—¿Sam?— la miré.
—¿Vic?— ella miró a Victoria confundida.
—¿Jon?— Nathalia me miró como si me preguntara de donde la conocía, aunque se la reconoció tras unos segundos.
—¡Te he dicho un millón de veces que no me llames Vic!
—¡Te llamo como quiera!
—¿Quien rayos te crees que eres Samantha?
—Tu prima, querida.
—Prima a la que le cortaré la cabeza en cuanto tenga la oportunidad— Victoria se acercó peligrosamente a Sam, nosotros simplemente nos miramos y retrocedimos, esto no era nuestro problema.
—¿Y que haces que no lo intentas?
Sam la provocó ganándose una patada en el estómago que pareció doler más que las de los hermanos Lee, Sam se quejó en el suelo pero se levantó y respondió lanzando una patada a la cabeza de su prima, pero ella fue más inteligente y logró esquivarla tomando la pierna de su contrincante y atrayéndola a ella, Sam abrió mucho los ojos y Victoria con una sonrisa le partió el labio de un puñetazo. ¡Esto era una jodida película de acción en donde la china de cabellos negros pelea con la América rubia!
—¡Eres una perra!— gritó Sam quitando la sangre de su labio, los doctores no se atrevían a meterse.
—¡Así es!— Victoria se rió en su cara. —Soy una gran perra que viaja en avión privado ¿Donde está tú avión privado?
Uhh eso dolió incluso más que los golpes.
—Creo que deberían calmarse— intervine. —Están en un hospital, por favor, están asustando a todos.
—Jon tiene razón— Victoria miró a Sam con asco. —Largate de mi vista.
—Me iré, claro que lo haré, pero no emos acabado.
—Oh no, claro que no. Nos volveremos a ver prima querida.
Sam me echó una ojeada antes de irse un poco confundida, pero se marchó sin decir nada, Victoria la miró irse por encima de el hombro y se recostó a la puerta que del salón, y como un acto de repudio la misma se abrió tirando a Victora de rodillas al piso.
—¡Maldición!— se quejó.
—Lo lamento— el doctor pareció asustado y la ayudó a levantarse. —¿Usted se encuentra bien?— me miró el doctor preocupado y yo solo pude asentir sabiendo lo feo y estúpido que me veía con todos esos golpes.
—¿Cómo está Harry?— Lili preguntó jugando con sus dedos nerviosa.
—Bueno, no voy a mentir, el chico no está bien— a todos nos cundió el pánico en ese momento. —Si están aquí, es por qué están dispuestos a esperar cualquier cosa, las heridas fueron demasiado profundas, además de que el filo de el cuchillo cargaba con una especie de veneno, lo más probable es que necesitemos una transfusión. Lo bueno, es que ningún órgano se vio gravemente afectado.
—Es fuerte— dijo su hermana. —Se va a recuperar— miró al doctor. —Yo soy su hermana, pudo hacer las pruebas para donar.
—Me parece perfecto, acompañeme y haremos todo— el doc nos miró y sonrió. —Tienen cara de estar muy cansados, vallan a casa, tanto Harry como ustedes, necesitan descansar, son casi las seis, vallan a dormir un poco.
Todos accedimos, y Victoria se fue con el doctor, yo abracé a Naty por encima de los hombros y empezamos a caminar hacia la salida, había comenzado a nevar, habían partes de el suelo ya cubierto con una fina capa blanca, y el frío nos hacía temblar.
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Lo que nunca te dije
Teen FictionSe enamoró, de quién no imaginaba, de quién no esperaba, y de quién no estaba buscando. Entonces, aprendió que el amor no se elige, es el quién nos elige a nosotros.
