Confesiones a media noche

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Después de ese fin de semana tan animado, muchas cosas cambiaron para bien.

Como Gun había dicho, la industria de la moda se calmó relativamente después de que los desfiles de primavera verano se presentaron, y la colección de Land of Something, que había sido una de las primeras presentadas entre las marcas relevantes del país, fue un rotundo suceso de ventas.

Otra cosa relevante que había ocurrido fue que Gun no sólo se había hecho amigo de Off, si no que también era un miembro más en su círculo íntimo de amigos, y contra todo pronóstico se había hecho muy buen amigo de todos, incluso de Max, quien luego de que Tul le diera el regaño de su vida, diciéndole sus verdades a la cara, se había vuelto bastante más dócil.

Después de esa noche, Off había invitado a Gun a una salida con sus amigos más una vez, y luego de eso varias veces le siguieron, fue así como pudo hacer amistad con todos los demás, tenían personalidades e ideales bastante similares y no les costó nada llevarse bien, y así terminó formando parte de ese exclusivo grupo.

En su universidad también se había ganado un nuevo amigo, por una casualidad New y él se habían encontrado con Krist en una cafetería cercana, y con un par de conversaciones se habían hecho amigos del pequeño y tímido muchacho.

Por supuesto que su relación con Off también había cambiado sutilmente en los últimos meses, desde que Gun se había sincerado por completo, sus interacciones se habían vuelto muchísimo más íntimas, más que amantes casuales parecían buenos amigos que tenían sexo.

Siempre que Gun iba a su casa o era Off quien lo visitaba a él, ya no solo tenían sexo, ahora en cambio salían a comer, visitaban algún lugar interesante, veían alguna serie o simplemente conversaban por horas de cosas que les interesaban a ambos, y luego tenían sexo.

Esa rutina que ambos mantenían hacía que más que nunca, sus encuentros sean placenteros y pasionales, al tenerse cierto cariño mutuo y una bella relación de amistad de por medio, su química era avasalladoramente ardiente, y la confianza que se tenían solo iba en aumento.

La vida de Gun y Off había mejorado bastante, pero no era el único quién se encontraba viviendo una buena etapa en su vida.

New tampoco tenía motivos para quejarse, jamás se había sentido tan acorralado y desesperado como aquel domingo, pero felizmente a partir de entonces todo había mejorado para él y a pesar de que jamás lo admitiría en voz alta, era gracias a Tay, quien a pesar de ser insistente en tratar de llevarlo a citas, le había dado la oportunidad de recuperarse y volver a luchar.

Ese día habían ido a una granja lechera cercana a la capital, a pesar de que ciertos apodos cariñosos se le escapaban mientras trabajaban, no se sobrepasó en ningún momento, y tampoco le hizo sentir incómodo, fue bastante paciente al explicarle aspectos básicos de sus equipos y lo que debía hacer, y sabía guiarle bien en su trabajo.

Pero principalmente, le pagó el dinero que había pedido sin quejas.

Al ver que trabajar con Tay no era tan terrible como había pensado, New aceptó hacerlo más veces, claro que no le pagaba cinco mil bath por cada trabajo pero pagaba generosamente, y siempre en fines de semana, lo cual le venía excelente, gracias a eso New se pudo dar un enorme respiro económico, y con esa carga menos su estado de ánimo había mejorado enormemente.

Sin embargo, eso no cambiaba el hecho de que New no lo aceptaría, aunque Tay insista.

Gun estacionó su hermoso y recién estrenado coche frente a la empresa de Off con una sonrisa de hoyuelos bien puesta en su rostro, había vendido su antiguo auto y uniendo el dinero de su venta con sus ahorros, compró uno mucho más amplio y bonito, estaba feliz porque siempre había querido ese auto.

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