Capítulo 41:

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El campo de batalla estaba plagado de gritos por todos lados, gritos que reflejaban la angustia, el esfuerzo y las fervientes ganas de vivir de cada individuo. Pero, de tantos gritos que iban y venían, solo dos se han escuchado de extremo a extremo por todo el lugar.

El primer grito fue el de Albert al ver cómo su hijo iba a ser asesinado sin él poder hacer nada, y el segundo grito que le siguió fue el de Aron.

Aron estaba en una posición perfecta dónde presenció cómo su pobre hijo fue apuñalado por la espalda y asesinado en el acto. Su frustración, tristeza y enojo se combinó en un grito desgarrador que incluso lo llegó a ahogar.

Klarer volteó la mirada en ese momento y pudo notar la situación. A él le dió igual, incluso se llegó a alegrar porque al fin su oponente estaría destruido mentalmente y le sería más fácil matarlo.

Adam cuando escuchó el grito de Albert, sabía que de todos, el sería el único que llegaría a tiempo para salvarlo. Él era casi ignorado y por su tamaño, se le hacía más fácil esquivar a los bandidos.

Adam había aprovechado su situación y corrió lo más rápido posible hacia donde estaba Light. Todo fue muy rápido para él, tanto que la única manera que se le ocurrió para salvar a su amigo, fue utilizarse cómo escudo.

A él no le importó, incluso sintió una pizca de heroísmo. Su mente solo se concentro en correr y salvar a Light.

Brostor es un bandido a quien le gusta matar, ese gusto combinado con su desenfrenado enojo hizo que no se diera de cuenta cuando Adam se posicionó en frente de él.

La espada logró atravesarlo y al cabo de breves momentos, terminó muerto.

Todo sucedió muy rápido y a nadie le dió tiempo para reaccionar. Light seguía aturdido por la repentina muerte de su amigo. Él había escuchado el grito desgarrador de Aron, pero lo ignoró.

La mente de Light estaba divagando entre pensamientos a velocidades extremas. Recuerdos donde él y Adam disfrutaban de agradables tardes y se peleas amistosas. Momentos donde Light y Adam charlaban tranquilamente y justo el momento donde Adam le confesó su futuro.

Adam quería ser alguien reconocido en todo su pueblo. Quería valerse por si mismo y que nadie lo tratara como un niño, como un joven.

Él mismo sabía que no tenía el talento como Light y Helleans, sabía que no saldría de su pueblo por mucho que se esforzará. Aún así, decidió forjar su propios camino así sea vivir estancado en su lugar de nacimiento, lo cual no le parecía nada mal.

Sin embargo, la vida nunca fue justa y el destino mucho menos.

Adam murió frente a los ojos de la persona que juró internamente vencer algún día, cedió su vida a costa de una mejor. Ese fue su último pensamiento.

Aron se encontraba inmóvil en su lugar, su mente divagó entre la tristeza para aterrizar y clavarse en el odio y enojo.

Sus ojos se inyectaron en sangre y su expresión facial gritaba su furia descontrolada.

Klarer sintió un aura amenazante y volteó para enfrentarse al ataque de Aron. Klarer bloqueo la espada pero fue impulsado hacia atrás por todo el suelo. Se sintió sorprendido por la abrumadora fuerza que demostró tu oponente y cuando quiso levantarse, observó cómo Aron salió disparado hacia Brostor.

—¡¡MALDITO BASTARDOOO!! —gritó Aron mientras corría hacia Brostor.

Aron solo tenía un pensamiento en su mente, ese era asesinar a cómo de lugar al cabron que mató a su querido hijo.

Todo el campo de batalla había presenciado el acto de sacrificio, nadie quedó impune ante el grito que Aron había dado. Albert estaba igual de sorprendido, incluso sintió como la sangre de sus pies se enfriaba y como su espalda sudaba frío.

La Unión De Los ReinosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora