Michael.
El viernes llego mas rápido de lo que pensaba, había pasado otro día con Laura, una vez mas, la cara de Valentina volvía a mi en cada toque que yo le daba a la maestra, me divertía cuando estaba con ella, sin embargo, no era nada diferente a lo que ya había vivido con mujeres anteriormente, maneje de regreso a mi casa, pude ver aquella melena rubia caminando de la mano con su novio - Hasta nauseas me daba de solo mencionarlo- Estaban saliendo de un restaurante, los vi subirse al coche de Jorge, puse mi auto en marcha, siguiéndolos por unos pocos minutos hasta que vi que se metieron al estacionamiento del centro comercial, entre dejando pasar dos coches mas, para no estar tan cerca de ellos, pero sin perderlos de vista, estacione mi coche justo a unos seis coches de distancia de ellos, los vi entrar, y entre cuando comenzaba a perderlos de vista, ellos entraron a una tienda de trajes y corbatas, vi a Valentina probándole unas corbatas idiota. El chico se alejo un poco cuando la chica le hablo para hacerle ajustes a su ridículo traje.
- No sabia que era de las novias que acompañan al novio a comprar ropa. - Dije, haciendo que se sobresaltara, se volteo hacia a mi, dejando de lado una corbata que tenía en su mano.
- ¿Que hace aquí?
- Renovando mi cajón de corbatas.- Mentí. Mi cajón de corbatas era algo qué me tenia sin cuidado, siempre eran similares, y lo último que hacía, era venir a comprar. -¿Usted?
- Acompañe a mi novio a comprarse un traje y una corbata. -Las nauseas al escuchar mi novio eran para vomitar encima de toda la tienda.
- ¿Algo en especial?- Valentina iba a contestar, pero vi al cabello rizado venir, me alejé un poco, poniéndome de espaldas y viendo algunos trajes.
- Corazón, ¿Esta camisa estará bien para la fiesta de mañana de mi padre? -Rodee los ojos, idiota puberto, sus palabras hicieron memoria en mi, Jorge López, Julio López, fiesta de negocios, una invitación que me iba a dar mi secretaria del licenciado López... era la misma fiesta de la que hablaban.
- Si... creo que esta perfecta. -Escuche la voz de Valentina, no escuche mas la voz del idiota puberto, así que voltee. - ¿Necesita algo mas profesor?
- La fiesta de Julio López, ¿No es así? -Ella me miro dudosa.- Fui invitado, por eso vine a comprar una corbata.
- Bien.
- Señorita Zenere.
- ¿Si...?
- ¿Que vestido usara?
- No creo que sea de su incumbencia.
- Solo quiero saber si esta a la altura de la cena, supongo que estará ahí.- Ella me miro mal, mientras yo sonreía, me acerqué a ella despacio. -¿Su vestido será uno donde pueda ver esos pechos que han estado en mi boca un par de veces?. ¿O será de esos donde pasa usted desapercibida?
- ¿Por que el interés?
- Quiero saber que tan loco me volveré al verla mañana.-Acaricie levemente sus labios con mi dedo pulgar, ella bajo la mirada para ver como es que hacía el movimiento. -Así que dígame, ¿como irá vestida?
- De mi color favorito.-Alejo su mano con un movimiento rápido.- Dígame usted, ¿Ira con su esposa, o vera a quien puede llevarse a la cama esa noche?
- Ojala pueda llevarme a la cama a la persona que quiero. -Ella se me quedo mirando, como si quisiera meterse a mi cabeza y buscar algo ahí.- Rosa, ¿Cierto? -Tome dos corbatas color rosa, se las mostré.- ¿Cual me queda mejor?-No respondió, solo se me quedó mirando con cara de pocos amigos.-Me llevare las dos.-Ella se volteo, y yo salí de la tienda con las corbatas perfectamente acomodadas en una caja, tome mí teléfono y le hable a mi asistente.
ESTÁS LEYENDO
Jugando Con Fuego
RomantikValentina Zenere tenía una vida casi perfecta... o al menos eso parecía antes de que la muerte de su padre la derrumbara por completo. Sus calificaciones se desplomaron, su beca peligra y cada día en la escuela se siente como una cuenta regresiva ha...
