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Narra Sadie

Habían pasado dos horas desde que tomé mi decisión, pero seguía en esta habitación, miré al lado, donde se encontraba aquel sillón para pacientes y vi a Mitchell dormido. Era ahora o nunca.

Me incorporé notando un fuerte pinchazo en la nuca y puse un pie en el frío suelo. Realmente no estaba segura de si lo que iba a hacer era lo correcto, pero allá iba.

Escuché unas voces en el pasillo, que me dieron bastante información. Suponía que eran dos enfermeros y hablaban justo de Katherine.

-¿Crees que saldrá de esta? -dijo uno de ellos- La chica de la habitación 315... Katherine se llama.

-No lo sé Jason, espero que si -dijo la otra voz- Ya he terminado la ronda, ¿Vamos al puesto de enfermería?

Poco a poco escuché sus pasos alejarse. Habitación 315 dijeron, yo ahora mismo estoy en la 310, espero que no se me complique llegar hasta allí.

Abrí la puerta y salí al pasillo, miré a la derecha, y al principio del pasillo pude divisar el control de enfermería. Dirigí mi mirada hacia la izquierda y empecé a andar poco a poco fijándome en el número de cada puerta.

El número 315 se encontraba frente a mi, cogí el pomo de la puerta y abrí despacio, pude ver desde la puerta que había una pequeña luz iluminando la habitación. Eso me echó un poco para atrás, pero me armé de valor y entré. Necesitaba verla.

Tras cerrar la puerta de la habitación, caminé despacio hacia la cama y la vi. Estaba conectada a un sin fin de cables, su piel estaba pálida y parecía sacada de la película de Dracula.

Me fijé en lo que ocasionaba la luz, era una pequeña lamparita con forma de osito panda. Acerqué una silla a su cama y la tomé de la mano. La miré y empecé a acariciar lentamente su mano.

-Hola pequeña insoportable, ¿como no me habías dicho que dormías con lamparita? -Hablé en susurro- seguramente no quieras saber nada de esto cuando despiertes, pero tenía que venir a verte. Que estés así es culpa mía. Me centré en la ira que tenía, por... porque realmente no entendí qué me pasaba cada vez que te besaba, y no ha sido hasta este mismo momento que me he dado cuenta de que es muy posible que me gustes. -solté una risita- Me gusta la chica a la que debería odiar por estar en una guerra de bromas, pero por el contrario aquí estoy, hablando con ella y con un gran sentimiento de culpa. -Apreté su mano- Katherine por favor, sal de esta, quiero y necesito que lo hagas, quiero volver a besarte. Por favor.

Estuve un rato más mirándola esperando una mínima respuesta, la intoxicación que tenía por vapores tóxicos era muy fuerte y sabía que tardaría en despertar. Suspiré y me levanté, me acerqué a su cara y la di un beso en la frente.

Volví a mi habitación y empecé a notar una falta de aire muy grande, intenté llamar a Mitchell pero la voz no salía, me tumbé en la cama y le di al botón rojo para llamar a los enfermeros. A los segundos apareció un enfermero, que provocó que Mitchell despertase, y se acercó a mi, me puso oxígeno y empezó a chequearme.

-Señorita Sink, necesito que empiece a respirar lentamente -me empezó a poner lo necesario para hacerme un electrocardiograma.

-¿Qué la está ocurriendo? -preguntó mi hermano preocupado.

-Es un ataque de ansiedad, pero al haber estado en contacto con un vapor tóxico es muy probable que los pulmones hayan fallado aún más.

-¿Y para qué está haciendo eso? -volvió a preguntar.

-Es para controlar que el corazón vaya bien. No sé preocupe, seguro que no es nada grave.

Tras unos 15 minutos terminó de hacerme el electro y empecé a respirar un poco mejor. Mi mejoría hizo que el doctor saliese de mi habitación.

-¿Qué ha pasado Sads? -le miré con lágrimas en los ojos- has ido a verla, ¿Verdad? -yo asentí y el vino a abrazarme.

-Me siento tan mal Mitchell, me siento tan culpable de todo lo que la ha pasado que... tengo un gran agobio por este tema. Fue mi culpa el querer vengarme de ella, fue mi culpa hacerle caso a Millie, fue mi culpa tirar aquellos globos con los líquidos... es mi culpa si muere -empecé a llorar y Mitchell me abrazó aún más fuerte.

Tras un rato llorando y Mitchell acariciándome el pelo, conseguí calmarme. Mi hermano me arropó bien en la cama y se tumbó a mi lado. Le miré y joder, que suerte tengo de tener un hermano así. Le abracé y me quedé dormida.

Corría por los pasillos del hospital con un montón de médicos detrás mía, entré a la habitación de Katherine y me encontré con una pareja que supuse que serían sus padres, miré hacia la camilla donde yacía el inerte cuerpo de Kate, "Ha sido tu culpa", "ha muerto por tu culpa", "asesina" repetían unas voces en bucle.

Me desperté sobresaltada y llena de sudor, había sido una pesadilla. Pero mi sentimiento de culpa y preocupación había aumentado.

Miré a mi lado y vi a mis hermanos, Spencer y Caleb mirándome asustados. Les aclaré que había sido una pesadilla sin importancia.

-Sadie -me habló Caleb- ¿Qué pasa con esa chica que está ingresada?

-¿Qué va a pasar? nos pilló en la misma sala y ya.

-No se refiere a eso -les miré extrañada- se refiere a por qué te importa tanto. Mitchell nos dijo que era tu enemiga, aunque Jacey nos dijo otra cosa distinta.

-Somos enemigas, nos metimos en una batalla de bromas, nos odiamos y...

-Déjame adivinar -me interrumpió Spencer- La última broma salió mal y te sientes culpable, ¿no?

Eché mi cabeza hacia atrás y asentí. Odiaba que mis hermanos me conociesen tan bien, pero necesitaba desahogarme con ellos.

-Quise vengarme por una cosa, y quise hacer que fuesen las apestadas del colegio, -ellos miraban expectantes- preparamos una broma con unos químicos y salió muy mal -me señalé- yo no quise que nada de esto pasase, no quise hacerla daño joder. Solo quería vengarme de ella y que dejase de gustarme como lo hace...

Me di cuenta de que mis hermanos me miraban con los ojos abiertos como platos... ¡Oh no!

Espera Sadie, acabas de admitir que Katherine te gusta. Mi subconsciente acaba de cometer un fallo enorme, pero no me arrepiento de decirlo.

Indomable // Sadie SinkDonde viven las historias. Descúbrelo ahora