Las últimas dos semanas no han estado nada mal, han sido muy tranquilas, más que nada porque no he salido de la residencia por culpa de un examen que tengo esta semana y dos trabajos que entregar.
Después de que Scott me despertara asustado por mí reacción ante la horrible pesadilla intenté evitarlo para no tener que dar explicaciones, no me siento muy cómoda recordando aquella noche y lo que siguió tras ella. Sin embargo, al miércoles siguiente, al acabar mi turno en la cafetería, Scott vino a recogerme y llevarme a clases. En el camino se disculpó por no haber podido recogerme el día anterior debido a un entrenamiento que se alargó de imprevisto. No hizo ninguna pregunta al respecto, obviamente me preguntó cómo estaba, y si había tenido más pesadillas de ese tipo recientemente, a lo que yo le respondí con una negativa, y él no ha indagado más en ese tema. Es verdad que no he vuelto a tener pesadillas estas semanas, aunque ha sido imposible no echarle alguna que otra mirada a esa foto que tenía colgada en mi cuarto. No me permití pensar mucho en la razón de aquella pesadilla ni que los recuerdos me estancaran, intenté olvidarlo, dejarlo atrás y no volver a remover el pasado. Me enfoqué en todo el trabajo dentro de la cafetería, en los primeros exámenes del curso y en entregar a tiempo los trabajos que iba mandando la universidad. No obstante también he salido alguna tarde con Cris, Ethan, Scott e incluso Jared, quién me prometió llevarme a su próximo bolo en un pub fuera del campus. Sin embargo, no he vuelto a ver a Nick, al menos no fuera de los pasillos de la universidad.
Pasadas las pruebas de acceso al equipo de fútbol, Scott ha ocupado sus tardes entrenando, por lo que a veces, no podía recogerme en la cafetería y llevarme a casa. Han sido pocas ocasiones, esporádicas y aisladas. En esas ocasiones yo volvía a casa sola andando pero tras la reprimenda de Cris la primera vez, al enterarse me obligó a avisarla si volvía a pasar o que llamara a Ethan para no volver sola, menos ahora que empezaba a oscurecer antes y las frías brisas que indicaban la llegada del frío y el invierno recorrían la ciudad. No me gustaba la idea de molestar a Ethan por esto, así que yo seguí volviendo sola o Cámeron me acompañaba durante un rato hasta el desvío para su casa. No se lo reprocho a Scott, al contrario, lo entiendo y me alegro por él, porque pase sus ratos libres haciendo algo que verdaderamente ama. En realidad, yo nunca necesité a alguien que me escoltase hasta mi residencia, pero no voy a negar que era agradable sus continuas charlas sobre temas que no venían a cuento. Pero lo comprendo. Sé que a Scott le encanta hacer las cosas bien y poner todo su empeño en aquello en lo que esté trabajando, y sobretodo, más ahora que se acerca el primer partido del equipo en la liga y él será parte del equipo titular, creo que una parte de él quiere demostrar al equipo que no se equivocaron de elección. Será este sábado por la tarde-noche, y por lo que he hablado con Jared, los días de partido suele estar repleto de gente, no solo el estadio, sino el campus en sí. Todos los de la universidad asisten al partido y viven el día como todos unos Dragones Dorados. Al parecer Los Dragones Dorados se han ganado una buena reputación, tienen varios premios y el año pasado, ni más ni menos, quedaron en segundo lugar al perder en la final por dos puntos. El equipo rival también solía traer a sus propios hinchas.
Cris, Jared, Óscar y yo hemos quedado para asistir juntos y apoyar no sólo al equipo, sino también a nuestros amigos. Jared no mentía cuando me dijo que los días de partido se notaba la tensión, competitividad, y energía de unidad en la atmósfera. Muchos chicos llevaban camisetas con el escudo del equipo, que básicamente consistía en un gran e impresionante dragón saliendo de un fino aro de fuego. Incluso yo llevaba la camisa de la equipación del equipo, equipación que cabe remarcar era de Ethan pero como le quedaba pequeña me la regaló para que me mezclara y pudiera vivir aquella experiencia como toda una verdadera hincha. Cris llevaba un top negro, como la camisa de la equipación, con el escudo en la espalda y unos jeans rasgados. Los chicos también llevaban una camisas oscuras con el escudo menos Jared, que en su camisa se podía leer Los Dragones Dorados con una caligrafía que parecía más bien grafiti. El estadio estaba lleno de gente, nosotros hemos llegado de los primeros y aunque ya había personas dentro sentadas en las gradas, hemos podido coger unos buenos sitios desde los cuales podremos ver bastante bien el campo.
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Una curiosa filosofía de vida.
RomanceKami Brown es una chica que después de haber pasado una adolescencia complicada se decide a seguir su sueño de la infancia y, para ello, viaja desde Oregón hasta California para instruirse en la carrera que desea estudiar desde que era niña, en una...