Colaboración: @wttpAlexei
Quackity llega de intercambio a España en su último año de universidad, eso a cambio de dejar atrás todo lo que una vez amo.
Un castaño de ojos marrones se atraviesa en su camino en el momento menos indicado, con una herid...
Alex miró su teléfono esperando a que las clases extras empezará, solo faltaban unos alumnos por salir y mientras eso sucedía Luzu hojeaba su cuaderno y hacia rayones que Alex supuso que eran revisiones.
El último alumno salió y cerró la puerta tras de si dejándolos solos en aquella aula fría.
-Ven aquí, vamos a empezar la clase.- soltó frío mientras cerraba el cuaderno del menor.
Quackity obedeció y se sentó en un pupitre junto al escritorio del mayor, mirando como este sacaba las mismas hojas de siempre. Suspiró algo estresado e incómodo, ya llevaban varios días teniendo las incómodas clases de inglés avanzado donde intercambiaban oraciones por los ejercicios que realizaban, no habían vuelto a sacar el tema entre ellos y aunque el pelinegro lo agradecía se sentía algo molesto.
Solo debía terminar el día.
Y a la mañana siguiente se iría a Inglaterra.
-¿Has comido bien?.- preguntó el castaño mirándolo bajo sus gafas.
-Sí.- estaba mintiendo, no había podido comer mucho por el estrés acumulado que tenía.
Las siguientes horas las continuaron como los días anteriores, intercambiando palabras incómodas entre ellos; Intentando disimular aquellas miradas discretas del oji café y sobretodo, con un Alex demasiado distraído, cosa que no pasó desapercibido por el mayor.
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- Bien, con esto concluimos la clase de hoy, nos vemos el lunes. - cerró su libreta y sonrió con suavidad hacia el contrario, quién ya había comenzado a guardar sus cosas y solo faltaba por guardar su libreta.
- Hasta el lunes. - mintió, pues sabía que volvería hasta el viernes próximo; y aunque su corazón quisiera mencionarle su viaje, su garganta no daba para más palabras.
Ambos chicos salieron del aula y comenzaron a caminar por aquellos fríos y desolados pasillos, rozando sus dedos por cada paso; sintiendo las palabras en su boca por querer romper aquel incómodo silencio, el peli-negro inhaló y antes de poder decir algo un estruendoso gritó lo paró.
- ¡Quackityyyy! - gritó aquel chico de cabellos blancos, posando una gran sonrisa en sus labios; aunque lo que causaba gracia en ambos chicos eran los pasos torpes y sus piernas temblorinas.
- ¡Hey! Rub, ¿No se supone que ya deberías de estar en ca- oh. - se quedó callado al ver salir a dos adultos detrás de su amigo, ambos con los cabellos despeinados aunque la corbata mal atada del de mechón rubio los delataba aún más; soltó una carcajada al saber el porqué su amigo caminaba cual venado recién nacido.