Capítulo: 6

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Nathalia Patrick

—¿Qué vas a hacer hoy en la noche?

—Dormir.

—Sal con nosotros.

—¿A dónde iremos?

—Cantaremos en otro bar.

—Sería genial— asentí. —Iré.

—Bueno, te veo después de clases y hablamos sobre ello.

—Vale.

Me despedí de Jonathan con un beso en la mejilla y entré a el salón, puede que esté empezando a gustarme un poco su compañía, aunque no se compara con la de Max.

Han pasado dos largas semanas desde que aquella vez en el bar, y los chicos y yo nos emos vuelto cada vez más unidos, incluso Claudia, los primeros tres días, llegue a creer que me odiaba y que nunca seríamos amigas, pero con el paso de el tiempo se ha vuelto más sercana a mi que el mismo Jonathan.

A ver cantando en ese bar aquella noche, ser llamada a la oficina de el director, y ser amiga de Jonathan, fueron cosas que me hicieron ser una chica súper popular. Había pasado poco tiempo, pero me estaba yendo genial académicamente, tenía todo bajo control. Nada podía salirme mal.

—Señorita Nathalia.

—¿Si profesor?

—Ah sacado la mejor calificación de la clase una vez más, con un 10.

Todos aplaudieron y yo sonreí satisfecha con mi nota, otro 10/10. Genial, finalmente, mi madre estará muy orgullosa de mi.

***

—A-B-C-D-E-F-U
And your mom
And your sister, and your job
And your broke-ass car
And that shit you call art

Fuck you and your friends
That I'll never see again
Everybody but your dog
You can all fuck off

Amaba tener a el público en mis manos como en ese momento en que canté "Fuck You" mientras Jonathan y los chicos me miraban desde lejos. A los estudiantes les gustaban mis canciones, a las personas les gusta mí voz, estaba en primer año, y ya era toda una estrella, solo en la escuela, y en pequeños bares y clubes de la ciudad.

Tiempo después todo se salió de control, las personas me llamaban para que me presentara en diferentes lugares, como fiestas de cumpleaños, bares, clubes, incluso tuve la oportunidad de dar un mini concierto en uno de los parques de diversiones de Los Ángeles.

Las salidas se volvían cada vez más frecuentes, es más, todos los días, no regresabamos hasta altas horas de la madrugada, en ocasiones llegaba e iba directo a el salón, noches sin dormir, casi todo un día sin comer, bebidas, cigarrillos, mini conciertos, aplausos, llamadas.

Mis calificaciones comenzaron a bajar, llegue a ser la peor alumna de todas después de haber sido la mejor, comenzé a perder peso, mi cuerpo se volvió una tabla de madera horrible, las ojeras comenzaron a apoderarse de mi, mi cara había cambiando por completo, casi no me reconocía yo misma. 

Pero aún así, no paraba, ya no podía, estaba demasiado arriba para bajar, no ahora, además, en cierto punto, lo hacía por Jonathan, el me estaba atrayendo, para ser honesta, me estaba gustando, y a el le gustaba que fuera así.

—¿Te estás divirtiendo, Naty?— preguntó en un grito, a pesar de estar muy cerca, debía gritar gracias a la música.

—Claro...pero ¿Sabes algo?

Lo que nunca te dijeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora