CAPITULO 4
Llevamos caminando alrededor de quince minutos y ningún coche a pasado por aquí y yo empiezo a impacientarme, además de que comienza a hacer frío y si yo, teniendo una chaqueta puesta, lo admito, no sé cómo debe de estar Mía que solo viste una camiseta de tirante.
-¿Tienes frío?
Se sobresalta al oír mis palabras ya que no he abierto la boca en todo el camino.
-No. – Contesta unos segundos después, como si se lo estuviera pensando. Me quito la chaqueta y se la pongo en los hombros, ella me mira y noto con dificultad por la noche oscura cierto rubor en sus mejillas. Eso me hace sonreír.
-No hacía falta, tú también debes tener frío.
-No, yo estoy bien. Pero tú tienes la piel de gallina, pareces un erizo. – Suelto sin pensarlo y estando acostumbrado al trato con hombres cuando siempre nos insultamos.
Ella me mira con los ojos abiertos y yo maldigo por lo bajo sintiendo que la he liado.
-Lo siento, no quería…
-Sí claro, como que tú estás mucho mejor. No soy tonta y también lo veo – Me levanta el brazo enseñándome mi propio vello levantado. – ¡Tú sí que pareces un erizo!
Se echa a reír y yo la sigo después de soltar un suspiro.
-Pensé que te había molestado. A cualquier otra chica le hubiera parecido un insulto.
-Bueno, creo que después de verme en el ring ha quedado claro que no soy como cualquier otra chica. – Me muestra una sonrisa y después de un momento frunce el ceño sin dejar de observarme.
-¿Qué?
-Te conozco. – Suelta sin más y yo trago saliva instintivamente. Mierda, lo sabe, sabe quién soy ¡Mierda!
-¿Qué…qué quieres decir?
-Te he visto antes en algún sitio. No sé donde pero tu cara me suena.
Carraspeo e intento pasar a otro tema.
-Sí bueno, suelen decírmelo. Por cierto, ¿Dónde aprendiste a boxear así?
No contesta por unos instantes y se me viene a la cabeza un montón de temas para que me saquen de este apuro. Que no siga hablando de lo mismo, que no siga, que no siga…
-Viendo videos al principio. – Dice y mira hacia delante, yo relajo todos mis músculos y procuro que no se note cómo me desinflo al igual que un globo.
Madre mía de la que me he librado.
-¿Videos? ¿Cómo podías entrenar con videos?
-Antes de empezar a boxear y aunque no te lo creas, yo era una niña completamente. Quiero decir, era de esas niñas que se sentaban a jugar con sus muñecos en una mesita mientras tomaba el té imaginario. Me encantaba todo lo que estuviera relacionado con el rosa, aunque no supiera qué era y siempre llevaba una tiara en la cabeza. – Sonríe al recordar viejos tiempo y no puedo evitar fijarme en lo preciosa que es bajo la luz que desprende la luna.
¡Idiota, mira hacia delante no vaya a venir un coche y os atropelle!
-La verdad es que sí puedo creérmelo.
-¿A sí, te parezco de ese tipo de chicas? – Pregunta formando una sonrisa de lado de lo más sexy.
¡Hacia delante Ryan, tu cara… hacia delante!
-Sí, la verdad es que en el ring parecías de lo más… cómo decirlo… - Hago un gesto con las dos manos hacia delante intentando formar una palabra adecuada. – Pija. Sí, lo siento no puedo decirlo de otra manera.
ESTÁS LEYENDO
BOXEA COMO PUEDAS (Completa)
Teen FictionRyan se encuentra en una encrucijada al dejar entrar en su vida a una boxeadora que le tiene loco. Su forma de boxear le resulta conocida, pero no queriendo entrar en detalles deja el tema apartado. Su vida ya es bastante difícil intentando olvida...
