Capítulo XIII

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Tony caminaba con arrogancia, por los pasillos del Complejo.

—No es cierto... Míralo...

—Es una marca enorme...

—¿Quién...? Un Omega Dominante por quién se dejó marcar...

Tony sonrió con diversión, al escuchar los murmullos de los Agentes que no dejaban de observarlo.

«No voy a negar que vine para presumirlo» pensó Tony con una sonrisa, mientras la camisa desabrochada dejaba ver una mordida rojiza y llamativa adornada en su cuello.

—¿Alguien sabe dónde están los Vengadores? —preguntó Tony en voz alta hacia los presentes—. Tengo que ir a ver a mi pareja.

Las reacciones de la mayoría de Agentes, fue un poema de expresiones entre asombro y sorpresa.

—E-están en la sala Directiva. —tartamudeó un Beta todavía incrédulo.

—Genial. —respondió Tony divertido.

—D-disculpa la intromisión... pero, ¿quién..? —volvió a hablar el mismo Beta, curioso y nervioso al mismo tiempo.

Anthony sonrió y se encogió los hombros.

—¿De quién más podría ser? —dijo orgulloso, antes de irse—. Mi pareja es el mismísimo Capitán América.






Era tan contradictorio estar nervioso y ansioso por entrar a la habitación donde se encontraban los Vengadores. Al parecer, la confianza que tuvo antes había desaparecido.

«Es mejor, confrontar la situación» pensó Tony con una sonrisa nerviosa. ¿Acaso, Steve había dicho que oculten su relación? ¿No, verdad?

—Es más, voy a hacer una conferencia de prensa después. —dijo el Omega en voz baja, abriendo la puerta.

—¡Primor! Es un placer vert-... —cortó Thor al ver horrorizado la marca en el cuello del genio—. ¿Cómo? ¿Qué pasó..?

—¿Es una marca de unión lo que estoy viendo? —preguntó Bruce sorprendido, acomodando sus lentes.

—Quién lo diría, Stark. —añadió Natasha con una sonrisa sarcástica.

—Un Omega Dominante con pareja. —continuó el arquero divertido—. Pff, parece un tanto irreal.

Tony asintió con la cabeza, mostrándose tímido por primera vez en su vida.

«¿Qué me pasa? Esa no era la reacción que quería» se dijo, sorprendido por sus propias acciones. No obstante, sus compañeros parecían aún más perplejos al ver al Omega más inaccesible de la ciudad, estar avergonzado.

—Tony, ¿estás bien? —preguntó Steve hablando por primera vez en la reunión—. ¿Quieres un poco de agua?

El mencionado volteó a mirarlo y sus ojos se conectaron con el Alfa que lo veía con preocupación y cariño.

—Sí, cap. —respondió con una sonrisa boba.

—¡Oh, vamos! ¿Con el Capitán? —preguntó Natasha viendo la escena—. ¿Es en serio, Stark? ¿Cómo lo conseguiste?

—¿Qué, que..? No entiendo. —dijo el Dios del Trueno confundido.

—¿No lo ves? La atmósfera romántica que se cargan ellos dos. —respondió Clint con una sonrisa incrédula—."El Capitán América y Iron Man en una relación" serán la gran noticia por las próximas semanas.

Tony no pudo evitar reír y sintió que sus nervios desaparecían al notar una mano rodear su cintura.

—No era nuestra intención ocultar nuestra relación en el equipo. —hablo Steve con firmeza, mirando a los demás—. Tony es mi compañero y recientemente nos hemos enlazado. Estaba pensando comentarles luego de la reunión, pero al parecer ustedes ya lo han notado. —pausó para depositar un pequeño beso en la cabellera del castaño—. Así que como líder y Alfa de la manada, espero que mi relación con Tony no cause ningún inconveniente en el equipo.

«Vaya... Eso sí es un anuncio» pensó el Omega un poco avergonzado.

—No es ningún problema, Capitán. —dijo Bruce siendo el primero en responder—. Y felicidades por su unión.

—Gracias, Doctor.

—Eso... Fue inesperado. Pero, felicidades hermano. —añadió Thor con una sonrisa triste. No obstante, al momento sacudió la cabeza y sonrió de verdad—. Serán una gran pareja, amigo mío. Tendrán unos cachorros grandes y saludables, ya lo verán.

Tony abrió los ojos con sorpresa y los demás presentes se rieron del comentario.

—Tan oportuno como siempre, Thor. —negó con diversión la espía.

—Gracias por las buenas intenciones. —respondió Steve con una sonrisa amable—. Aunque, todavía no es el momento.

Anthony iba a asentir cuando sintió a su Lobo interior removerse incómodo.

«¿Qué te pasa? Yo tampoco quiero cachorros» dijo Tony en su mente.

No obstante, no hubo respuesta alguna y durante todo el día Anthony no dejo de ser sentir aquella incomodidad.








Anthony abrió los ojos, viendo de reojo que todavía era de madrugada.

«No puedo dormir» pensó el Omega, sentándose sobre la cama.

El día había sido agotador, la noticia de su relación se había esparcido por todo el complejo y hasta llegó a los oídos de Fury.

No obstante, todo el mundo lo había felicitado.

«El tener a Steve a mi lado, fue un gran apoyo» pensó Tony mirando al Alfa dormir plácidamente en las sábanas de su habitación.

Se había vuelto una costumbre dormir juntos, ya sea en la Torre Stark o la pequeña cabaña fuera de la ciudad. No sé separaban al menos que sea necesario y Tony no podía evitar sentirse agradecido por tener a tal compañero para compartir el resto de su vida.

«Estoy tan feliz, pero siento que falta algo» pensó el Omega suspirando.

Quería dormir, pero al mismo tiempo su mente no lo permitía.

Y por milésima vez, su Lobo interior volvió a moverse incómodo.

—¿Qué te pasa? ¿Qué es lo que sabes y yo no? —susurró Tony con molestia.

"Celo. Cachorro." fueron las únicas palabras que su Lobo interior le dijo.

Anthony se paró de inmediato de la cama y sintió un pequeño escalofrío recorrer su cuerpo al recordar cierto detalle.

No podía ser cierto. 







Steve sintió una presión en el pecho y busco a tientas el cuerpo de su pareja.

—¿Tony? ¿Pasó algo..? —preguntó adormecido, sin encontrar al Omega en el espacio restante de la cama.

Al instante, abrió los ojos con preocupación.

«¿Dónde estás?» pensó Steve tocando su pecho. La presión se hacía más fuerte y sabía lo que significaba.

—¿Tony..? —llamó un poco más fuerte, saliendo de la habitación con pasos torpes.

Siguiendo el leve aroma de su pareja, Steve llegó hacia la cocina donde una pequeña figura se encontraba sentada en un rincón. ¿Qué había pasado?

El sueño del Alfa se esfumó al escuchar los sollozos del Omega.

—Cariño. —dijo Steve corriendo hacia el castaño con la voz preocupada—. ¿Qué pasó? ¿Estás bien?

Anthony sintió los brazos del Alfa rodear su cuerpo y volteó a verlo.

—Steve... —susurró con un hilo de voz.

—Shh, tranquilo. —dijo Steve viendo el rostro lloroso del Omega—. Ya estoy aquí, ¿vale? Todo está bien. —añadió limpiando con delicadeza las lágrimas del contrario.

«¿Qué le pasó?» pensó Steve apretando su agarre con preocupación.

—Yo... No me di cuenta. —balbuceó Tony negando con la cabeza—. Todavía no es el momento, tú lo dijiste.

—¿Qué? No te entiendo, cariño. —dijo Steve tratando de calmar al Omega con pequeñas caricias.

—No estoy preparado, tú tampoco. —continuó Tony entre sollozos—. ¿Qué haremos?

El Alfa cogió el rostro del contrario y conectó sus miradas.

—Cálmate, Tony. —dijo con suavidad. Sentía que la presión en el pecho disminuía con el paso de los minutos—. Lo que sea que te preocupe, lo vamos a solucionar. ¿Entendido?

El Omega asintió, cerrando los ojos.

—Cuando estés más calmado, podrías decirme lo que-...

—En tu celo, me anudaste. —confesó directo.

—¿Qué..?

—Estoy esperando un cachorro, Steve.

El mencionado soltó su agarre y cayó de rodillas al suelo, mirando atónito al Omega.

La presión en su pecho volvió a crecer.

Delta ∆Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora