Capítulo 2

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Narra Alba:
No hable más con mi hermano desde ese día en el que nos dijo la noticia de que nos mudariamos, le dejé muy en claro que no quería saber nada de eso, está era la casa de mis padres y nadie me sacaría de ella.
Y aquí estábamos de nuevo, mi segundo día en este odioso instituto, no se porque pero hoy había algo diferente, sentía una presencia extraña, una mirada penetrante, alguien me estaba mirando, la pregunta era, quien, no me dio tiempo a buscar la mirada porque el timbre sonó indicando el inicio de la primera clase y sin detenerme a pensar corrí hacia el salón de literatura que era mi primera clase de la mañana y también era mi asignatura favorita ya que todo lo que tuviera que ver con libros, letras y demás, me encantaba.
Cuando llegue al salón me di cuenta de que la profesora aún no había llegado (después dicen que los alumnos), así que me dirigí a uno de los asientos del fondo ya que desde ese ángulo podía observar y analizar bien a todos mis compañeros de clase, aunque en el fondo ninguno me caía bien porque parecían simples marionetas aquí dentro.
Las chicas estaban vestidas hasta los tobillos con las mejores prendas, y no paraban de hablar sobre nuevas marcas de ropa, y todas las cantidades de dinero que sus papitos les daban.
A pesar de haber nacido con suerte al igual que todas ellas, yo no me consideraba una de ellas, porque yo era libre, no me vestía de marca y jamás en mi vida había usado un vestido o tacones.
Mi estilo de ropa se basaba básicamente en faldas con blusas cortas de acompañantes, o cuatro puertas y camisas anchas, acompañado obviamente de tenis sencillos y cómodos.
Los chicos, según mi perspectiva eran los más mimados, se creen que por ser hombres la herencia es de ellos y cosas así.
(Ni siquiera mi hermano es tan machista).

De un momento a otro sentí como alguien me tocó el hombro pero hice caso omiso y pase de ello. (Grave error).

Lara: Oyeeee, te estoy hablando.

Alba: Perdona¿?

Lara: No me has escuchado acaso o simplemente te hacías la sorda.

Alba: Creo que la segunda.

Lara: Oye te aconsejo no meterte conmigo chica, no me conoces, no tienes idea de quien soy.

Alba: Me importa un pepino quien seas, como si eres la hija del presidente de Estados Unidos, me da igual.

Lara: Eres una......

Mía: Vale vale, este no es lugar para que discutan.

Alba: ¿Y tu quien eres ahora?

Mía: Llámame Mía y está que está aquí es Lara, no le hagas mucho caso, se enoja fácilmente si alguien la ignora.

Alba: Oye, nos hemos visto antes.

Mía: A pues...., Yo te hiba a hacer la misma pregunta.

Lara: Porque diablos estamos hablando con ella Mía.

Mía: Sabes muy bien que debemos llevarnos bien con los recién llegados.

Lara: Así y eso desde cuándo.

Alba: Miren no quiero problemas, solo manténganse alejadas de mí.
Sin más que hablar tome asiento en mi mesa una vez más y saqué mi móvil en el cuál me metí en la aplicación de Wattpad, y comencé a leer un libro llamado: Mis amados mafiosos, y fue tanta la concentración que ni siquiera me fijé cuando entró la profesora junto con otro alumno.

Profesora: Hola a todos, es un placer tener a tantas caras nuevas este año.
Mi nombre es Estela y seré su profesora de Literatura.
Aclararé desde ahora que yo soy muy exigente en cuanto a mi asignatura, hagan lo que pido y no habrá problemas conmigo.

La tal Estela era justo el tipo de profesora que me agradaba, portaba un aire de buena persona pero si alguien la desobedecia estaba segura de que se metería en serios problemas.
Era bastante alta, creó que hasta más que yo, su cabello era rubio y combinaba con sus ojos, los cuales eran azules.
Estaba vestida con una falda negra que le llegaba por encima de la rodilla y una camiseta blanca con el primer botón desabrochado. A simple vista era una mujer bastante linda y no me sorprendía que muchos profesores e incluso alumnos estuvieran babeando por ella.

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