—Oye ¿puedo hablar contigo?
—¿Tengo opciones?
—¿Por qué lo dices?
—No lo sé, dime tú— metí las manos en los bolsillos traseros de mi pantalón.
—Solo quiero estar bien— susurró. —No pensé bien lo que hacía.
—Le disparaste a Claudia. No tienes escusa— dije demandante. —No te creí capaz de...¡de hacer una cosa así!
—¡No fue mi intención! ¿Vale? ¡Me puse nervioso!
—¿Y qué pretendes? ¿Qué te diga que si? ¿que te diga que todo está bien? ¿Qué te diga que te perdono por haberme mentido? ¿Qué te perdono por dispararle a Claudia? ¿Esperas que te perdone por haberme llevado a el bosque y apuntarme con un arma? ¿Eso esperas? Jonathan, puede que me hallas perdonado la vida...te lo agradezco, pero no voy a perdonarte solo por qué vengas ahora y me digas "lo siento" las cosas no son así.
—¿No puedes simplemente olvidarlo?
—¿Olvidarlo? ¿Estás loco? ¿Sabes cuál es el mayor sueño de Claudia? Cantar frente a un montón de gente, ser una cantante exitosa, y tiene el talento para serlo, pero ¿Adivina por qué no va a poder serlo? Pues por qué sus padres la van a sacar de la academia por qué a Jonathan Scott se le ocurrió dispararle a la pierna. ¿Y quieres que te perdone y que lo olvide? ¿Quieres que deje todo eso atrás? ¿Como esperas que lo haga sabiendo que ella solo quería advertirme de el monstruo que eres, Jonathan?
—¿Ya está? ¿Ya terminaste?— asentí. —¿Y que hay de tus padres? Dime. ¿Ya te dejaste engañar? ¿Ya dejaste que te llenaran la cabeza con cosas estúpidas de las que no tienen pruebas?
—Tú también hablaste sin pruebas.
—Pero las tengo.
—Ya no se si creerte, me das miedo, ¿Sabes lo que pienso? Pienso que eres un puto monstruo.
—Tus padres asesinaron a los míos, te mintieron durante años y no tuvieron piedad de mi, que solo era un bebé ¿Y yo soy el monstruo?
—¡Arruinaste mi vida!— le grité
—¡No!— me respondió de la misma forma. —¡No arruine tu vida, te mostré la realidad del mundo!
Me quedé callada por un momento con el ceño fruncido, lo miré y pensé en como responderle.
—Solo...solo quiero que estés lo más lejos de mi posible— susurré como si le suplicara. Lo miré con los ojos llenos de lágrimas, me estaban entrando esas ganas de llorar pero ¿Por qué? Entonces fue ahí que decidí soltar la pregunta, no venía al caso, pero ésta sería la última vez que hablara con el. —Odias a mis padres...y entiendo que lo hagas, no voy a decirte que lo que hicieron está bien, o qué los perdono, o que los apoyo, y sé también que querías tú venganza. Así, que ¿Por qué? ¿Por qué no me disparaste? Así habrías obtenido tú venganza y todo por lo que has luchado.
—No pude hacerlo...— fue lo único que respondió.
—¿Por qué a Claudia si?
—Por que....— lo pensó, dudó por un momento si responderme o no. —Por que a ella no la amo— soltó por fin.
—Que pequeño es el mundo ¿No crees?— le pregunté sintiendo como una lágrima caliente rodaba por mi mejilla. —¿Verdad?— el no respondía. —Primo...¿Me escuchas?— su mirada se perdió, y supe que había captado lo que había querido decirle, así que pasé por su lado intentado huir como hacía siempre pero su voz me detuvo, me frené, pero no volteé, no me arriesgaría a verlo de nuevo sosteniendo un arma.
—Esa noche dije que nuestras madres estaban embarazada a la vez— suspiró. —¿Lo recuerdas?— no respondí, solo apreté los ojos con fuerza y bajé la cabeza esperando a que soltara la frase. —Y si es así ¿Como explicamos la diferencia de edad entre nosotros?— no respondí, solo cerré los puños esperando, esperando eso que no quería escuchar. —Ya te lo imaginas ¿Verdad? No eres hija biológica de ese par de asesinos, Nathalia...no tenias que pagar por ellos— soltó al final, yo solté un gemido y sorvi por la nariz sintiendo un dolor en el pecho, no lo niego, eso siempre fue una sospecha de todo el mundo puesto que no tenía ningún parecido con mi familia, aunque mi madre no dejaba de repetirme que era muy igual a ella, yo nunca encontré el parecido.
Jonathan pasó por mi lado y antes de bajar las escaleras se volteó para decir.
—Si te preguntas como supe que estabas aquí, recuerda las palabras de Cancerbero— al ver que no reaccioné procedió a decir. —Y lo peor es que yo te conozco tanto, que hasta podría recordarte quien eres, por si lo olvidadas.
Entonces supo que debía detenerse, y bajó a pasos lentos las escaleras ¿Es posible que me halla hecho tanto daño solo con palabras? ¿Eso se podía? ¿Habían más secretos en mi familia que debía descubrir? ¿Mi corazón soportaría tanto? Creo que no, ya no, estaba estallando, latía demasiado fuerte, creo que simplemente debía descansar. No quería pensar, no quería que mi pobre cerebro siguiera pensando en toda esa información.
Me dejé caer al suelo de rodillas cubriendo mi rostro con mis manos temblorosas, lloré, lloré por un rato,no podía creer las palabras de Jonathan, pero sólo había una manera de averiguar si el tenía la razón, y eso era investigando por mi propia cuenta, y con ayuda de personas en las que podía confiar, personas que siempre estuvieron ahí, pero estaba tan ciega que no los vi.
Primero, necesitaría descansar, organizar un plan, y pedir ayuda que claramente no me negarían, bajé las escaleras, fui a mi habitación y me encerré en mi cuarto de baño, llené la tina con agua caliente, y entré completamente desnuda para acostarme y cerrar los ojos tranquilamente.
***
—Hola chicos— entré de golpe en la habitación de Harry, que jugaba un estúpido videojuego con Max.
—Hola nena— respondió Harry sin dejar de mirar la pantalla.
—Hola— respondió Max que estaba tan concentrado que no fue capaz ni siquiera de decir otra cosa.
—Chicos necesito ayuda.
—Ahora mismo no, Nathalia, ¿Acaso no ves que estamos ocupados?— Harry apretó aún más fuerte los botones de el control, como si eso lo fuera a hacer ganar.
—Es importante, por fa.
—Vale— Max suspiró soltando el mando. —¿Qué pasa?— me prestó atención por fin.
—Bueno, necesito que me ayuden a resolver un misterio
—No vas a intentar descubrir quién le disparó a Cleo ¿O si?
—No— le puse los ojos en blanco a Harry. —Quiero descubrir los secretos de mi familia. Tengo siertas sospechas, y necesito que ustedes me ayuden.
Ambos se miraron y sonrieron de lado, me miraron sonrientes y se chocaron las manos.
—Haberlo dicho antes— dijeron a coro.
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Lo que nunca te dije
Teen FictionSe enamoró, de quién no imaginaba, de quién no esperaba, y de quién no estaba buscando. Entonces, aprendió que el amor no se elige, es el quién nos elige a nosotros.
