CAPITULO 27
Estamos los dos sentados en el sofá anaranjado del salón de Mia. Llevamos aquí tirados como alrededor de dos horas, comiendo los fideos chinos que he traído de la tienda que hay al lado de mi casa. En realidad no pensé mucho ni me esmeré en buscar algo delicioso para comer pues tenía la sensación de que si traía algo que pudiera gustarle más que yo, no me haría ni el menor caso.
Estoy tumbado a lo largo del sofá con la cabeza apoyada en el reposabrazos de color marrón y con Mia encima de mí acariciándome el pelo mientras ve una película, con la cabeza apoyada en mi pecho. Yo solo puedo verla a ella.
He conseguido convencerla para que deje de estudiar por hoy, ya que mañana su padre vendrá a visitarla y entonces sí que no podré verla. Ese hombre es un monstruo que tarde o temprano acabará sufriendo la ira del señor "Karma", que es muy justo. Al menos en mi vida.
-¿Te está gustando? - Mia interrumpe mis pensamientos con una dulce voz mientras levanta la cabeza.
La miro durante unos segundos mientras pestañea repetidas veces y se tapa la boca escondiendo un bostezo. Sí, sí que me estás gustando estoy a punto de decirle, pero entiendo que se refiere a la película.
-Sí, es muy... entretenida. - busco la mejor palabra para que no se dé cuenta de que no me he enterado de absolutamente nada.
Sonríe, una sonrisa que esconde un secreto que no tarda en revelar.
-Es curioso que te guste si no has apartado los ojos de mí en todo lo que llevamos de película.
-Me has pillado.
Nos reímos juntos y la estrecho contra mí. La beso apretando simplemente nuestros labios, pero eso es suficiente para que mi estúpido corazón retumbe como si fuera un altavoz en una discoteca.
Esta vez, Mia no se queda atrás y para estar más cómoda, coloca sus piernas a cada lado de mis caderas y se restriega contra mí inconscientemente.
Gruño sintiendo cómo una parte de mí, una parte muy íntima de mí comienza a despertarse. Intento apartarla sin ofenderla mucho, pero no parece estar dispuesta a dejar mis labios así que hago un poco más de fuerza para que capte el mensaje.
-¿Qué? - suelta mis labios con un suspiro y me mira a los ojos expectante.
-Nada nena, nada.
Le acaricio la cara con una mano y la espalda con la otra. Pensaba decirle las cosas como son, que no quiero que vayamos tan rápido, como ella misma me había dicho, pero después de ver esos dulces e hinchados labios suspirar contra los míos... se me han olvidado las palabras.
Como decía Donny cuando no escribía una sola palabra en los exámenes: Mis palabras se las lleva el viento. Claro está que a los profesores en ese entonces no les hacía la menor gracia su lado poético y romántico (y con lado romántico me refiero al de la época en la que el termino romántico significaba leer a poetas suicidas o con muertes violentas, no al tipo de romántico que te regala flores y corazones.)
-Quiero besarte, pero no quiero pasarme de la raya, ¿Entiendes? - le coloco un mechón de pelo detrás de la oreja y aprovechando el gesto, descansa la cara en mi mano cerrando los ojos.
Dios, la perfección existe y se llama Mia.
-Entiendo... podríamos probar a ver qué pasa. - se muerde el labio y sonríe con una de sus muchas sonrisas para expresar su timidez.
Río y niego con la cabeza bajando las manos hasta su cintura. Las dejo ahí e inspecciono la casa buscando algo con lo que comenzar una conversación nueva que no nos lleve a los besos pero pierdo completamente el hilo de mis pensamientos cuando sin esperarlo Mia levanta los brazos y se quita la camiseta dejando a la vista un atractivo sujetador de color añil suave con el borde dorado de encaje. Siempre he visto en las películas que a los hombres les ponía ver a las mujeres con ese tipo de tela y nunca lo había entendido, hasta ahora.
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BOXEA COMO PUEDAS (Completa)
Teen FictionRyan se encuentra en una encrucijada al dejar entrar en su vida a una boxeadora que le tiene loco. Su forma de boxear le resulta conocida, pero no queriendo entrar en detalles deja el tema apartado. Su vida ya es bastante difícil intentando olvida...
