Ella se había dormido en mi cama, conmigo, y no me acuerdo de la última vez que había sentido tanto alivio, tanta paz, y tanta tranquilidad, pero la estaba sintiendo ahora, con ella, con su cabeza sobre mi pecho, y su cabello entre mis dedos, no sé cómo había pasado esto, no se en que momento, pero sé, que la amaba más que nada, más que a mi propia vida.
—Jon— susurró entre dormida y despierta.
—¿Ajá?
—Tengo hambre.
—Abre los ojos y vamos— le acaricié el cabello mientras sonreía, ella levantó la cabeza para mirarme con el ceño fruncido.
—¿Vas a bajar conmigo?
—Si— le sonreí y me puse de pie, ella también lo hizo y bajamos juntos hasta el comedor, los chicos estaban sentados en una mesa, cuando me vieron pararon todo lo que estaban haciendo y yo simplemente pude sonreír.
—Jon— susurró Lili.
—Hey baby girl— le guiñé un ojo y me senté junto a Max.
—¿Estás bien?— Harry me miró con una sonrisa ladina.
—¿Por qué no debería estarlo?
—No es que no puedas estar bien, es solo, que....suenas como tú, pero...
—Volviste a la misma mierda— Max interrumpió a Harry, el cual intentaba adornar las palabras, sin embargo Max lo había soltado así sin más, eso era lo que más amaba de mi mejor amigo. —Si, volvió a ser el viejo Jonathan Scott— soltó una risa sarcástica. —¿En serio vas a hacer esto?— me miró con rabia, pero sentí como su preocupación al máximo. —¿De verdad vas a dejarte caer después de todo lo que pasamos juntos?
—No creo que esto se un tema para hablar en público...Max.
Nadie se atrevió a decir nada, lo que habíamos pasado Max y yo, no lo habíamos hablado con nadie, por muy amigos que fueran, solo nosotros dos nos conocíamos a la perfección.
—¿Qué tal si primero nos preocupamos por cenar, y luego hablamos.
—¿Quieres hablar conmigo?— me preguntó con las cejas elevadas. —¿Solos?
—¡No voy a volver a golpearte!
—Eso espero— me susurró y le echó una ojeada a Nathalia. —¿Qué te pasó en el labio?— todo el mundo la miró, vio su labio roto y voltearon a verme a mí.
—¿Por qué me miran así?— dije con la boca llena. —No estarán pensando en que yo le pegaría ¿O si?— nadie respondió, yo sonreí sarcástico. ¡Dios! ¿Por quien me tomaban? ¿Por Hitler? —Fue un maldito capullo, pero ella no a querido decirme ¿Ok?— me levanté de la mesa y di la espalda. —Solo ustedes saben cómo arruinar hasta la hora de cenar— susurré soltando un suspiro y me largué de ahí, sintiendo como Max me seguía hasta la azotea. Saqué un cigarrillo y comenzé a fumar, mientras el solo me miraba.
—Venga— le dije sin mirarlo. —Suelta lo que tengas que decir.
—Jon...¿Estás seguro de querer esto?
—¿Querer que?
—¿De verdad quieres tirar por la borda todas las cosas que has logrado por una tontería? ¿Quieres volver a el pasado? ¿El pasado donde casi mueres? ¿Donde solo me tenías a mi? Hey...— llamó mi atención. —Ahora hay más personas a las que les importas Jon, ella se preocupa mucho por ti, te quiere demasiado, Jon...Lili está ahí, es una chica muy ocupada y con millones de problemas que nosotros no somos capaces de escuchar, por qué somos tan egoístas que pensamos que nuestros problemas son los más importantes de el mundo, sin saber que hay personas que viven peor, sin embargo, a ella no le molesta tener que ayudarnos, aunque nosotros nunca estemos para ella, ella siempre está para nosotros, por que eso hacen los amigos.
—¿Lili está teniendo problemas?
—Si, Jon, muchos, pero nunca a dejado de preguntar cómo estás, si ya comiste, que estarás haciendo, es una de esas personas que valen oro, pero se creen mierda por personas de mierda que se creen oro.
—Carajo— susurré bajando la mirada. —No lo sé Max...es... simplemente no puedo evitarlo, no me controlo, es como si...yo no fuera más que esto...¿Lo soy?— le pregunté dudoso. —¿Soy algo más que un chico drogadicción con un gran trauma? ¿Puedo llegar a ser algo mejor? Solo siento que caigo más profundo cada vez...es como... como si durante estos tiempos me sintiera yo mismo.
—Hey, voy a estar aquí para ti, cada vez que quieras, cada vez que lo necesites, Harry estará ahí, puede que no sirva de mucho, pero puedo apostar a que te sacará una sonrisa. Lili, es como, como si fuera nuestra madre ¿Sabes? Sabe tantas cosas, y es tan buena dando consejos que a veces me pregunto si nos está engañando, y tiene más edad de la que dice. Y sobre todo Nathalia, ella es un ángel, es como si Dios la hubiese puesto en nuestro camino, ella es perfecta.
—Ante tus ojos lo es.
—¿Ante los tuyos no?— yo sonreí bajando la mirada. —No la merezco. Es la mejor persona que he conocido en mi vida, y es lo más cercano al amor que he experimentado, pero no es para mí, es demasiado.
—Creí que nunca te escucharía decir eso, para ti ninguna era suficiente, y ahora mírate, enamorado— sonrió. —Mi viejo amigo— sus ojos de llenaron de lágrimas... —Ella es perfectamente para ti, y tú para ella, solo, no te has dado cuenta, y espero que no lo hagas demasiado tarde, ella te espera, y lo hará, pero no por toda la vida— me sonrió con un toque de tristeza. —Eres suficiente para ella Jonathan, solo tienes que dejar toda ésta mierda atrás. No la cagues.
—¿Como eres capaz de decir todo esto? ¿Como eres capaz que valla por ella cuando tú también la amas?
—¿Yo?— y soltó una sonrisa amarga mientras miraba otra parte que no fuera yo. —Yo también la amo— tragó saliva mientras intentaba desacer el nudo en su garganta. —Pero no soy yo.— susurró finalmente. —No es a mi a quien ama. Es a mi mejor amigo, Jonathan...no soy yo por quien sus ojos brillan.
Y ahí me di cuenta de las personas que tenía a mi lado, ahí noté los amigos que tenía, todo lo que me amaban y apoyaban. Fue ahí cuando recordé todas las idioteces que hicimos de niños Max y yo, cuando recordé que mientras estaba casi en el fondo de el hueco, el intentó ayudarme. Pero ¿Qué había hecho yo? Lo había arrastrado conmigo, lo había llevado a mi maldito mundo de mierda, lo había hechado todo a perder, lo utilizé como escaleras para salir, y le dejé tirado ahí, lo abandoné, y huí como un cobarde. Tal vez fue por eso que no me importaba dar la vida por el, por Max, por mi mejor amigo desde niño. Tal vez por eso se sintió tan feliz, pero preocupado cuando le salvé aquella tarde...aquella tarde en que casi lo matan, pero no le hicieron nada, yo estuve ahí. Yo le ayudé y creo que fue la única vez en la vida que le he demostrado cuánto lo quiero, y lo especia que es para mí. Entonces recordé todas las veces que lo golpeé y la mierda que me había llegado a portar con el, el...que estaba dispuesto a dejar a la primera chica por la que había sentido algo. Y todo por mi, lo había hecho por ella, pero lo estaba haciendo por mi. Entonces sentí esas ganas de demostrar cuanto me importaba, y cuánto sentía haberlo hecho sentir tan mal, sentí la necesidad de que el sintiera que tenía un amigo en mi, no...un amigo no, un hermano, después de todo...eso eramos. O así, me enseñó su madre. Si, esa señora que me había acogido en su casa. Qué me dio un techo, me dio de su comida, ropa, y sobre todo, el mejor hermano que podía existir en todo el maldito universo.
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Lo que nunca te dije
Teen FictionSe enamoró, de quién no imaginaba, de quién no esperaba, y de quién no estaba buscando. Entonces, aprendió que el amor no se elige, es el quién nos elige a nosotros.
