—Deja de decir estupideces, maldito traidor —contestó Lenear enojado pero a la voz con un tono calmado.
Tal repentino suceso tomó a todos por sorpresa. La batalla entre los guardias y los bandidos se detuvo mientras un hombre con notables signos de edad mayor y cuerpo bien formado, iba pasando montado en un caballo negro junto a tres hombres que iban a su lado.
—¡Señor líder! —saludó uno de los bandidos que se había detenido en medio de la lucha.
El bandido se sentía un poco sorprendido al notar que su líder había entrado en la zona de batalla tan de repente, pero al mismo tiempo dijo lo que hizo para hacerles entender que la persona, cuya presencia detonaba un aura de ferocidad, era su respetado líder.
Albert, Aron y Zirion también notaron al hombre que había llegado. Ellos observando cada parte de ese individuo, puesto que, según su Lenear, era un ex amigo sumamente de confianza en su tiempo.
Ellos podían notar que ese hombre no era alguien con el cual debían de toparse a la ligera. Su sola presencia daba un aire de una fuerza abrumadora.
—Padre, él es...
—Así es, hijo mío. Ese hombre es Marlock Kolls —respondió Lenear mientras no despejaba su mirada de ese hombre—. Ese es el maldito bastardo que traicionó mi confianza y el del antiguo conde.
—Oh, ¿aún me guardas rencor por insignificantes sucesos del pasado? —dijo Marlock en tono burlón—. Sabes que ese conde bastardo no merecía estar en ese asiento.
—¡Cállate, bastardo traidor! No importa si aún te guardo o no te guardo rencor por el pasado. Nada cambia que mi irá haya despertado por tus actos en la actualidad —menciono Lenear mientras su voz detonaba más furia—. ¡Cómo te atreves a atacar mi pueblo! ¡Sucio bastardo traidor!
Marlock al principio se sintió gratificado por observar la expresión de enojo que tenía Lenear, pero al escuchar una vez más la palabra "traidor", por alguna razón lo hacía enojar.
—¿Cómo me atrevo a atacar tu miserable, mediocre y repugnante pueblo? Lenear, ¿llamas a esta zona remota donde no hay ni señal de progresión, pueblo? —la furia que sentía Marlock poco a poco la iba apagando mientras denigraba a su ex compañero—. Tu cabeza se quedó estancada en lamerle hasta el final las botas de un pobre hombre que no tenía madera para liderar un territorio, ¿todo para que? ¿Para que te dejará tirado en un rincón sin ayuda y solo dejado a su suerte? ¡No me hagas reír, Lenear!
—Lo dice un hombre que al final, no obtuvo lo que quería y simplemente fue tirado a la basura, maldito y mediocre traidor.
Tales palabras terminaron de romper el frágil hilo de racionalidad que acompañaba la personalidad de Marlock. Su ira se hizo notar en su expresión y en sus palabras:
—¡Espero que hayas entrenado muy bien a tus hombres, viejo miserable, porque los míos fueron entrenados para masacrar y no tener piedad! —al decir eso, todos los bandidos al rededor se pusieron en guardia.
Ellos habían notado el cambio de temperamento que había sufrido su líder. En todo el tiempo que llevaban saqueando y luchando con él, no lo habían visto tan alterado y tan fuera de sí.
Marlock recorrió con su mirada a las personas que estaban al rededor de Lenear y pronto divisó a uno que poseía los mismos rasgos de Lenear en su juventud.
—Con que ese es tu hijo, ¡Jah! Tiene la misma mirada de ignorancia y apariencia de mierda que poseías en tu juventud —Lenear en ese momento arrugó mucho más la cara—. Yo también tengo un hijo, ¡Klarer, ven!
—Si, padre.
Zirion en ese momento al escuchar a ese hombre referirse de tal manera, lo hizo enojar bastante.
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La Unión De Los Reinos
Fantasy¿Sufrir por un destino sellado? ¿Acaso la voluntad de un ser vivo es nula delante de semejante escritura? ¡No! ¡Definitivamente no es así! Yo seguiré solo por ti, mi Diosa, pero de ahora en adelante, yo mismo forjare mi destino. Que el cielo caiga e...