Entregarse (TayNew parte 2)

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Tay gimió al escucharlo, y cuando por fin se deshizo de sus pantalones volvió a subir a la cama para recostarse sobre New y besarlo tomando un puño de sus cabellos en su mano y tirando con cierta fuerza. New gimió, le encantaba sentir su mano ser un poco brusca con él mientras su boca lo poseía por completo.

Una sensación de quemazón se sentía por todo el cuerpo y New cada vez más se perdía en los placeres de las caricias de Tay, la pasión que sentía era fuerte pero cuando se dio cuenta de algo que no podía ignorar tuvo que detenerse.

Seguían en el cuarto de la abuela, en la cama de una difunta. Por más sensual que el hombre sobre él era, New se negaba a tener sexo sobre la cama de una fallecida.

-Mmn- dijo New repente deteniendo el beso- aquí no- dijo cuando Tay se separó, mirando con culpa el retrato de la mujer que colgaba en una pared cercana- ¿Dónde guardas los condones y el lubricante?- dijo, para no tener que mencionar a la abuela en ese momento.

La cabeza ebria de Tay pareció entender, y se levantó de la cama tirando de New con él. Luego ya parados Tay empezó otro beso profundo al que New no se negó, pero lo empujaba hacia la puerta.

-Vamos a nuestro cuarto- le susurró entre seductores besos, persuadiendo al otro sin mucho esfuerzo.

Tay los llevó hacia la puerta en medio de besos ardientes, cuando vio que pretendía salir en esas condiciones de la habitación New abrió los ojos asustado intentando pararlo.

-Tay, nos verán ¿Estás loco?- se quejó tratando de impedir que abra la puerta, pero Tay lo ignoró.

-Tranquilo, Amor- respondió reanunando el beso y empujándolo por el corredor pese a las quejas de New- nadie nos verá- aseguró.

Mientras las nalgas de New eran apretujadas y acariciadas y su cuerpo se volvía a calentar, New intentó convencerse de que realmente nadie los vería, todos los familiares de Tay se habían ido y los empleados dormían en otra casa detrás de la mansión. Solo estaban ellos, pero New no podía estar tranquilo, aunque debía admitir que la adrenalina lo estaba exitando mientras era besado y chupado en todo el cuerpo recorriendo los oscuros pasillos de la mansión entre besos apasionados con ese atrevido hombre, completamente desnudos.

No supo cómo pero antes de que se den cuenta Tay trataba de abrir la puerta de su cuarto a ciegas mientras lo seguía besando y con la otra mano masturbaba su pene erguido y a la vista de New.

Cuando finalmente entraron al cuarto donde dormían Tay no perdió el tiempo y lo tiró sobre la cama empezando a restregarse contra el cuerpo más pálido, tallando ambos miembros juntos restregándose contra él.

Enloquecidos de placer ambos chicos gimieron en la cama. New abrió sus piernas en medio del beso quedando Tay en medio de ellas y rodeó con sus piernas la cadera del mayor.

Presemen salía de ambas puntas, y sus miembros chocaban y se rozaban de vez en cuando mientras ellos se besaban salvajemente hasta perder el aliento, besos vulgares llenos de saliva, dientes chocando y sonidos obscenos.

-Eres hermoso, New- le susurró al oído cuando se separó de sus labios.

Su voz era profunda y su aliento caliente golpeó su oído de manera erótica, New se estremeció por completo. Luego sintió que las grandes manos de Tay le acariciaban el rostro con delicadeza y un cariño que New jamás había sentido antes que le hizo temblar entero.

Como si fuese presa de algún extraño hechizo hipnótico New tiró del cuello de Tay para volver a besarlo, desesperado por sentir más de ese amor que Tay le profesaba con cada caricia, sin importarle nada más. Sus manos ansiosas buscaron el miembro de Tay.

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