Capítulo 31- Oblígame

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CAPÍTULO 31

MIA'S POV:

-¿Entonces, cuándo vuelves? - le pregunta a mi padre desde el sofá mientras enredo en mis manos el cordón de mis pantalones.

-Todavía no lo sé a ciencia cierta - suelta un suspiro de cansancio - puede que la semana que viene o tal vez la siguiente. Tú tranquila y sigue estudiando... y no salgas mucho de casa.

-Sí papá. - no me creo ni la mitad de lo que dice, conozco a mi padre tan bien como él me conoce a mí así que no entiendo porqué me miente. Tal vez el problema haya ido a peor, si es así espero que se mejore pero me preocupa realmente su estado de ánimo.

Suena cansado, vencido diría yo y ese no es un buen sentimiento.

-Te quiero hija, no te acuestes muy tarde y cuídate.

Tras un momento de silencio en el que me quedo pasmada por sus palabras que raramente dice, me despido de la misma manera; deseándole un buen día y que él también se cuide.

Cuando cuelgo, la casa se queda en completo silencio y es entonces cuando reparo y soy consciente de todo lo que ha pasado hace unos minutos con Ryan.

¡Madre mía! Casi lo hacemos.

Realmente estaba preparada para ello.

-Buf. - me siento en el sofá y sin poder evitarlo comienzo a reírme. A reírme de verdad como nunca antes lo había hecho. Se me saltan las lágrimas y me las seco con el dorso de la mano.

-Vale, voy a darme una ducha rápida. - le hablo a la pared como la cosa más normal del mundo.

Subo escaleras arriba lo más rápido posible y por el camino voy desvistiéndome, llevando la ropa que me quito en las manos.

Cuando entro en la ducha pienso en Ryan. En cómo se comportará cuando vuelva y en cómo me comportaré yo. Tengo la sensación de que tal vez le agobie. Siempre intento darle algo más porque no quiero que se aburra conmigo, no quiero que piense que soy una mojigata que solo quiere un par de besitos, ir agarrados de la mano y un ramo de rosas cada mañana.

Y en realidad es que no quiero eso... bueno, no solo quiero eso. También quiero que saque su lado salvaje en el que no se controla, que me mire a los ojos con deseo y me pida cosas que sabe que quiero darle incluso antes que yo. Me resulta realmente adorable cuando pierde el control y después se disculpa, como si estuviera haciendo algo malo.

¡Oh Ryan, si tú supieras!

Me enjabono el cuerpo rápido y paso la cuchilla por mis piernas un poco, después me aclaro. El pelo lo tengo atado en un moño alto para no mojármelo.

Oigo el timbre y por un instante me pregunto quién será pero después recuerdo que Ryan es demasiado educado como para entrar sin llamar. Creo que tenemos que hablar sobre ese tema, no porque no me guste su comportamiento, es solo que...

Salgo de la ducha y antes de que pueda coger la toalla que reposa encima del lavabo, me resbalo con el agua que ha caído al suelo. El golpe es más fuerte de lo que pensaba pero el dolor no es tan malo, tan solo me he golpeado la rodilla, pero no es tanto como el mareo que me recorre el cuerpo en tan solo unos segundos. Tan rápido como me levanto, se va.

Cojo la toalla justo en el mismo instante en el que la puerta del baño se abre y me cubro con ella como puedo, solo por delante apretándola fuerte contra mi cuerpo. Ryan está parado justo delante de mí, agarrando el pomo de la puerta con fuerza y la respiración entrecortada, como si hubiera subido corriendo las escaleras.

Me mira.

Me mira de arriba abajo sin mediar palabra y yo simplemente le dejo, pero es imposible esconder el sonrojo de mis mejillas. Cuando su mirada vuelve a mis ojos parece recuperar el sentido y vuelve a bajar la mirada, esta vez al suelo.

BOXEA COMO PUEDAS (Completa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora