Habían pasado tres semanas.
Anthony seguía minuciosamente el registro médico del Capitán cada día. Sentía que estaba a punto de pasar algo importante.
«Hmm, sus alteraciones son muy variadas estos últimos días» pensó, con concentración.
—¿Me esperaste mucho, Stark? —preguntó una voz, sentándose al frente suyo.
Anthony negó con la cabeza, cerrando las ventanas virtuales sobre la mesa.
—Estaba revisando algunas cosas, mientras te esperaba. —dijo el Omega encogiéndose los hombros, restándole importancia—. ¿Cómo te fue en la sesión de hoy?
Steve sonrió con timidez.
—Hoy pude hablar sobre ciertos temas que antes no podía. —respondió el soldado, tocándose la nuca—. El psicólogo me ha dicho que es un proceso lento, pero sin dudas estoy avanzando.
Tony asintió complacido al escuchar las palabras de Steve. Para el Omega eran notorios los cambios.
—Te ves más relajado. —dijo Tony con una sonrisa.
—Creo que lo estoy. —respondió el rubio sin dejar de mirarlo—. Y todo es gracias a ti, Tony. Sin tu ayuda, no hubiese sido capaz de dar el primer paso.
—¡Oye, me estás dando todo el crédito! —exclamó Tony divertido—. A las finales, fue tu propia decisión. Solo te di un empujón.
Steve asintió a medias y depósito un pequeño beso en la mejilla del Omega.
Nunca se cansaría de agradecerle.
Anthony había tratado de contactar al Capitán desde el fin de semana, la última vez que se habían visto. ¿Qué había pasado? ¿Por qué no contestaba sus llamadas?
«¿Dónde te has metido?» se dijo irritado con las ojeras notables por no haber dormido bien.
—Pensé que estábamos bien. —habló Tony en voz alta, mientras conducía—. ¿Qué pasó? ¿Por qué volviste a huir?
Tenía demasiadas dudas y solamente se le podía ocurrir un lugar donde podría encontrar a Steve.
Aquella cabaña donde se conocieron por primera vez.
—Quiero una buena explicación. —dijo Tony estacionando el coche y viendo a lo lejos la silueta de Steve.
El Omega salió del auto y se dirigió hacia donde se encontraba el soldado. Sin embargo, no esperaba ver tal situación.
—¡¿Steve?! ¡¿Qué carajos haces así?! —exclamó Tony viendo al rubio desabrigado, recostado en un viejo banco de madera, con la vista fija hacia el lago—. Estamos en pleno invierno, joder.
El mencionado volteó a verlo, con la mirada perdida.
—No quiero pensar. —dijo con la voz ronca—. El frío es lo único que distrae mi mente.
Tony negó con la cabeza y se quitó la chaqueta con desesperación.
—¿Estás loco? Te vas a congelar. —dijo el castaño, conteniendo las lágrimas.
«¿Qué ha pasado? ¿Por qué de nuevo tiene la mirada triste?» pensó Tony sin querer asimilar el aspecto tan deshecho de la persona que hace unos días le había sonreído tan dulcemente.
—Vamos adentro. —continuó el Omega, tocando las manos heladas del Capitán.
—En verdad, Tony. No quiero pensar.—dijo Steve cerrando los ojos—. Lo recuerdo tan vivamente. ¿Por qué tuve que hablar sobre ello? Pensé que estaba listo, pero... —pausó por un segundo—... mi mente sigue siendo tan débil.
Tony abrió los ojos, comenzando a comprender la situación.
—¿Hablaste con el psicólogo sobre "el incidente"? —preguntó, temiendo la respuesta.
—Sí, hace unos dias. —dijo Steve sin energías—. Tuve un ataque de pánico, en plena sesión en el consultorio.
«Mierda. No puedo ni siquiera imaginarlo» pensó Tony mordiendose el labio. Hasta el momento, Steve nunca le había mencionado aquel incidente a voluntad propia.
Sin embargo, si había intentado decirle al psicólogo y había terminado de esa manera.
¿Qué tan grave era..?
—Solo vamos adentro de la cabaña. —dijo Tony callando sus propios pensamientos—. Por favor, Steve.
El mencionado volteó a mirarlo y levantó una mano con lentitud.
—¿Qué te estoy haciendo, Stark? —preguntó Steve tocando su mejilla—. Estás llorando.
El Omega jadeó de la sorpresa.
No se había dado cuenta en qué momento había comenzado a llorar.
—Por favor, deja de hacerlo. —volvió a hablar Steve limpiando sus lágrimas—. Siento que mi corazón se va a romper si sigo viéndote, Stark.
Tony sonrió entre sollozos.
—Entonces, déjame llevarte hacia la cabaña para abrigarte y dejaré de llorar. —dijo parándose a su lado.
Steve asintió y trato de levantarse con esfuerzo.
Estaba tan cansado mentalmente.
Había sido como cuidar a un niño.
—¿Quieres ver una película? —preguntó Tony acomodándose al lado del rubio.
Steve sonrió apenas y asintió.
—Okey, ¿qué te parece un poco de ficción? —dijo el Omega pasando una mano por el pecho del soldado—. ¿O romance? Cómo para poner el ambiente, eh.
—Lo que tú quieras. —respondió.
Tony suspiró, tratando de no mostrar su desilusión. Estaban acostados en la cama del rubio, sin embargo Tony sentía que estaba con el fantasma de Steve.
«No sé qué hacer o decir, para hacer que vuelvas a la realidad» pensó con cansancio.
Steve constantemente parecía inmerso en sus pensamientos y aunque, luchaba con ello. Era difícil alejar los recuerdos del pasado.
—¿Es tan malo como lo imagino? —preguntó Tony sin poder evitarlo.
El soldado volteó a mirarlo y asintió.
—Algún día, cuando tenga la voluntad para hacerlo. Te lo contaré. —dijo Steve abrazando con fuerza el cuerpo del Omega—. Y perdóname, por hacerte pasar por esto.
Tony negó con la cabeza.
—He estado en peores. —bromeó con una sonrisa—. Además, no te vas a librar tan fácil de mi. ¿Entendido? No te presiones, cap.
Steve asintió y depositó un beso en la cabellera del castaño.
Tony era la calma que necesitaba.
Steve miraba con insistencia la entrada de la casa.
«Me dijiste que volverías rápido» se dijo, volviendo a observar los platos servidos en la pequeña mesa.
—Al menos contesta las llamadas, Tony. —habló en voz alta, sintiendo un mal presentimiento.
Habían acordado en cenar juntos, sin embargo Tony recibió una llamada y salió como un rayo de la cabaña. ¿Que había sucedido?
«Hasta dejaste las llaves del auto» pensó, cayendo en cuenta que significaba que había salido con el traje de Iron Man.
—No quiero preocuparme. —dijo Steve apretando los puños—. Pero, es demasiado obvio.
Algo estaba pasando y lo iba a descubrir.
Cogió las llaves del auto que Tony habia dejado y se encaminó hasta la carretera como un rayo.
Cuando Steve llegó a las instalaciones de SHIELD, al instante pudo notar que las cosas no estaban bien.
—¡Capitán Rogers! ¡Por fin, ha llegado! —exclamó un Agente con el brazo herido, yendo hacia su dirección—. ¡Los demás Vengadores necesitan ayuda! Hydra nos está atacando.
Steve asintió automáticamente, cogiendo el escudo que había llevado al hombro.
—¿En qué parte está el señor Stark? —preguntó, sin poder evitarlo.
«Porque no me lo dijiste» pensó Steve corriendo por los pasillos. Sentía que el corazón estaba a punto de explotar de la preocupación.
—¡Tony! ¡Dónde..! —las palabras de Steve muriendo en sus labios, al doblar la esquina.
El Omega se encontraba acorralado de soldados Hydra que parecían rodearlo perfectamente sin escapatoria. En medio de aquella emboscada, Tony volteó el rostro y sus miradas conectaron.
Steve se paralizó al instante.
Un pequeño flashback atravesó por su mente.
"Un grupo de Alfas rodeaba la pequeña figura que alguna vez fue Steve. Este último sentía la sangre fluir de su cuello, a pesar de sus gritos. Nadie se acercaba a ayudarlo"
«¡No! ¡No dejaré que vuelva a pasar!» pensó Steve perdiendo el autocontrol.
Jamás en toda su vida, dejaría que Anthony pasará por algo remotamente parecido. El pecho le dolía como el infierno con solo pensarlo.
—Alejen sus armas... de mi Omega. —sentenció Steve mostrando los colmillos.
La voz de Mando del Capitán América, se escuchó por todo el lugar. La mayoría de Alfas sintieron una presión en el pecho ante tal autoridad.
El Lobo de Steve había tomado el control.
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Delta ∆
FanfictionSteve ha guardado un gran secreto dentro de su corazón, casi imposible de sanar. Sin embargo, ha llegado a su vida una inesperada persona que está dispuesta a borrar aquellas marcas que tanto lo han lastimado. ¿Será capaz de salir del infierno que...
