CAPÍTULO 5: DECISIONES YA TOMADAS

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Cuando Hinata salió de la consulta de la doctora una gran sonrisa surcaba su rostro, sus dudas y temores pasaron a segundo plano cuando le mostraron la ecografía de su bebé, el cual estaba mucho más grande, pero sobretodo sano.

—Será un niño—dijo Hinata muy feliz apretando su vientre.

Sasuke sonrió al verla mucho más animada. Sin poder evitarlo su mirada se dirigió al ya abultado vientre de la chica y el recuerdo de Sakura inundó su mente, después de todo era su amiga de la infancia. Seguramente ella estaría como Hinata, pero a diferencia de la chica el padre del bebé sí que se encontraba a su lado.

Sin que se diera cuenta sus puños se cerraron por la ira, no entendía como Naruto había actuado de esa manera, porque había decidido herir de esa manera a Hinata.

Había intentado de todas las maneras contactarlo, pero incluso Minato o Kushina no tenían noticias de su vástago. De la rabia que sentía no se dio cuenta como comenzaba a apretar más el acelerador del coche.

—¿Uchiha-san? —la llamada de Hinata consiguió traerlo a la realidad. —¿Ocurre algo? —preguntó preocupada, pero él negó.

—Lo he estado pensando—dijo él de pronto extrañándola por su serio tono de voz. —Pero, ¿podrías dejar de llamarme Uchiha-san? Preferiría que me llamaras por mi nombre, creo que tenemos la suficiente confianza como para tutearnos—dijo como si nada.

Por un segundo los perlados ojos de Hinata se abrieron de sorpresa, pero luego una sonrisa se formó en su faz.

—Me encantaría, Sasuke-kun—dijo con un tonto dulce.

Sasuke había escuchado su nombre miles de veces al largo de su vida, pero de alguna manera ahora que Hinata lo pronunciaba casi parecía que hubiera adquirido otro significado.

—¿Ya tienes en mente algún nombre? —preguntó él, pero ella negó. —Bueno todavía tienes mucho tiempo así que piénsalo con calma—dijo él.

—¿Se te ocurre alguno a ti?

—No soy muy imaginativo—dijo logrando hacerla reír. —¿Vamos a comer? Seguro que tienes algo de hambre—dijo mostrándole el restaurante al que siempre solían ir y ella asintió animada.

De verdad que a veces le sorprendía la facilidad que tenía el chico para descubrir lo que ella quería. Estaba por decirle si le apetecía algo de soba, pero parecía que él se le había vuelto a adelantar.

Cuando terminaron de comer y salieron del restaurante vieron que se encontraba lloviendo, lo cual no esperaban, ya que estaban en pleno verano.

—El coche no está muy lejos, espérame aquí—dijo él; pero para su sorpresa, en vez de encontrarse a Hinata bajo el toldo del restaurante estaban en medio de la acera.

—Me gusta la lluvia—dijo ella mientras bailaba bajo esta.

Sasuke al ver como no le molestaba que las gotas la mojaran rio, Hinata era tan extraña y eso era justamente lo que más le gustaba de ella. Así que, aunque no fuera fan de mojarse salió de su refugio momentáneo.

—¿Incluso en verano? —preguntó algo divertido.

—Sobretodo en verano—respondió ella mientras daba vueltas.

Tal vez estuvieron así solo unos minutos más, hasta que tal como había llegado la lluvia se fue y en el cielo se formara un precioso arcoíris.

—Natsume—dijo él de pronto extrañándola. —Ese podría ser un buen nombre. Ya sabes, lluvia de verano—aclaró logrando que ella sonriera.

—Natsume—susurró mientras acariciaba su vientre para luego dar un pequeño estornudo.

Sin pensarlo dos veces se descolgó la chaqueta y se la puso sobre los hombros. —Muy bien señorita, será mejor que volvamos rápido a casa, no quiero que te resfríes—dijo fingiendo autoridad haciendo que ella riera. Era sorprendente, pero Sasuke era divertido cuando se lo proponía.

Demasiado tarde [✔]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora