Cerrando los ojos suspiro para calmarme, el público aclama mi nombre, es hora de salir, no eh olvidado nada de lo ocurrido, aún me siento vulnerable, pero es hora de soltar, superar, liberar, y ser felíz.
Salgo y el público enloquece, tengo mi guitarra en manos y comienzo a tocar una suave melodía, el público sigue con aplausos, producción me está mirando con miedo, los miembros de el staff me miran sonrientes y aplauden a la misma vez que el público, y es cuando lo veo entrar, la persona que me destrozó, que hizo mi corazón mil pedazos, la persona que me hizo pasar las noches en vela, pero también me hizo pasar los mejores momentos de mi vida, Jonathan Scott
𝐓𝐫𝐞𝐬 𝐚𝐧̃𝐨𝐬 𝐚𝐧𝐭𝐞𝐬...
Había comenzado la academia de canto y baile Los Ángeles Music and Art Shcool (LAMAS) al este de Los Ángeles. Mi sueño desde niña había sido convertirme en una estrella de la música. ¿Que niña de ocho años no sueña con ser cantante? A diferencia de muchas niñas, yo tenía una gran motivación, mis padres, ellos eran grandes magnates de la música, y nunca destruyeron mis sueños. Era mi primer día y tenía muchos nervios, a decir verdad, tenía miedo, miedo de no agradar a nadie, miedo de que todos me odien por ser hija de Wilson Patrick y Vanessa Young, tenía miedo, de tener miedo.
Como todo primer día, el director dio un discurso, nos explicó unas cuantas cosas, y como de costumbre, un alumno de último año cantó una canción compuesta por el mismo.
Jonathan Scott...un chico alto, atlético, de ojos azules, pero con una inmensa oscuridad en ellos, cabellos rubios que caían en su frente y se pegaban a ésta por el sudor, con pequeñas argollas de oro en sus orejas, un piercing en su nariz, y en su brazo derecho podía verse parte de un tatuaje.
Jonathan, el chico que captó mi atención, y no solo la mía, si no la de todas las estudiantes de primer año. El se adueñó de la plaza, como si fuera alguien famoso y con toda seguridad comenzó a cantar su canción.
—Everybody knows my name now
But somethin' 'bout it still feels strange
Like lookin' in a mirror, tryna steady yourself
And seein' somebody else
And everything is not the same now
It feels like all our lives have changed
Maybe when I'm older, it'll all calm down
But it's killin' me now—
Su canción es un poco rara, lo miro caminar por todo el escenario con los ojos cerrados concentrado en su canción, de repente pienso que es un chico muy solitario, y qué tal vez necesitaba amigos. Cerré los ojos dejándome llevar por la canción y sonreí interpretando la letra...
—What if you had it all
But nobody to call?
Maybe then you'd know me
'Cause I've had everything
But no one's listening
And that's just fuckin' lonely
I'm so lonely
Lonely—
Jonathan terminó de cantar y abrió los ojos, su pecho subía y bajaba con rapidez, sus ojos buscan algo en el público y su mirada choca con la mía, la mantenemos por unos minutos hasta que el director vuelve a tomar posesión de la plaza.
Así fue como quedé cautiva ante la belleza de aquel chico de ojos azules y cuerpo perfecto. Así fue como comenzó todo.
***
Un lunes por la mañana me levanto para asistir a clases, miré la hora y vi que no era nada temprano. Traté de apresurarme para no llegar tarde al turno de el profesor Louis pero todo parecía estar en mi contra. Por fin pude salir de la habitación y corrí por todo el pasillo rezando por qué no me dejaran afuera, salí a el patio trasero a toda velocidad, corrí hasta la entrada de el pasillo pero un chico se atravesó en mi camino, intenté frenar, pero fue imposible, caímos hechos un nudo en el piso.
—¡Loca!— el chico se levantó y yo hice lo mismo
—Lo lamento ¿Si?— lo miré a los ojos dándome cuenta de que era Jonathan Scott.
—¡Aish!— exclamó el con molestia —¿Nadie te ha dicho que en esta escuela está completamente prohibido correr? ¿De que año eres?
—De...de primero— estaba un poco intimidada por su tono de voz
—Estudiantes de primero— negó varias veces y se sacudió
—Estudiantes de último año— imite su tono de voz y seguí caminando
—Oye ¿A dónde vas?
—A clases— respondí sin parar de caminar
—No será con el señor Louis ¿O si?
—Si
—Oh no, ni lo intentes
—¿Por?— me detuve bruscamente
—Llevas 40 minutos de retraso, no te van a dejar entrar, llevo dos años siendo su alumno, lo conozco muy bien
—¡Oh no!— sujeté mi cabeza entre mis manos —¿Que va a ser de mi?
—Sencillo, te expulsaran de la escuela en cuanto lleves tres ausencias, y créeme cuando te digo, que ni siendo la hija de Wilson Patrick y Vanessa Young, entrarás a ese salón mientras el profesor sea Louis
—¿Como sabes quién soy?
—Oh por dios, Nathalia ¿En qué mundo vives? ¿Quien no conoce a la hija de los grandes magnates de la música? Lo más probable querida amiga, es que estés rodeada de personas hipócritas, esas que solo se fijan en lo que tienes, y están a tu lado por la posición en la que estás
—¿Cuál posición?
—Los profesores saben quien eres, Nathalia, de seguro no te han escuchado cantar y ya eres la mejor de la clase
—Te equivocas
—¿A sí?
—Claro que si, tengo voz de ángel
—Deja que adivine, eso te lo dijo tu mejor amiga que era pobre, y solo lo dijo por hipocresía, y te lo dijeron tus padres por qué te asegurarán tu carrera artística, pero estoy seguro, de que tu voz, solo será autottun— el habló con un tono tan obvio, como si fuera verdad, como si él estuviera seguro de la mierda que estaba hablando —Ah, si, también te lo dijeron tus abuelitos para no destruir tus sueños— se echó a reír a carcajadas —Los abuelitos, son tan buenos
—Puedo asegurarte, que canto muchísimo mejor que tú, Jonathan Scott— no sé qué mierda estaba haciendo, pero Jonathan, me había hecho dudar, ahora mismo estaba insegura de mi misma, cosa que nunca había estado así. El soltó una carcajada sonora, yo lo miré seriamente y volvió a estar serio
—¿Estás escuchando lo que acabas de decir?— Jonathan tiene una voz maravillosa, y yo dudo poder superarlo y menos ahora que estoy dudando de si realmente canto bien —Me estás oyendo tu a mi ahora?— Jonathan pasa sus manos por mi rostro —Creo que te levantaste hoy con un gran grado de locura, querida, jamás superarás mi voz
—¿Quieres que lo comprobemos? ¿O tienes miedo?
—¿Me estás restando?
—Si— respondí con firmeza, y no sé qué mierda estoy haciendo
—Acepto— Jonathan se ve seguro, y decidido —Cantaremos ésta noche, frente a todos, el público decidirá
—Como quieras— me di media vuelta
—¿Sabes a dónde vamos a competir?
—Nop— volví a voltear me para verlo pero el estaba cerca de mi, muy cerca, tanto así que casi choco con su pecho, y tuve que levantar mi vista para verlo a los ojos
—Oh— Jonathan comenzó a reír como loco, tomó mis mejillas y las apretó fuertemente —¡Pero que pequeña eres!— dijo entre risas y aún con mi rostro entre sus manos —Eres tan pequeña que causas ternura
—Ya dime dónde rayos vamos a competir
—No, iré por ti en la noche, por favor, vístete bien, aunque malditamente a ti todo te queda bien— hizo un gesto de desagrado y dio la espalda para comenzar a caminar, el timbre sonó, e indicó que el primer turno había acabado ¿Como pasó tan rápido el tiempo? Al parecer el tiempo con Jonathan en lugar de detenerse, pasaba volando, y probablemente esta noche, no sería el fin de las cosas.
........
Canción Lonley de Justin Bieber
ESTÁS LEYENDO
Lo que nunca te dije
Teen FictionSe enamoró, de quién no imaginaba, de quién no esperaba, y de quién no estaba buscando. Entonces, aprendió que el amor no se elige, es el quién nos elige a nosotros.
