Narra Sadie
Han pasado un par de días desde que me dieron el alta, hablé con la directora y conseguí que me dejase ir a ver a Katherine todos los días durante una hora, a cambio de limpiar los pasillos de la zona de dormitorios femeninos.
Estaba en mi cuarto ordenando un poco mientras hablaba con Millie, quien ya estaba en perfectas condiciones.
-Vendrá Miller a por ti en breves -dijo mirando su móvil- ¿Cómo crees que estará hoy? -Suspiré y me encogí de hombros.
-Cada vez que entro, intento pensar que está dormida, que en cualquier momento despertará y me insultará -Me siento en la cama- pero eso no pasa. Los médicos dijeron que la habían inducido un coma para conseguir limpiar los pulmones, pero que ella misma tendría que despertar.
En ese momento llamaron a la puerta y abrieron. Apareció la secretaria de Miller a avisarme que me esperaban abajo. Cogí un par de cosas, mi abrigo, ya que hacía un poco de frío y, tras despedirme de Millie, bajé.
Me encontré con la directora Miller en la puerta del internado, debo agradecer a esta ancianita por todo lo que está haciendo. El Rolls Royce del internado apareció, era el momento de volver a ver a Kate. Me subí y fui todo el camino conversando con Matthew , el conductor.
Cerca de hora y media después, Matthew estacionó el coche en el parking. Bajé tras darle las gracias y subí a la habitación 315.
-Hola señorita Sink -me dijo el enfermero Jason- Puede pasar a verla, ya hemos terminado de hacer el control.
Era el momento de verla otra vez. Abrí la puerta y me introduje rápidamente en la habitación. Miré fijamente la cama y di dos pasos hacia atrás.
-¿Qué pasa? -Dijo con el libro que todas las tardes leía, en la mano- ¿Tan fea estoy? -Me quedé en silencio y petrificada- Zanahoria, ven anda, siéntate que creo que tenemos que hablar sobre algo, ¿no crees?
Me acerqué lentamente hacia la silla que se encontraba al lado de la cama y la miré. No sé cómo tomarme esto, si como un sueño o como una pesadilla, me encuentro con el culo bien cerrado.
-¿Cómo conseguiste intoxicarme? -Empecé a sentir una gran presión en el pecho.
-Solo quería gastaros una broma y tiraros una bomba fétida encima, nunca quise que esto -la señalé- pasase.
-¿Sabes? -intentó incorporarse y la ayudé- nunca pensé que la primera persona con la que hablaría, externa al hospital, fueses tú.
-Ya -miré al suelo- yo tampoco pensaba que iba a estar aquí... oye, lo siento muchísimo, de verdad que no quería que te pasase nada grave.
-Bicho malo nunca muere, pero cuando salga de aquí prepárate para la venganza -me tendió el libro- sigue leyéndome por favor.
La hice caso y empecé a leer. A los pocos minutos me percaté de que Katherine se había dormido, por lo que bajé un poco su persiana y la arropé bien, necesita descansar y yo necesito un café.
Salí de su habitación y me encontré de frente a Jason, quien me sonrió y me levantó los pulgares. Repetí su gesto y bajé a la cafetería del hospital. Me senté en una de las mesas tras recoger mi café y me quedé fija mirando el vaso. Me encanta que Katherine estuviera bien y estuviera despierta, pero ¿ahora qué iba a pasar? Una señora alta de tez muy pálida y con el cabello castaño, vestida muy elegante, se sentó frente a mí.
-Sadie Sink, ¿me equivoco? Miller me dijo que la encontraría aquí.
-¿Quién es usted?
-Lamento mi descortesía -Me tendió la mano, la cual estreché- Soy Harper Adams, madre de Katherine. Tengo entendido que no dejaste a mi hija sola en ningún momento. -por lo que yo asentí- Bien, eso no lo hace mucha gente, por lo que me gustaría invertir en la famosa empresa de sus padres. Es mi forma de agradecer el cuidado de mi hija.
-No tiene que agradecer nada señora Adams, lo que se hace por solidaridad no debe de ser remunerado.
-No aceptaré un no por respuesta -me sonrió de lado, ahora entiendo de dónde sacó Katherine la tozudez.- Me alegra haber podido hablar con usted señorita, pero es momento de irme, con permiso -se levantó de la silla y tras darme una cálida sonrisa se marchó.
Había sido un encuentro un tanto extraño, me acababa de ocurrir algo bastante surrealista la verdad, me bebí el café que ya se había quedado frío y antes de ir a ver a Katherine, entré a la tienda de regalos. Vi algunas cosas demasiado sobrias o demasiado happy flower.
Estaba desistiendo cuando de pronto vi un peluche, de un animal que no identificaba, con un parche en el ojo y un cartel en la mano que ponía: Hierba mala nunca muere. Justo lo que Katherine me había dicho, me reí internamente y fui a pagar el peluche.
Cuando subí a la planta de nuevo, se acercó a mi Jason, con una sonrisa de oreja a oreja. Me paró en medio del pasillo empezó a preguntarme.
-¿Te ha gustado la sorpresa que te he dado? -Le miré extrañada- La de Katherine.
-Ahh, si, me ha gustado bastante -él hizo un gesto de victoria- ¿Cuando despertó?
-Lo hizo anoche, un par de horas después de que marchases, lo primero que hizo fue preguntar que quién había cortado su lectura y por qué. -Me eché a reír- Debe de ser que escuchó todo lo que la dijiste, -miró su reloj- corre a verla anda, que te quedan solo 10 minutos para volverte.
Asentí y anduve lo más rápido que pude hasta la habitación, no quería desaprovechar ni un solo segundo sin ver su cara. Entré en la habitación y escuché un par de insultos.
-Joder, zanahoria de los cojones, que puto susto me has dado -me reí y le tendí el peluche cuando llegué a su lado- ¿es para mi?
-Si, lo he visto y me he acordado de ti -miró el peluche- y no sé viendo que tenías una lucecita de panda en el enchufe pues dije, mira para que duerma con él.
Ella asintió y me miró. Su mirada era un poco fría y su cara no tenía ningún tipo de expresión.
-Que hayas venido a verme y a leerme el libro por las tardes -dejó el peluche a un lado- no significa que vayamos a ser amigas, casi me matas y te odio.
"Casi me matas y te odio" esas 6 palabras no dejaban de repetirse en mi mente, por lo que me levanté y me fui directamente al Rolls Royce, solamente quería llegar a mi cuarto y llorar.
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Indomable // Sadie Sink
Novela Juvenil-Entonces... ¿te parece bien si apostamos?- miré a Millie, quien me tendía la mano y luego miré a Sabrina- Venga Sadie, es solo una pequeña apuesta -Acepto la apuesta- estreché nuestras manos- enamoraré a la indomable Katherine Adams
