➳ |Capítulo 11. La intrusa de Hogwarts

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La intrusa iba subiendo las escaleras de piedra, dejando un claro charco de agua a cada paso que daba, mientras parloteaba sin problema. Tambaleaba y sostenía con fuerza la ancha bata de dormir en la que el humano la había envuelto.

Minhee (detrás de ella), no sabía qué hacer. La chica no bajaba el tono de su voz y, tenía miedo de que alguien que caminara de casualidad por ahí, los escuche o los viese.

Tenía que llevarla rápido al dormitorio y pensar en cómo ocultarla del resto.

—¡Es increíble!— esbozó con una gran sonrisa aun subiendo las escaleras con dificultad. La bata que rodeaba su pequeño cuerpo estaba apunto de caerse ya que no había puesto sus manos en las mangas, sino que utilizó estas para rodearla como si de una toalla se tratase. — Las piernas son mejores que la cola.

¿Cómo Minhee llegó a esa situación?

Cuando estrechó esa fría mano, la mujer lo sostuvo como si fuera una soga y salió del Lago, posándose sobre la gran roca. Minhee retrocedió asustado, con miedo de que la sirena le hiciera algo. No tardó mucho para que su cola blanca se esfumara y en su lugar aparecieran dos piernas delgadas y perfectas.

Minhee desvió su vista al ver que la sirena se encontraba completamente desnuda, ante sus ojos. De no ser por su corto pelo -que gracias al cielo tapaba su pecho-, sería la primera vez en su vida en ver los pezones de una chica. 

Rápidamente se despojó de la bata que le pertenecía a su amigo, y se la extendió mientras se tapaba los ojos. Cuando recibió un tierno <<Listo.>> puedo ver, por fin, que la chica solo se envolvió con la bata más no se la colocó como era normalmente.

La vista de Minhee pasó de pies a cabeza. Vio como la chica se paraba inestablemente, como un bebé aprendiendo a caminar, pero eso no fue lo que lo sorprendió, sino la altura. 

La sirena era más alta que él y eso que él era el más alto en todo el curso de Gryffindor. La fémina lo pasaba por media cabeza, era alta en tamaño y edad.

Al escuchar los sonidos que provenían del interior del bosque, entrelazó de nuevo su mano con la de la mujer, la cual no dijo ni una palabra al ver como él susurró un <<Shhh>>

Ambos se escabulleron por otro camino a través del bosque. La chica tropezó varias veces, pero con ayuda del Minhee no llegó a caer por completo. Era como llevar a un bebé recién andante de tamaño grande. 

Aldany no dijo ni una palabra hasta que vió el castillo del cual muchos peces hablaban. Pegó un chillido emocionada y siguió al humano hasta adentro en donde empezó a hablar sin saber que podían haber personas recorriendo cada pasillo. 

Minhee realmente creyó estar loco. Capaz no tendría que haber soltado la mano de la extraña, ya que ella caminó con total libertad, pero dificultosamente. 

Al llegar al cuadro de La Dama Gorda, que se encontraba dormida mientras sostenía una copa de vidrio y balbuceaba sílabas, Minhee susurró la contraseña del día <<Cerdo Verrugoso>>. Varios sabían sobre lo sonámbula que era La Dama Gorda. Dejó pasar al niño y a la extraña sin abrir sus ojos.

— No hagas tanto ruido… Podrían despertarse. — Minhee dijo en tono bajo, y por primera vez en la noche se percató del inusual olor que desprendía el ser. Inhaló dicimuladamente sintiendo la olorosa sensación del mar y pescado invadiendolo. Quiso taparse la nariz pero no lo hizo ya que la chica volvió a verlo.

—¿Dónde dormiré?

Esa pregunta lo tomó por sorpresa.






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