Había estado con Eren, lo sabía. Había estado con Max. Y pude haber estado con ella si no lo hubiera ruinado hace un par de noches.
Estaba tan consciente de que estaba besando a Myra, era ella quien me tocaba y demandaba por más de mí.
Aún así no fue su nombre el que salió de mi boca.
-Pierdes tu tiempo con él - digo con la mirada baja.
-Para pérdidas de tiempo está la última semana - se apoya en la cajonera -. ¿Y qué te dije si volvías a husmear?
Termino con la distancia entre nosotros y le doy el mango de su daga, la que lanzó en mi dirección hace unos momentos. Me inclino a ella y apoyo la hoja detrás de mi oreja, me dijo que me cortaría la oreja si volvía escuchar. Pero en mi defensa, ella gimió mi nombre un poco alto aquella noche, fue un milagro que nadie más lo hubiera escuchado.
Si yo la escuché, fue porque estaba despierto pensando en ella.
-Solo ten cuidado con él - baja la hoja a mi cuello, mi respiración se entrecorta.
-Buenas noches, Jean - susurra, casi le pido que vuelva a decir mi nombre.
Solo para ver como sus labios se mueven cuando lo dice.
Deja la daga en la cajonera y me aparta, retrocedo por mi cuenta y la veo abrir la puerta. Trueno la lengua y me enderezo, ¿cómo podía esperar más después de lo que hice? Y aún así me detiene antes de que salga de la habitación.
-Si de repente te preocupas por los sentimientos, preocúpate por los tuyos.
-¿Qué quieres decir?
-Deja a Mikasa en el pasado. Solo te haces daño a ti.
-No me quieras hablar de amor, Beltaine - suspiro, cansado -. Jamás lo entenderías.
-Eso no es amor, Jean. Es ilusión. Estás aferrándote a algo que jamás pasará.
-No tienes idea de lo que estás hablando - miro al pasillo.
Si en un segundo la deseaba, y/n se encargaba perfectamente de recordarme lo molesta que era y el deseo se esfumaba.
-He visto como te mira Jean, y más importante, como mira a Eren. Tienes que aceptarlo: jamás serás él.
Exhalo.
La tomo de la barbilla y la hago retroceder mientras cierro la puerta de golpe, su mano alcanza mi pistola y entierra el cañón en mi abdomen. Sonrió, sintiendo el mismo enojo que cuando se atrevió a dispararle a Shasa. La diferencia es que ahora hay algo más fuerte que ese odio, y me ha costado energía contenerme.
La beso, y como respuesta escucho el martillo de mi revolver, solo necesita jalar el gatillo para matarme. Bajo mi mano libre a la de ella y sonrió satisfecho al encontrar poca resistencia cuando trato de desarmarla, la pistola cae a nuestros pies y ya tengo las manos libres. Me separo solo para tomarla de las piernas y sentarla en la cajonera.
Veo su torso estirarse a la vez que se quita la camisa y trago saliva al ver sus pechos verse a través de su camisa de tirantes, la tomo de la orilla del pantalón y jalo su cuerpo al mío. No la beso, solo la veo a los ojos, jadeando por aire, queriendo más. Acaricio su quijada, paso mi pulgar por sus suaves labios y logro no sonreír cuando la veo tragar saliva.
Myra me ve a los ojos, llenos de fuego, besa la yema de mi dedo y no puedo evitar meterlo a su boca. Coloco mi mano en su espalda baja y acerco nuestras pelvis, su lengua jugando con mi dedo, sin poder evitarla jugando con otra parte de mi cuerpo que no hace más que endurecerse.
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Bastarda (JeanKirsteinxLectora)
Hayran KurguPortada: pintura por Leonard Campbell Taylor. Myra Y/N Beltaine era la bastarda de la hija del líder de los Beltaine, los "reyes" de la Ciudad Subterránea. Jean Kirstein era un soldado de elite de la Legión, y llevaba meses rastreando a la persona...
