puede irse, y si va a aceptar esto, quiero que se desnude mientras me baila. - La vi tensarse. Respiro y comenzó a hacer lo que le dije, me senté en la orilla de la cama, se quitó la blusa, dejando al aire sus pechos cubiertos por un brasier color negro, eran de un tamaño mediano, un tamaño perfecto para llevarlas a mi boca, prosiguió con el pequeño short, su pantaleta era del mismo color, lamí mis labios, sus caderas se movían como si estuviera sonando una gran canción de fondo, justo como lo hacía el viernes pasado, se movía tan bien, me levante lentamente, y la tome de la cintura. - ¿Qué tan buena es en la cama, señorita Zenere? - Ella trago en seco, y yo alce mis cejas.

Jugando Con FuegoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora