Capítulo 25.

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La pelinegra conducía su Mercedes rumbo a las industrias Parkinson. Su padre llegaría un poco más tarde para una reunión junto con inversionistas, la heredera aprovechó el lapso de tiempo para tomar unos papeles. Si bien, Pansy estaba emocionada por trabajar en la empresa decidió postergarlo luego de que su madre falleció, esa era la razón por la cual ella no tenía acceso a los servidores de todas las empresas como su padre y su tío lo tenían. Era fácil usar la computadora de su padre pero si a ella no le gustaba que tocaran sus cosas no lo haría tampoco.

Era una adolescente de diecisiete años y conocía mucho del trabajo familiar por su familia y aquellos talleres de las escuelas de alto nivel en los que estudió. No mentiría, le gustaba el dinero pero no a costa de estafas como muchas familias de su círculo lo hacían por miedo de caer en la quiebra.

Iba por una de ellas.

Soltó un suspiro en la entrada de las petroleras, bajándose de su Mercedes. Sus botas negras se hundieron un poco en la nieve. Sus jeans negros, acompañados de una blusa de cuello en contraste con cuenta de perla de manga farol color negro, bajo un abrigo gris que le tomo prestado a Hermione.

— Buenos días, señorita Parkinson.— Daniel el asistente de su padre le entregó una taza de café humeante.

— Buen día, Daniel. ¿Tienes lo que pedí hace unos días?—. Pregunta caminando al lado del él por el pasillo de las oficinas.

— Si, esta en la oficina de su padre.— Respondió él abriendo la puerta de la oficina.

— Gracias.— Le sonrió. — Ven a buscarme en una hora, tengo que llegar a la escuela y no quiero llegar demasiado tarde.— Le pidió. El hombre pelinegro asintió antes de cerrar la puerta. Pansy se retiró el abrigo y lo dejó en el perchero, respirando el olor del perfume de su novia que tanto le gustaba.

Se sentó en la silla de cuero, suspirando y bebiendo del café. Miro por la ventana que estaba a su izquierda donde se veían todas las instalaciones petroleras trabajando además de algunos guardias a lo lejos bebiendo café o haciendo su trabajo.

Encendió la laptop del trabajo de su padre, ingresando la contraseña e ingresando al servidor de las empresas. Tecleo el nombre de Thadeus Greengrass, comenzando a leer los estados financieros y porcentajes de los cuales ellos eran dueños de la empresa del padre de Daphne.

Sabía que tenían una deuda de sesenta millones con los Parkinson la cual se suponía que estaban saldando la deuda bajo un convenio que por lo que podía leer no se estaba moviendo pero ellos seguían produciendo.

Era evidente ese descuido pues su padre se había retirado temporalmente por la enfermedad de su esposa y la madre de Pansy. Esos dos años llenos de dolor habían repercutido en la empresa lo que no entendía era porque su tío no se había dado cuenta de ese pequeño hueco, bueno, tal vez porque era un hueco pequeño.

Preparó unas cuantas gráficas en Excel además de tomar datos de fechas, costes, Iva y todo lo que necesitaría para calcular la nueva deuda detenida.

Ellos tenían un problema con Hermione, Daphne no. Daphne tenía una deuda con Pansy, ellos no.

Pensó en Astoria y en como esto la arrastraría indirectamente. Era su amiga desde hace un poco tiempo, pero eso no cambiaba que ella fuera leal hacia la menor de las Greengrass.

Termino lo que necesitaba, imprimió los papeles y los guardo en un folder de color amarillo. Su teléfono comenzó a sonar con un tono de llamada que ella amaba desde que tuvo su primer teléfono.

— ¡Tío!—. Contestó feliz dejando los papeles en el escritorio, sentándose en la silla de cuerpo y tomando el vaso de plástico de café.

— Hola mi princesa. ¿Cómo estás? Vi tu mensaje esta mañana.— Monty se escuchaba animado como siempre que hablaba con ella.

Cold River- PansmioneDonde viven las historias. Descúbrelo ahora