Capítulo XXIV Extra

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Eran altas horas de la noche, Steve sabía que debía ir a descansar.

Sin embargo, como cada cierto tiempo... Los malos sueños y recuerdos del pasado volvían a atacar como un viejo enemigo que no quería rendirse. Aún si los años habían pasado, Steve siempre volvía a visitar aquel lugar.

El sonido que provenía del piano, sonaba con dulzura.

—Sabía que estarías aquí. —dijo una voz adormilada, acercándose lentamente—. No podemos dormir sin ti.

Steve volteó a ver al Omega que había entrado. Era su pareja y el padre de su único hijo.

—Tan bello. —no pudo evitar decir el Alfa, mientras paraba de tocar por un momento para disfrutar la vista.

Tony vestido con una camisa que seguramente era suya y cargando entre sus brazos a un pequeño niño de tres años que dormía profundamente.

—Sigues igual de encantador, Alfa. —sonrió el castaño mientras se sentaba junto a él—. Mejor, aprovechando el desvelo... Podrías tocar algo para nosotros.

Automáticamente Steve sonrió con gusto.

«Mi pareja es tan comprensiva» pensó volviendo a retomar la melodía. Después de unos años de convivencia, Anthony se había acostumbrado a aquellas escapadas que Steve hacía por las noches. A veces, lo acompañaba en la velada o en otras ocasiones simplemente le daba privacidad.


No obstante, nunca lo retenía.

—Eres genial, no lo olvides. —susurró Tony acurrucándose a su lado—. Estamos contigo.

Steve apretó los labios y asintió. Amaba la sensación de tranquilidad que le proporcionaba justo en el momento que lo necesitaba. Tony era el mejor compañero.

—P-papi es genial. —dijo una voz suave e infantil, repitiendo las palabras del Omega.

El Alfa se rió divertido y vio como su pareja intentaba regañar al niño por seguir despierto a esas horas de la noche.

—Cachorrito, ¿también te desperté? —preguntó Steve acariciando la mejilla del pequeño castaño. Era una réplica hermosa del Omega.

—Sí, es que Papi hace sonidos bonitos. —dijo el niño mientras trataba de levantarse de los brazos del genio—. ¿Me cargas? ¿Siii?

—Peter, tu padre está tocando el piano y-...

Steve no escuchó las palabras del Omega y se llevó a los brazos al retoño de su amor. El infante enredo sus pequeños brazos alrededor del cuello del Alfa y aspiró profundamente su aroma.

—Hueles rico.

Anthony junto al soldado se miraron sorprendidos. A pesar, de que se había presentado la casta de su hijo. Los instintos todavía no debían presentarse hace que estuviera un poco más grande. Sin embargo, Peter al ser un Alfa Dominante parecía ir mucho más rápido.

—Nuestro hijo será tan excepcional. —dijo Tony con un brillo en los ojos.








Steve se acomodaba la camisa, sumamente concentrado. Después de haberlo discutido por un tiempo junto a Tony, habían llegado a la conclusión de presentar a su hijo frente a la sociedad.

Habían organizado una cena y una pequeña conferencia de prensa.

Al fin y al cabo, se trataba de la pareja de esposos más conocidos como Iron Man y el Capitán América. Debían dar a conocer el nombre y la casta del hijo que habían estado criando con tanto recelo.

—Papi, estoy nervioso. —llamó a su atrás, un pequeño joven de 12 años.

—Yo también. —respondió Steve volteando con una sonrisa nerviosa. Odiaba las cámaras—. El único que parece estar encantado con ser el centro de atención de la noche, es tu padre Tony.

El mencionado rodó los ojos, acercándose al par de manojo de nervios que eran los dos Alfas presentes.

—Solo actúen de manera natural y saluden a todos. ¿Entendido? —dijo Tony depositando un beso a cada uno.

—Es momento de sacar tu lado Stark, Peter. —codeó el soldado a su hijo.

Mientras más crecía su cachorro, más caía en cuanta en lo que mucho que se parecían. Steve a veces, deseaba que Peter fuera más extrovertido y confiado como su Omega. Sin embargo, la protección que le daban lo había vuelto así.

«A pesar, de ser un Alfa Dominante tiene una carácter bastante amable» pensó el rubio con una sonrisa. Sentía que le había podido inculcar buenos valores a su hijo.

—¡Okey, yo puedo! —se ánimo Peter así mismo con una sonrisa—. Saludar a todos por igual, sin importar la casta o el estatus. Todos merecen respeto. ¡Entendido!

Tony lo miró asombrado y asintió orgulloso.

—¿Acaso, no es niño estupendo, cariño? —preguntó el Omega yendo a abrazar al Alfa—. Lo harás genial, Pet. Ya verás que todos te amarán.









Se suponía que debía ser una tarde tranquila en el vivienda de la familia Rogers-Stark. Sin embargo, el Omega caminaba de un lado al otro con desesperación, al ver las recientes noticias en la televisión.

—¡¿Dónde está mi bebé?! —exclamó Tony alterado.

Steve lo miró sin saber que hacer.

También le había tomado por sorpresa el ver que habían descubierto la identidad de superhéroe de su hijo, en plena cadena televisiva. Recordaba que al cumplir los 16 años, Peter había pedido unirse a las aventuras junto a sus padres.

Se había vuelto el amigable Hombre Araña.

No obstante, había querido mantener la identidad oculta para que no hubiera malentendidos. Al ser hijo de dos de los Vengadores más famosos del mundo, quería ganarse su propio título.

—¡¿Dónde está mi Pet?! —exigió Tony haciendo un montón de llamadas para demandar a todos los programas de tv si era necesario—. ¡No voy a permitir que manchen la imagen de mi hijo! ¡Creando rumores falsos y exponiendo la identidad de mi hijo como si fuese...!

El sonido de la puerta al abrirse, silenció las amenazas del genio.

—Hola, papás. —dijo un adolescente cabizbajo—. ¿Ya vieron las noticias, verdad?

Steve fue el primero en levantarse y avanzar hacia el joven muchacho.

—¿Estás bien? —preguntó el soldado abrazándolo con cariño—. No nos importa lo que los demás digan, sino como te sientes realmente. Eres único e importante para nosotros.

Después de tanto tiempo de haber ido a terapias constantemente. El Alfa sabía exactamente como actuar en situaciones tan delicadas. Él mismo había vivido experiencias difíciles y no deseaba ver a su hijo sin el apoyo que el hubiera deseado.

—Papá... —llamó el joven Alfa con un hilo de voz—. No es verdad lo que dicen, en serio.

—Te creemos, mi niño. —se apuro en decir el Omega también yendo a abrazarlo—. Sabemos que es una vil mentira para hacerte quedar mal, pero... ¿No estás triste porque ahora todos saben que eres el Hombre Araña?

Peter negó con la cabeza y los abrazó.

—Tarde o temprano lo iba a decir. —dijo sollozando, pero sintiéndose más calmado. Sus padres eran los mejores—. Gracias por su apoyo, los amo.

Anthony y Steve se miraron entre sí con los ojos brillosos.

—Oh, vamos. Nos harás llorar. —sonrió el Omega limpiándose una lágrima.

El soldado asintió y se encargó de rodear a su pareja y su pequeño cachorro con fuerza. En verdad, cada día estaba más agradecido con la vida por tenerlos a ellos dos y todo lo que había tenido que pasar para llegar a dónde estaba ahora.

«A pesar, de todo. Ya no me arrepiento de nada» pensó Steve con una sonrisa satisfecha.

—Hmm y Pet bebé. ¿Podrías controlar tus feromonas? Nos estás asfixiando. —añadió Tony en tono divertido al ver a su cachorro avergonzado al recordar que era un Alfa Dominante y al mínimo descuido podría noquear a cualquier casta.

—Perdón, pa.

Steve se rio con cariño y los abrazo aún más. Amaba a su familia, ¿qué mas podía desear? El extenso y doloroso viaje que había tenido durante toda su vida, sentía que por fin había llegado a la orilla donde podía descansar. Estaba en casa, junto a su pareja y su hijo.

Convertise en un Delta lo había llevado hacia donde estaba ahora y no podía sentirse más dichoso. 





FIN. 

Con mucho amor, para todos los amantxs del Stony. 

Delta ∆Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora