El día llegará que la mañana
no surja vertical del horizonte,
un alba que verá al monoceronte
saltar con el Dow Jones por la ventana.
Cundirán el terror y la desgana
pretendiendo la cabra hacerse al monte
para dar dos monedas a Caronte
a cambio de un frugal fin de semana.
No hay Narciso que no esté convidado
a dicha bacanal del tres por dos
en la gama de gozos del mercado.
Somos mil tribus frente a la tormenta
que arrecia con pereza junto a dios
y amaina bajo al sol que más calienta.
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