Todos en el instituto conocen a Chris Cooper, quien es famoso por dejar una estela de corazones rotos cada semana.
Pocos saben quien es Sam, un enigma que deambula descalza por los pasillos.
Para Chris, el amor se ha convertido en un juego, un clich...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Chris
No puedo creérmelo aún. Vivo en una nube. Es como si estuviera inducido en un sueño eterno. Parecía todo tan imposible que no conseguía verme así. Fue completamente nuevo para mí, como si hubiese sido mi primera vez también. Y estuvo genial, absolutamente perfecto. Estoy seguro de que ninguna de las películas que vamos a ver tendrá algo parecido a lo nuestro. Lo nuestro, joder, qué bien suena.
Cuando les dije a mis amigos que Sam y yo éramos oficialmente novios, ellos tampoco me creían. Se alegraron mucho por nosotros, incluso Chad, quien creo que superó la situación. Ada me dio dos golpes con su puño en mi brazo a modo de felicitación, esa chica es muy bruta, pero tras todas sus amenazas que han destrozado mi espalda, debo decir que me cae bastante bien.
El rumor se difundió por todo el instituto enseguida y pronto tuve sus ojos sobre cada movimiento que daba. Escuché a algunos decir que era imposible, a otros que pronto le sería infiel e incluso que no tardaría mucho en hacerla llorar. Al principio me alteré, pero después entendí que era la imagen que les había estado dejando por años. Nunca es tarde para cambiar eso, supongo.
No tardaron en enterarse de que se trataba de Sam y ahora es más conocida, le hablan más de lo que a ella le gustaría. Todos sabían que quien fuera la novia del temido rompecorazones de Chris Cooper, tenía que ser una persona extraordinaria por "hacerme caer en las redes", o eso escuché hace tiempo. Buscan saber qué es lo que me gusta, qué es lo que ha hecho que me enamorase y eso no solo puede apreciarse con mirarla. Ella es mucho más que eso.
Dos semanas después de que Sam se me declarara, ambos habíamos estado más unidos que nunca. Aún no sabe muy bien cómo actuar, pero intento guiarla lo mejor que puedo. A la semana, se lo conté a mis padres, nunca antes había querido contarles algo y ellos se pusieron muy contentos, realmente le han cogido cariño. Kaden, por su parte, no hacía otra cosa que picarme diciendo que me había vuelto muy dulce y hubo unos días en los que me preguntaba cada cierto tiempo cuándo iba a hacer galletas con forma de corazón. Insoportable. Pero sé que detrás de todo eso, se alegra por mí y por Sam.
—Bueno, Chris, ¿cómo van las cosas por el planeta de los enamorados? —cuestiona PJ captando la atención de todos mientras comen. Por mi parte, espero a que mi novia salga y se reúna con nosotros.
—Seguimos estando en el mismo planeta —contesto a su gracia, y debo admitir que eso ha sonado a algo que diría Sam—. Pero vamos bien, dentro de lo que cabe, claro.
—¿Qué quieres decir?
—Pues que ella no es una chica con la misma idea que puedes tener tú, y todo es un poco diferente.
—¿En qué sentido? —se interesa ahora Tyler.
—Ya sabéis, ella es algo más complicada. Si quiero darle un beso, primero tengo que preguntar, y aún no me atrevo a meterle la lengua por lo que pueda pasar. Hay que dedicar tiempo a explicar eso. Además de que lleva una vida demasiado planificada y solo podemos quedar en sus huecos libres, que a lo mejor no son los mejores para mí, pero hago lo que sea con tal de estar a su lado.