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CAPITULO 45
RYAN'S POV:
Abro los ojos en cuanto siento algo áspero estamparse contra mi mejilla. Maldita sea, eso ha dolido. Pestañeo para acostumbrarme a la luz del lugar después de haber estado en completa oscuridad y no puedo evitar fijar mis ojos en el tío que tengo delante de mí.
Alto, fornido y para qué negarlo, con una cara de mala ostia que asusta. Lleva una camiseta de tirantes de blanca y algo sucia, como si hubiera estado cavando en el jardín y después se hubiera limpiado las manos en ella. En su mano derecha lleva un bate bastante desgastado, con un color rojizo... creo que ya lo ha usado antes, con mi cabeza.
Esa es otra, mi dolor de cabeza aumenta en cuanto intento incorporarme, pero solo consigo darme cuenta de que estoy sentado en una silla en medio de una sala enorme. El suelo y la pared no están recubiertos, parece que no está terminada la casa ya que están todos los materiales de albañilería tirados.
Volviendo al tema en cuestión, intento mover las manos para tocar la zona dolorida de mi cabeza, pero algo me lo impide. Bajo la vista y en efecto veo que tengo las muñecas atadas al reposabrazos de la silla y más abajo, las piernas en iguales condiciones.
-¿Has espabilado ya? – el estridente tono del tío me saca de mis divagaciones y centro la vista en él.
-¿Quién coño eres tú? Suéltame.
Enarca las cejas y esboza una sonrisa arrogante, detrás de mí oigo una risa que me advierte que no estamos solos. ¿Cuántos más habrá?
-Tienes un par de huevos si aún después de colarte en la casa, te atreves a hablarnos así – habla el hombre que aún no he podido ver – ten cuidado chaval.
-Cállate Rafe y deja que me encargue yo. Tú vuelve a la entrada, el jefe estará a punto de llegar.
Observo más detenidamente la estancia y veo a otros dos hombres armados, junto a una mesa. Y en ella... el dinero. Por un instante me dan ganas de reír al verlo sobre un maletín perfectamente colocado y en posición de anuncio de teletienda, pero no estoy en condiciones ni es el momento de hacerlo.
-Eh, tú chaval, ¿Cómo te llamas? – me señala con el bate.
No le respondo, en cambio le miro fijamente con la expresión más neutra que puedo poner. Él sonríe de lado y niega con la cabeza.
-No estoy para jueguecitos niño, el jefe vendrá hecho una furia por haber permitido que entres aquí y como no colabores pienso dejarte sin dientes. ¡Así que habla!
Sigo en mis trece. No pienso abrir la boca, prefiero buscar una manera de salir de ahí. No entiendo por qué aún no me han matado, pero no pienso quejarme por ello. Resopla y suelta el aire por la nariz como un animal salvaje a punto de perder los nervios y sin previo aviso, levanta el bate y me golpea con él en la pierna.
-¡Ahh!
-Grita pedazo de mierda o contéstame, muy fácil. – camina de un lado al otro con paso lento, acariciando el bate como el que tiene un gato entre sus manos.
Intento reponerme e inspiro para tragarme el dolor. Un golpe más de esa calaña y podría romperme la pierna.
-¿Qué quieres? – aprieto los dientes sintiendo como el dolor me sube por el muslo.
-Nombre.
-Ryan.
Sonríe victorioso y vuelve a acercarse a mí apoyándose en mis brazos. Puedo olerle desde esta distancia y puedo asegurar que no es un olor demasiado agradable.
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BOXEA COMO PUEDAS (Completa)
Novela JuvenilRyan se encuentra en una encrucijada al dejar entrar en su vida a una boxeadora que le tiene loco. Su forma de boxear le resulta conocida, pero no queriendo entrar en detalles deja el tema apartado. Su vida ya es bastante difícil intentando olvida...
