Yato perseguía al pelinegro a pasos lentos mientras se dirigían a una máquina expendedora en la facultad. Desde que hizo su intercambio y quedó en el mismo salón que él no se separaba más que para ligarse a algún chico o simplemente porque se aburría.
–Entonces.– murmuró bebiendo su café helado.– ¿Luzu ya te metió la verga?.
Quackity se ahogó con su saliva de la impresión y miró al de mechón rosa con vergüenza.– Pendejo, cállate.
–Solo es curiosidad.– se encogió de hombros con una sonrisa.– El niño por fin dejó de ser virgen, ¡bravo!.
–Sabes que dejé de serlo hace mucho.– dijo rodando los ojos mientras tomaba en sus manos el jugo de manzana que Luzu le había pedido.
–Ah cierto, fue con William.– bufó.– ¿O era Walter?
–Wilbur.– exclamó exasperado al recordar su primera vez con el castaño. No había sido cuidadoso para nada y ni siquiera había llegado al orgasmo por el dolor.
–Da lo mismo, recuerdo que tuve que llevarte pastillas para el dolor porque ese pendejo te lastimó el culo.– abrazó por los hombros al pelinegro mientras se dirigían al aula donde Luzu los esperaba.
–Sí, bueno...– divagó un poco y tomó aire nervioso.– Hablando de Wilbur, hay algo que quiero decirte.
–Sueltalo.
–Está libre.– soltó sin más y Yato se tensó.– Me llamó hace unas semanas.
–¿Y por qué chingados me lo dices hasta ahora?.– dijo molesto, y un grupo de alumnos que pasaban junto a ellos lo miraron raro.– ¿se les perdió algo?.– enarcó una ceja y estos salieron a paso veloz de ahí.
–Comportate.– frunció el ceño.– Lo último que me dijo es que venía a España.
–¿¡Qué mierda!?, estoy a una de meterte una putiza por pendejo.– y aunque Alex sabía que era solo una expresión se encogió bajo el brazo del de mechón rosa.
–No he sabido nada de él, así que supuse que era una broma.
–¿Y qué si no lo era?.– lo detuvo antes de entrar al aula y Alex miró de soslayo a Luzu, que escribía algo apresuradamente en su escritorio.– Pudo haberte pasado algo, pinche chamaco pendejo.
–Ya parale a tus insultos wey.– se safó de su abrazo y lo miró cara a cara.– Estoy bien, no me pasó nada.
–Voy a llamar a Tako.– dijo sacando su celular mientras tecleaba el número.– Y antes de que te quejes, es por tu bien.
El pelinegro asintió y abrazó al más alto.– Gracias Yato, no se que haría sin ti.
–Probablemente estarías muerto o en la cárcel.– palmeó su espalda suavemente y colocó la bocina en su oído.– Anda ve con tu novio, yo tengo que hacer esta llamada.
El de mechón se alejó de ahí y Alex entró al aula con su té helado y el jugo de manzana de Luzu.
El mayor no despegó la vista del montón de hojas en el escritorio, suspiraba cansado y bajo sus ojos habían dos manchas oscuras.
Alex dejó el jugo junto a Luzu y se colocó detrás de él, dándole un pequeño masaje en sus hombros; este exhaló gustoso y cerró los ojos con una sonrisa.– Necesitaba eso.
–Lo sé.– susurro el pelinegro dándole un corto beso en la sien.– No creas que no me he dado cuenta que te despiertas en la madrugada.
–Estamos cerca de terminar el ciclo escolar y me exigen demasiado.– ladeó la cabeza permitiendo al pelinegro masajear su cuello.– Tengo que organizar una temática para esta aula, ya que habrá un festival la próxima semana y no tengo ni puta idea de que voy a hacer.
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"Querido profesor" - Luckity
ФанфикшнColaboración: @wttpAlexei Quackity llega de intercambio a España en su último año de universidad, eso a cambio de dejar atrás todo lo que una vez amo. Un castaño de ojos marrones se atraviesa en su camino en el momento menos indicado, con una herid...
