Chapter 16

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Algo estaba mal.

Durante la cena, Joaquín regaló a la familia de Emilio historias sobre sus papeles en películas y deleitó a sus sobrinos prometiéndoles autógrafos de sus celebridades favoritas. Pero en los momentos tranquilos, cuando los demás estaban atrapados en sus propias historias, Joaquín parecía inquieto, lanzando miradas preocupadas a Emilio y a su madre.

¿Había dicho algo ella para molestar a Joaquín?

Una vez terminó la cena, y limpiaron la cocina, la madre de Emilio los llevó a la casa de huéspedes que estaba a pocos pasos de distancia.

—Ambos son adultos, pensé que podrían usar su… privacidad —Miró a Joaquín, que parecía palidecer bajo su bronceado—. Hay dos dormitorios, si los necesitan.

Antes de que cualquiera pudiera decir una palabra, ella ya se estaba alejando.

Joaquín dio a Emilio otra mirada extraña y luego se dirigió a la habitación con la cama king-size. Abrió su bolsa de viaje agarrando ropa para dormir.

—Tomaré una ducha.

Emilio lo vió entrar al baño y cerrar la puerta antes de sentarse en la orilla de la cama.

¿Qué pudo haber sucedido entre el vuelo y ahora que tenía al chico tan molesto?

Podía escuchar el agua corriendo, sabía que debía haber esperado o llamado, pero no lo hizo. Giró la perilla y entró. El vapor se sentía pesado en la habitación, empañando el espejo, saturando la camiseta de Emilio y sus pantalones vaqueros hasta que se sintieron pesados y húmedos.

—¿Mi madre dijo algo que te molestó? —Emilio le preguntó a la cortina.

Joaquín gritó y luego puso su cabeza alrededor de la cortina, mirando a Emilio.

—Jesús. ¿Estás tratando de que me dé un jodido ataque cardiaco?

Emilio cerró el inodoro y se sentó en la tapa mirando a Joaquín que estaba resbaladizo y desnudo con espuma aferrándose a su cabello. Un extraño sentimiento se asentó en su pecho. Era tan hermoso. Perfecto. Suyo.

—No. —dijo.

Joaquín soltó una risa sorprendida.

—Eres tan extraño.

—Ya lo has dicho. ¿Mi madre te molestó? —Joaquín desapareció detrás de la cortina.

—No exactamente. No.

—¿Te dijo que no deberíamos estar juntos? —preguntó, un rápido destello de ira encendiendo su sangre.

Joaquín apartó la cortina y le dió a Emilio una larga mirada.

—Desnúdate. —Emilio parpadeó ante el rápido cambio de dirección.

—¿Qué?

—¿Necesito hablar más despacio? Desnúdate y entra aquí. —dijo Joaquín, desapareciendo una vez más.

Emilio se desvistió, pisando el labio de la bañera y agachándose bajo la barra de la cortina. Las manos de Joaquín estaban sobre él inmediatamente, rozando su pecho, antes de tomar su cara.

—Bésame.

Su enojo disipándose en el instante en que los labios de Joaquín encontraron los suyos. El chico se derritió contra Emilio, sus cuerpos desnudos presionados juntos bajo el calor del chorro de agua.

Cuando Joaquín rompió el beso, dio un paso atrás, tomando la forma desnuda de Emilio. Corrió sus manos por las llanuras de su abdomen, sus pulgares trazando la V de sus caderas, su mirada parecía enganchada en la polla de Emilio antes de arrastrar sus ojos hacia arriba.

MADNESSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora