Capítulo 41 - Cuarenta y ocho horas.

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CAPÍTULO 41

RYAN'S POV:

Bajo del coche y recolocándome la sudadera camino decidido hacia el almacén de Jeff. Sé qué debo hacer. Conozco mi misión. Tengo muy claro cuál es mi objetivo. Pero antes quiero hablar seriamente con ese cabrón, no pienso dejar que vuelva a amenazarme con hacer daño a Mia.

¿Qué será lo siguiente, mi hermana?

¡No! Joder, ni hablar. Por eso ya no paso.

Solo con pensarlo se me pone la carne de gallina.

Golpeo la puerta fuertemente para que a los soldaditos de Jeff les quede claro que no vengo a hacer amigos, aunque creo que ya lo saben por mis antiguas visitas.

Escucho el ruido de una cámara moverse en la esquina izquierda del techo, apunta hacia mí y veo que hace zoom.

Sí Jeff soy yo. Y no, todavía no he cumplido mi parte.

Miro fijamente a la cámara mientras espero a que las puertas y los cientos de cerrojos se van abriendo. Al otro lado de la puerta, aparecen dos hombres corpulentos que me sacan al menos una cabeza. Pero eso es lo único que pueden sacarme, pues sus cerebros no son capaces de almacenar más que la orden de "Haz lo que yo te diga si no quieres morir" de Jeff.

El moreno tiene una gran cicatriz que le recorre parte de la cara y el comienzo del cuello. El pelirrojo de cabeza rapada tiene un aspecto más senil, pero aún así conserva la cara de mala leche que tanto caracterizan a los guardias de Jeff.

-Jeff te espera.

-Me lo imagino, no he venido a verte a ti. – espeto sarcástico. Mi sonrisa de superioridad en la cara le fastidia y puede que sea un poco petulante, pero puedo permitírmelo. Estos hombres no mueven ni un solo dedo a no ser que su jefe se lo permita. Me recuerdan a los guardias del Palacio de Buckingham. Esos hombres a los que tomas el pelo y aún así no pueden ni levantar el labio para gruñirte.

-Entonces sabes dónde estará su despacho ¿No?

-Por supuesto.

-Ronald, debemos llevarle nosotros. No puede andar solo por aquí. – le avisa el chico moreno.

-Entonces llévale tú. – Y se larga sin más el tal Ronald.

-¡Vaya! Parece que no le he caído muy bien a tu amigo.

-No suele caerle bien nadie, así que olvídalo. Sígueme. – camina delante de mí con paso firme y seguro, pero a medida que se acerca al despacho de Jeff... bueno, ya no tanto.

No entiendo por qué todo el mundo le tiene tanto miedo. Yo le tengo calado. Será por los años de entrenamiento juntos. Llegamos a la puerta y con dos toques por parte del moreno, la puerta se abre y veo a otro de sus gorilas dentro, invitándome a entrar. Le echo una última mirada al chico que me ha acompañado hasta allí y él me ofrece un asentimiento de cabeza. Me ha caído bien el tío. Tan solo no sabe dónde se ha metido.

-Ryan... - me saluda, sentado detrás de su escritorio como si fuera el rey del mundo.

-Jeff...

-Espero que estés aquí por la razón acertada.

-No, y creo que sabes perfectamente qué hago aquí. –me acerco a su escritorio y con movimientos tranquilos él se levanta de su silla y camina hacia el frente del escritorio para tenerme más cerca.

Sé cree que así me intimidará más, pero eso conmigo lo tiene difícil. He pasado por mucha mierda en mi vida y este no me asusta lo más mínimo. Bueno, me asusta lo que le pueda llegar a hacer a Mia y no estar yo allí para pararlo.

BOXEA COMO PUEDAS (Completa)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora